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4 NORMAS LEGALES Lunes 19 de noviembre de 2018 / El Peruano Stanish, la ocupación Inca de la cuenca del Titicaca y de los señoríos aymara de dicho ámbito estuvo marcada por la conquista militar y la negociación política como estrategias principales; Que, considerando los indicios arqueológicos, relatos de tradición oral sobre la presencia Inca en la zona, y que la warak’a u honda fue especialmente utilizada por las culturas quechuas, como la Inca, para el lanzamiento de proyectiles de piedra, resulta coherente que todos estos elementos hayan con fl uido y generado a una forma de representación como la actual danza Warak’eros de Sandia; Que, esto es reforzado por importantes autores dentro de la cultura puneña, como Enrique Cuentas Ormachea y Virgilio Palacios. El primero, al llamar la atención sobre el hecho de que la danza adopte como nombre el vocablo quechua que denomina a este tipo de arma o herramienta. Y el segundo al resaltar que, aunque las actuales warak’as usadas para la danza constituyen más bien de zurriagos de lana, estas representan a las antiguas hondas. La tradición oral local con fi rma que, si bien antiguamente se usaban hondas para lanzar proyectiles durante la danza, estas se cambiaron por zurriagos o látigos de lana para evitar lesiones; Que, las festividades de carnaval en que se representa la danza Warak’eros de Sandia son organizadas por los tenientes gobernadores de cada comunidad, teniendo estos la responsabilidad de invitar a los músicos y danzantes con el apoyo de auxiliares, comisarios y capitanes. Estos últimos cargos son elegidos el año anterior, habiendo dos capitanes para el bloque de danzantes varones, dos capitanes para el bloque de danzantes mujeres, y un capitán para el bloque de músicos; Que, cada comunidad participante de la festividad de carnaval en Sandia forma su propia comparsa o bloque conocido como t’ipi, conformado por un número variable de músicos y danzantes masculinos y femeninos. Sobre esto, el investigador puneño Félix Paniagua, en su obra Glosas de Danzas del Altiplano Peruano, señaló que cada una de estas comparsas es integrada por alrededor de 40 parejas. Por otro lado, los portadores señalan que estas pueden alcanzar los 200 o 250 integrantes; Que, los danzantes de cada t’ipi se desplazan siempre en una o dos columnas de parejas, acompañadas por sus respectivos músicos, realizando principalmente dos tipos de pasos. Un paso de avance, en el que se desplazan a medida que realizan giros en media vuelta hacia la izquierda y la derecha. Y un paso de parada, ejecutado sobre una posición fi ja y que consiste en mover los pies de lado a lado. Asimismo, los danzantes varones hacen restallar sus warak’as a lo largo de su desplazamiento; Que, la vestimenta de los danzantes y músicos es uno de los elementos más característicos de la expresión, destacando por sus múltiples accesorios y detalles decorativos, y por estar hecha principalmente en bayeta. Un elemento compartido por todos los participantes es la montera o t’ikacha montera, de paja y forrada en bayeta negra, decorada con fl ores rojas o amarillas. Estas son rodeadas por un círculo de fl ores blancas o multicolores que varía en función de que quien use la montera sea soltero o casado, respectivamente. En esta decoración se usan fl ores locales tales como hortensias, geranios, rosas, claveles, girasoles, lirios, panti panti, tuñan tuñan y asanqoya. A los lados de la montera cuelgan borlas o phulluqchas de colores rojo y rosa o rosa y azul, unidas mediante una serie de 45 o 60 hilos llamados wat’us; Que, el atuendo de los varones tiene como base calzado de ojotas y dos prendas de color negro confeccionadas en bayeta. Un pantalón negro llamado wayta phuntillo y una camisa negra de manga larga llamada wayta murana, prendas que van sujetas por una faja bordada o chumpi. A esto se agrega un wiriti o ch’ullu blanco con detalles en rojo, azul, anaranjado y rosa que va por debajo de la montera; una lliqlla que va cruzada sobre el hombro y la espalda; y un pañolón grande de color blanco o pañu kunka, el cual cubre la parte superior de la espalda por encima de la lliqlla. Se suma a este atuendo dos