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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 13 DE MAYO DEL AÑO 2024 (13/05/2024)

CANTIDAD DE PAGINAS: 32

TEXTO PAGINA: 12

12 NORMAS LEGALES Lunes 13 de mayo de 2024 El Peruano / un corte para ubicar las dieciséis cuerdas en los cuatro órdenes, ya mencionados. Además, se coloca un hueso en el puente y se encharola o laquea el instrumento. Finalmente, se encuerda y se a fi na la bandurria; Que, existen tres tipos de bandurria, tanto en Chara como en San Pablo. Las dimensiones de cada tipo son aproximadas y varían de acuerdo a los criterios del maestro bandurrista, así como a los requerimientos del músico: la bandurria, normalmente, posee un peso de 1.150 kilogramos, entre 80 a 85 cm de longitud total, 35 cm de largo de la trastapa, 29 cm de ancho de la caja de resonancia y 6.5 cm de alto del aro. Asimismo, la bandurria, en su versión marimacho medio, tiene un peso aproximado de 1.300 kilogramos, 90 a 95 cm de longitud total, 37 cm de largo de la trastapa, 32 cm de ancho de la caja de resonancia y 8.5 cm de altura del aro. Por su parte, la versión marimacho entero tiene un peso de 1.500 kilogramos, 95 cm de longitud total, 39 cm de largo de la trastapa, 34 a 36 cm de ancho de caja y 9 a 10 cm de alto del aro; Que, por otro lado, cabe resaltar la presencia de la bandurria en las festividades locales desde hace décadas. Al respecto, en 1947, el diario La Verdad de Sicuani informaba que los pobladores utilizaban un instrumento singular llamado bandurria, al que comúnmente confundían con el charango. Sin embargo, era un instrumento de cuerda que podría ubicarse entre el charango y la mandolina, y que era óptimo para la ejecución de huaynos. Igualmente, dicho diario mencionaba que, en general, los habitantes de San Pablo, al llegar a la adolescencia, adquirían una bandurria hecha por los artesanos del mismo distrito. Así, se exhibían tocando el instrumento en las calles de Sicuani (distrito ubicado en la provincia de Canchis, departamento de Cusco) con ocasión de las ferias dominicales desde dos meses antes del carnaval hasta ocho días después. Al respecto, en la actualidad la bandurria cobra una presencia muy importante durante el carnaval del distrito de San Pablo, en el que se presentan bailes y pasacalles entre parejas, acompañados de cantos de enamoramiento y coqueteo. El carnaval se celebra durante una semana, desarrollándose el martes el concurso “Urpiurqoy – San Pablo”, a cargo de centros folklóricos, autoridades y población en general. En este, las cholas (como denominan a las mujeres indígenas) son cortejadas por los maqt’as (como denominan a los hombres jóvenes y solteros), cantando y bailando al ritmo de la bandurria, contándose con la participación mayoritaria de jóvenes; Que, el viernes es el día central del carnaval, cuando se desarrolla el reconocido Concurso “Bandurria de Oro” organizado por la Municipalidad Distrital de San Pablo, los pobladores del distrito y de las comunidades de Chara-Mayupata, Santa Bárbara, Paqpaqa e Inkaparte. Este concurso que convoca a los jóvenes solteros presenta dos categorías: en la primera, se presentan parejas de participantes, conformadas por un varón que toca la bandurria y una mujer que canta; mientras que, en la segunda categoría, participan solo dos hombres tocando la bandurria. Cada participación tiene una duración de cinco a ocho minutos, dependiendo de la canción. El concurso termina cuando el jurado da los resultados y entrega los trofeos a los ganadores en cada una de las categorías. Igualmente, el domingo se lleva a cabo el tradicional concurso “Qhaswa carnavalesco” de carácter inter comunal, el cual es una actividad de despedida de los carnavales en la que los maqt’as y las cholas recorren todas las calles del distrito, cantando y tocando la bandurria hasta el amanecer; Que, otro aspecto relevante es el componente místico alrededor de la bandurria, al igual que de otros instrumentos musicales. Existen diversas prácticas rituales para asegurar la a fi nación y buen sonido de un instrumento, como las registradas por el etnomusicólogo Thomas Turino en los andes del sur peruano, siendo una de ellas el “dejar” los instrumentos a las sirenas, seres mitológicos descritos, típicamente, como hermosas mujeres con cola de pez, las cuales están asociadas a la música y la seducción. Al respecto, existen leyendas en las tradiciones orales