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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 25 DE FEBRERO DEL AÑO 2022 (25/02/2022)

CANTIDAD DE PAGINAS: 136

TEXTO PAGINA: 7

7 NORMAS LEGALES Viernes 25 de febrero de 2022 El Peruano / de catastro, delimitación, actualización catastral, investigación, protección, conservación, puesta en valor, promoción y difusión del Patrimonio Cultural de la Nación; Que, el artículo 55 del Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de Cultura, aprobado mediante Decreto Supremo N° 005-2013-MC, establece que la Dirección de Patrimonio Inmaterial es la unidad orgánica encargada de gestionar, identi fi car, documentar, registrar, inventariar, investigar, preservar, salvaguardar, promover, valorizar, transmitir y revalorizar el patrimonio cultural inmaterial del país, en sus distintos aspectos, promoviendo la participación activa de la comunidad, los grupos o individuos que crean, mantienen y transmiten dicho patrimonio y de asociarlos activamente en la gestión del mismo. Depende jerárquicamente de la Dirección General de Patrimonio Cultural; Que, mediante O fi cio Nº 0500-2021-MPF-H/A la Municipalidad Provincial de Fajardo subsana las observaciones realizadas a la solicitud de declaratoria del Pum pin fajardino, de la provincia de Fajardo, departamento de Ayacucho, como Patrimonio Cultural de la Nación, misma que fuese originalmente presentada mediante el O fi cio N° 439-2020-MPF-H/A; Que, mediante Informe N° 000107-2022-DGPC/ MC, la Dirección General de Patrimonio Cultural hizo suyo el Informe Nº 000103-2022-DPI/MC, emitido por la Dirección de Patrimonio Inmaterial, por el cual recomendó declarar Patrimonio Cultural de la Nación al Pum pin fajardino, de la provincia de Fajardo, departamento de Ayacucho; Que, el pumpin o pum pin fajardino suele ser entendido como un género, forma o estilo de música y/o danza. Y aunque estos conceptos pueden resultar de utilidad para referirnos a la expresión de manera más rápida o directa, también puede circunscribir nuestro entendimiento de la misma a un conjunto de patrones rítmicos, melódicos, armónicos y/o coreográ fi cos. En vista de ello, la noción de complejo música-canto-baile- fi esta, empleada por Carlos Iván Degregori para referirse al conjunto profundamente entrelazado de elementos festivo-rituales asociados a la cultura andina, ofrece una mayor versatilidad para poner en perspectiva el complejo universo sonoro, social y simbólico que es englobado por el pum pin; Que, al complejo música-canto-baile- fi esta antes mencionado debe de añadirse el componente de memoria, toda vez que, además de haberse vuelto un marcador sonoro de identidad para el pueblo fajardino, el pum pin también ha con fi gurado un espacio simbólico y performativo de resistencia cultural y resiliencia para sus portadores. Al respecto, es importante recordar que las provincias adyacentes de Fajardo y Cangallo fueron el escenario elegido por Sendero Luminoso para establecer el denominado Comité Zonal Cangallo-Víctor Fajardo, considerado como fundamental al interior de su estructura de organización interna; Que, el principal ámbito geográ fi co de práctica del pum pin se concentra en el núcleo compuesto por los distritos de Cayara, Colca, Huancapi y Huancaraylla, extendiéndose hasta localidades en los distritos de Alcamenca y Hualla. Esta lectura es corroborada por el etnomusicólogo Jonathan Ritter, quien señala a los primeros cuatro distritos antes mencionados como aquellos en donde el pum pin está más arraigado. Por otro lado, el antropólogo e historiador Renzo Aroni elabora sobre este tema, indicando que el pum pin era inicialmente cultivado por jóvenes en Huancapi, Colca y Cayara, siendo con el tiempo adoptado por localidades aledañas en los actuales distritos de Huancaraylla, Alcamenca y Hualla a través de procesos locales de intercambio y adaptación; Que, el pum pin practicado en el distrito de Hualla, cabe precisar, se distingue por la utilización de la armónica o rondín, la bandurria, y la guitarra para su interpretación, en contraste con el uso ampliamente extendido de la guitarra requinto de entre 12 y 18 cuerdas metálicas, y del charango de entre 4 a 8 cuerdas, en las otras localidades antes indicadas. Renzo Aroni señala que esta particularidad responde al proceso paulatino de incorporación del pum pin dentro de la cultura musical huallina, marcado por la