soguillas de colores que van cruzadas sobre el pecho y los hombros llamadas t’ikacha warak’a, representando al arco iris y que se sujetan a la altura de la cintura por el toro verga o turu ullu, cinturón confeccionado a partir del aparato genital del toro, disecado y envuelto en lana de colores con un peso de piedra en uno de sus extremos. El traje del varón incluye el karapi, elemento formado por travesaños de madera, llamados khallwa, adornados con pompones de distintos colores y cola de caballo teñida de rojo y amarillo; dos bolsas o chuspas que se portan cruzadas y en las cuales se llevan hojas de coca; y un conjunto de cintas de colores que cuelgan de la espalda a modo de capa; Que, por último, el implemento más importante de los varones es la warak’a o zurriago de lana blanca y negra trenzada con cerdas de caballo y ch’awara. Cabe señalar que la indumentaria de los músicos tiene muchas semejanzas con la de los danzantes, aunque no incluye elementos como el pañu kunka, el karapi, la t’ikacha warak’a o la warak’a; reemplazando además el wayta phuntillo o pantalón negro por uno de color blanco, e incorporando una banda de color café denominada pañuelo con motivos geométricos y que se lleva cruzada sobre el cuerpo; Que, la vestimenta de las mujeres tiene como base dos prendas negras confeccionadas en bayeta. Una chaqueta denominada yana huyuna o kurpiño decorada con líneas azules y verdes; y una pollera con alrededor de 200 pliegues debajo de la cual se viste hasta cinco faldas o p’istus de color blanco, rosa, naranja y rojo. Estas se sujetan a la altura de la cintura por una faja o chumpi. A estas se suma un chuku o reboso de color azul o verde con contornos rosa, bordados en hilo blanco con diseños de hojas, que se ata alrededor de la cintura; dos lliqllas ricamente decoradas y que se colocan una cruzada sobre los hombros y la espalda, y otra como una capa que cubre el resto de la espalda, sujetadas ambas por un tupu o prendedor con representación de animales; Que, la música que acompaña la danza es interpretada por una comparsa de músicos que tocan instrumentos de viento, la tukana, y de percusión, el tambor o tambora. Estos son construidos en el ámbito local usando materiales obtenidos en el distrito aledaño de Alto Inambari. El tambor o tambora se construye a partir de una sección de tronco de 33 centímetros de altura y 83 centímetros de circunferencia en promedio, recubierto en ambos extremos con cuero de sacha kuchi o de oveja que se fi jan a la estructura de madera y se tensan con una misma cuerda. En cada parche de cuero se añade un cordón que sostiene pequeños palitos de cedro, laurel o ch’uriski que generan un sonido vibratorio al ser tocado el instrumento. Para su ejecución se usa un mazo llamado waqtana. La tukana es un instrumento de viento hecho a partir de una especie de bambú nativo que recibiría la denominación local de tokoro, y que presenta cuatro ori fi cios en la parte anterior y un ori fi cio en la parte posterior. Cabe resaltar que el Mapa de Instrumentos Musicales de Uso Popular en el Perú, registró el uso de este instrumento en la provincia de Sandia como una fl auta de pico de medio tapadillo de 70 a 76 centímetros de largo. La música tocada con estos instrumentos incluye seis melodías con letras en quechua llamadas Warak’ero guerrero, Tarukitay vicuñitay, Sipas mayu, Pusanakita, Kacharpariy y Achuqallita; Que, las comparsas de warak’eros se ensayan con anticipación al inicio de las festividades, haciendo al empezar, con fi nes propiciatorios, el ritual de la ch’allasqa a los Apus y a la Pachamama. Su participación en las actividades festivas comienza el sábado previo al inicio de las celebraciones acompañando la ceremonia del wilakuy o velación de los llayt’us, coronas de fl ores y pan confeccionadas ese mismo día y que serán entregadas como muestras de respeto a las autoridades de cada comunidad; Que, durante la madrugada del domingo de carnaval las comparsas o t’ipis se reúnen en puntos de concentración especí fi cos en sus respectivas comunidades, desde donde emprenden el desplazamiento a la ciudad de Sandia acompañadas por sus autoridades locales. Tras llegar y hacer su entrada a Sandia se realiza el ritual de la