andinas que mencionan que las sirenas abandonaron el mar para morar en los ríos y lagunas, en especial al lado de las cascadas o cataratas, denominadas pacchas; Que, por ello, antiguamente, los músicos acudían a las orillas a dejar sus instrumentos de cuerda o viento, como arpas, violines, guitarras, charangos, bandurrias o quenas, ya que las sirenas salían a medianoche a a fi narlos. Al amanecer, los músicos encontraban sus instrumentos ya a fi nados listos para ser tocados por primera vez. Esta práctica continúa hoy en día, apreciándose a los músicos dejar sus instrumentos envueltos en una manta, junto con ofrendas, como hojas de coca, chuño, pequeñas fi guras de adorno, monedas, fl ores, licores, chicha, dulces, entre otros; Que, esta estrecha asociación de la sirena con los instrumentos musicales podría haberse originado en América Latina, en el periodo colonial, con la introducción de dichos instrumentos y la imagen de las mitológicas sirenas a los Andes. Como indica Thomas Turino, dicha asociación podría haber sido facilitada por las creencias en espíritus precolombinos del agua y la música, que habrían existido de acuerdo a un intricado dibujo titulado “Canciones y música. Araui Picollo Uanca” hecho por el cronista del siglo XVII, Felipe Guamán Poma y que aparece en su obra Nueva crónica y buen gobierno. En este dibujo, se observan a dos hombres que tocan la fl auta, mirando el río desde lo alto. Dentro del río, en una caída de agua, se sientan dos enigmáticas mujeres, quienes están desnudas y son mostradas, claramente, como si estuvieran cantando; Que, la prominencia del río, la cascada y las fi guras femeninas cantoras pueden indicar un mito pre colombino o leyenda, asociando espíritus del agua (las dos mujeres), con el canto y la música. Al respecto, el fi n último no es poseer la bandurria, sino que tenga buena tonalidad y vibración. Para ello, y como ya se mencionó, los músicos “dejan” sus bandurrias a las sirenas o, como ellos mismos indican, lo hacen “sirenar”. Para ello, dejan sus instrumentos en una zona denominada por la comunidad de portadores como Cejowankay y también en la zona llamada debajo del Puente Belén, las que son de difícil acceso y en donde crecen arbustos con espinas; Que, la permanencia y popularidad de la bandurria hoy en día, depende de la participación de los portadores en los conocimientos asociados a este instrumento, como son los maestros bandurristas. En la década de 1940, en Chara, se agruparon en un sector de la comunidad unos setenta aproximadamente siendo reconocidos como carpinteros. Hasta la actualidad, entre San Pablo y Chara se tiene conocimiento de que existe más de medio centenar de maestros bandurristas, muchos de los cuales han adquirido los conocimientos a nivel intrafamiliar. Por ejemplo, y como se mencionó, quien habría adaptado la bandurria original y creado la versión marimacho fue el maestro Cirilo Tapia Huayhuacca, residente en San Pablo. Él transmitió sus conocimientos a sus hijos, Aurelio e Hilario Tapia Quispe, y a sus yernos, Tomás Palomino y Felix Bailón Choque Arteaga. El hijo de este último, Gerardo Choque Tapia, se convirtió también en maestro bandurrista y radica, actualmente, en San Pablo, a sus 87 años de edad; Que, luego de todo lo visto, es importante resaltar la importancia y signi fi cado que posee la bandurria y los conocimientos asociados a esta por las siguientes razones: en primer lugar, es relevante para la identidad cultural de los sampablinos y chareños, ya que este instrumento musical es un elemento distintivo de los carnavales en la zona toda vez que durante esta celebración se muestra el dominio, destreza y habilidad de los jóvenes con la bandurria (resaltando el Concurso “Bandurria de Oro”) quienes también se muestran como jóvenes solteros ante el público, especialmente ante las jóvenes solteras. En segundo lugar, el dominio de la bandurria en el escenario, por parte de los jóvenes solteros, juega un rol importante en el proceso de socialización, pues facilita tanto el cortejo con las jóvenes, como la conformación de parejas; Que, en tercer lugar, gracias al uso de la bandurria, se transmiten historias, emociones y creencias, todo lo cual es parte de la memoria histórica y colectiva. Muestra de ello es la creencia de que la bandurria debe ser “sirenada”, lo cual implica la transmisión y ejecución de antiguas prácticas rituales, anteriormente descritas. En