Empresa en el ranking

NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 31 DE MAYO DEL AÑO 2013 (31/05/2013)

CANTIDAD DE PAGINAS: 112

TEXTO PAGINA: 9

El Peruano Viernes 31 de mayo de 2013 496075 y la toquilla o bombonaje, ambas idóneas para productos fi nos, que crecen en algunas zonas de Ecuador y en la ceja de selva peruana, y el junco local, usado actualmente para sombreros de tipo rústico; Que, en cuanto a los orígenes de la sombrerería en Catacaos, se sabe que está relacionada con la gran importancia que tuvo esta localidad en la región durante el periodo colonial. Catacaos fue, en primer lugar, un punto estratégico para el contacto comercial entre Ecuador y la actual zona conocida como ceja de selva norperuana, áreas donde se cultiva la paja toquilla, materia prima básica del sombrero fi no de Catacaos. Acompañando al intenso intercambio comercial con el norte, se presume que esta especie fue introducida a Piura desde el Ecuador, sustituyendo parcialmente al junco, que había sido, y en muchas regiones sigue siendo, la materia prima básica para la elaboración de sombreros en la costa y sierra norte; Que, dada la mayor frescura del sombrero que se produce con paja toquilla, los sombreros tejidos con este material se popularizaron igualmente en sectores pudientes y entre los viajeros. El crecimiento de la demanda por productos con mejor acabado contribuyó a un intenso y constante fl ujo comercial con la zona costera del Ecuador para el intercambio de materia prima y aprendizaje de técnicas en la elaboración de este tipo de sombreros. Hacia 1786, Baltazar Martínez de Compañón hace referencia al comercio de sombreros en Piura y lo mismo hace José Ignacio de Lecuanda en 1793 a través del Mercurio Peruano. La fabricación local de sombreros se registra, aún en un número muy bajo y para el autoconsumo, según informe económico de Piura, elaborado por Joaquín de Helguero en 1802. En la década de 1830 ya se había convertido en una pequeña industria familiar, como complemento de la economía agrícola. Antonio Raimondi registra en 1868 el auge de la industria del sombrero en Catacaos, especializada entonces en fabricar el modelo denominado Guayaquil. De hecho, en 1877 el sombrero era ya uno de los productos más importantes de Catacaos, alcanzando el 40% del producto total exportado a través del puerto de Paita. En 1894, ya conformaba el 15% del total de exportaciones de toda la región Piura; Que, la moda europea de fi nales del siglo XIX popularizó el sombrero de paja toquilla (Carludovica Palmata), elaborado en Ecuador y en el norte del Perú, convirtiéndose desde entonces en uno de los preferidos del mercado mundial por su fi nura, resistencia y color. Asimismo, fue popularizado a través de su venta en Panamá, por lo que se hizo erróneamente conocido con el nombre de Panama hat. La calidad de este producto lo reservó a las clases adineradas, quedando el sombrero de junco, más rústico, para uso del público menos pudiente, incluyendo los mismos productores. La empresa Romero y Cia., del español Calixto Romero y Hernández, establecida en Catacaos en 1888, negoció sombreros de Catacaos al resto del continente, a Estados Unidos de América e incluso a Asia. Esta industria sufrió una infl exión con el súbito aumento de la demanda de sombreros de paja a nivel mundial entre 1895 y 1920, lo que supuso un auge comercial en toda la región, extendiéndose la fabricación de este producto a otras localidades de Piura; Que, los sombreros fi nos fueron la base de este gran crecimiento, en dos modalidades básicas, conocidas por la población como “sombrero cuadrado” (cuando la copa y la falda o ala son de la misma longitud) y “sombrero tarro” (con una copa más alta que el largo de la falda), distinguibles por sus proporciones. En la feria dominical de Catacaos los artesanos se distribuían a lo largo de la calle Comercio para vender sus productos, y era el momento de acopio por parte de los grandes negociantes que los distribuían hacia el exterior. Esta industria tuvo un decrecimiento debido a la disminución de la demanda posterior a la Primera Guerra Mundial; Que, desde sus inicios, la industria del sombrero en Catacaos fue una labor familiar, y el centro principal de trabajo fueron las viviendas rurales de un solo ambiente. En la época de gran expansión de esta industria, familias enteras se dedicaban a fabricar los sombreros fi nos empleando en ello la mayor parte de su tiempo. En los caseríos, los artesanos se reunían en los espacios llamados tejederos. Antes, como ahora, la elaboración de sombreros requería apenas de algunos implementos, como la horma de madera, agua, jabón, tijera, aguja e hilo. Actualmente la mayor parte de productores son mujeres, depositarias de esta tradición y de