permanencia de aspectos como el patrón instrumental asociado con la interpretación de la qashwa o kashua a nivel local;Que, cabe aquí mencionar que los relatos de origen alrededor del pum pin dentro de la provincia de Fajardo coinciden en señalar como su directo antecedente a la qashwa o kashua, práctica musical colectiva asociada a los carnavales y al ciclo agrícola. Como apunta el musicólogo Omar Ponce Valdivia, el término qashwa o kashua, además de constituir uno de los más tempranamente registrados y ampliamente empleados por cronistas y etnógrafos respectivamente, alude a un conjunto heterogéneo de prácticas musicales que de fi nen espacios musicales festivos y comunitarios en el marco de la época de carnavales; Que, en vista de lo anterior, y considerando que la qashwa todavía mantiene vigencia en determinados ámbitos de la provincia, puede sostenerse que el pum pin es el resultado de la incorporación y adaptación de nuevos elementos, tales como instrumentos musicales y sus sonoridades, a las culturas musicales locales a través de procesos colectivos e intergeneracionales que habrían tenido lugar a lo largo del siglo XX; Que, la tradición oral local alude, por ejemplo, al uso temprano del instrumento musical denominado cauca, cordófono confeccionado arqueando una rama de pichus (arbusto de la zona), y colocándole dos cuerdas de tripa, que permitía marcar el característico ritmo del pum pin. Cabe mencionar que el Mapa de Instrumentos Musicales de Uso Popular en el Perú, publicado en 1978 por el Instituto Nacional de Cultura, registró el uso de este instrumento en las provincias ayacuchanas de Huamanga y Huanta, lo que da respaldo a los testimonios antes mencionados; Que, según los mismos testimonios, los instrumentos que se fueron incorporando a la ejecución de la qashwa y dando forma al actual pum pin fajardino fueron, en primer lugar, aquellos de menor tamaño como el rondín, el charango, la mandolina y la bandurria debido a su facilidad para ser transportados, y que eran obtenidos mediante intercambio o trueque con comerciantes que transitaban por la zona provenientes de regiones vecinas tales como Cusco. Esto último se aplica en particular al caso de la bandurria en el distrito de Hualla, donde el uso de dicho instrumento ha mantenido especial arraigo y vigencia desde que se introdujese su uso hacia mediados del siglo XX; Que, la ruta de introducción de la guitarra en la provincia de Fajardo habría sido distinta, siendo traída por los migrantes de retorno luego de realizar jornadas estacionales de trabajo en áreas de la costa sur central del país como Ica, Pisco y Chincha. Este proceso ha sido situado históricamente, por múltiples fuentes, en un marco de tiempo referencial que comprende desde fi nes del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. No obstante, el actual uso de guitarras de entre 12 y 18 cuerdas metálicas, organizadas en órdenes dobles o triples, obedecería a un proceso más bien paulatino de cambios y adaptaciones realizadas sobre la base del instrumento original, con la fi nalidad de adaptarlo a la estética sonora del pum pin; Que, otro aspecto del actual pum pin fajardino que también remite a los procesos arriba descritos es su nombre o denominación. Los relatos de tradición oral más extendidos re fi eren que el término pum pin se trata de una onomatopeya, derivada del sonido producido por el tañido repetitivo de la sexta y quinta cuerda de las guitarras requinto, una de las cuales incluye una cuerda más gruesa o bordón que genera un sonido grave y permite marcar el ritmo de la melodía. Si bien se ha identi fi cado variantes locales de este relato, las cuáles reemplazan la guitarra por la bandurria o inclusive por el cauca, el rasgo común que atraviesa a todos ellos remite tanto a la onomatopeya sonora como al patrón rítmico. Cabe mencionar que otros relatos de tradición oral también asocian el término pum pin con el latido del corazón, vinculando a la onomatopeya sonora de las cuerdas con la energía y vitalidad de los jóvenes que reproducen esta práctica musical y dancística. En cualquier caso, es interesante destacar cómo a través de la denominación se hace referencia simultánea a la dimensión musical, estética y social que envuelve a la expresión; Que, además de las particularidades en la instrumentación empleada para su ejecución al interior de los distritos donde mantiene presencia y vigencia, el