los conocimientos asociados a ella, aunque también algunos varones se dedican a esta producción. La labor de estos tejedores y tejedoras sigue siendo, en términos de la economía familiar, un complemento de la actividad agrícola, constituyendo los meses de noviembre a mayo la temporada dedicada a tiempo completo a la producción de estos sombreros; Que, en la región Piura, la tradición sombrerera se concentra en el distrito de Catacaos, particularmente en la propia capital del distrito y en centros poblados a lo largo de la carretera a Sechura, en caseríos como Pedregal Chico, Pedregal Grande, La Campiña y Narihualá; Que, la calidad del sombrero se clasifi ca en grueso o entrefi no, que aprovecha el grosor natural de la paja, alrededor de 1.20 milímetros, y el fi no, que usa hebras muy delgadas, de 0.7 milímetros obtenidas al dividir una hebra normal; Que, la confección del sombrero tejido en el ámbito rural de Catacaos de junco o paja toquilla en tejido grueso, se inicia con una trama en lo que será el centro de la copa, mayormente en la modalidad conocida como abanico. La copa no excede de 13 cm de alto y la falda (ala) tiene un largo similar, con el borde vuelto hacia adentro o empotado. Se elaboran también otros tipos de sombrero, como el chalán, de ala muy amplia y con correa de cuero en la copa; y el llamado “pamela” de uso femenino, de ala ancha y adornado con calado y cintas de colores en la copa, hecho éste de paja fi na, muchas veces teñida de colores. Pero es el sombrero fi no, del modelo clásico de ala más corta tejido con fi bras delgadas, con una cinta negra en la copa y con un “quiebre” o depresión en la cima de la copa, el que mejor ha representado la maestría de los artesanos de Catacaos, desde la época de auge del comercio sombrerero; Que, la elaboración del sombrero fi no comienza con la elección del material base, usualmente es la paja toquilla, cuidadosamente escogida, lavada y secada. La paja limpia es dividida longitudinalmente con la uña, labor conocida como “rajar la paja”, en la que las artesanas han mostrado especial maestría. Las pajas escogidas son medidas, cortadas y peinadas para que queden parejas. La trama base, llamada de abanico, consta de ocho hebras atadas en un extremo por dos hebras, dobladas en un haz de cuatro hacia una dirección y las otras en la dirección opuesta. Sobre esta base se van agregando las pajas escogidas o “yapas” en una labor de gran precisión. Se agregan sucesivamente pajas en círculo alrededor de la trama de inicio, en dirección de derecha a izquierda y viceversa, hasta formar un platillo, orlado por los largos extremos de las pajillas. La copa se elabora entretejiendo las hebras que parten del platillo, encajando la rama sobre una horma de madera para darle la forma cilíndrica requerida. A la altura requerida, el tejido de paja es sujetado con un hilo para pasar a la siguiente etapa, la falda, parte fi nal del sombrero, que se elabora entrelazando las hebras en direcciones opuestas y “yapando” (agregando hebras de paja o yapas) en los espacios vacíos de la trama abierta. Un cordón o trenza de paja será el remate del sombrero; Que, ya terminado el remate, el sombrero es sacado de la horma; los extremos sobrantes de las hebras son jalados manualmente para emparejar la trenza del remate a lo largo del borde. Si este proceso denominado “apretado” se realiza una sola vez, la parte superior del sombrero queda llana, y si se hace tres veces, se recoge un poco hacia adentro, al igual que el ala, lo que es llamado empotado. Ya terminado, el sombrero será blanqueado, lavándolo o sahumándolo con azufre. Se le termina de dar forma con el chancado, hecho a veces en la horma, y el planchado; Que, la elaboración de sombreros fi nos, que tuvo en Catacaos uno de los centros más importantes de producción un siglo atrás, está actualmente en riesgo como consecuencia de diversos factores, algunos de ellos problemas de larga data. Su elaboración sigue dependiendo de la oferta de paja toquilla de Ecuador y de Rioja, región San Martín, distantes de Catacaos, a lo que se suma la escasez y avanzada edad de las tejedoras y los tejedores especializados en sombreros fi nos reconocidos por la gran destreza mostrada en sus trabajos, y la pérdida de interés de la generación joven en seguir esta tradición; los artesanos y artesanas no hallan oportunidad de transmitir este conocimiento, dadas las circunstancias impuestas por el mercado de trabajo y el sistema educativo, que no favorecen la transmisión de conocimientos tradicionales a las generaciones más jóvenes. Por ello se enfatiza la necesidad de salvaguardar estos conocimientos mediante el establecimiento de talleres en los cuales se promueva la elaboración del sombrero que distingue a Catacaos;