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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 02 DE SEPTIEMBRE DEL AÑO 2021 (02/09/2021)

CANTIDAD DE PAGINAS: 108

TEXTO PAGINA: 9

9 NORMAS LEGALES Jueves 2 de setiembre de 2021 El Peruano / religiosas como nacimientos, vírgenes, Cristos y santos, así como de personas, animales, grupos galantes y escenas costumbristas. Por su parte, María Ochoa era ceramista y elaboraba, principalmente, ollas, y silbatos escultóricos con formas de campesinos, músicos o madres con sus hijos. También, confeccionaba los silbatos con formas de animales, como toritos, gallitos o pajarillos pintados de carmín oscuro o de verde, para regalar a los niños ayacuchanos en la festividad del “tira jarro”; Que, Bonifacio y María transmitieron su arte a sus hijos, destacando en la alfarería Leoncio, nacido en 1924. Este presentaba una fuerte in fl uencia de su madre en sus trabajos iniciales, especialmente con la elaboración de los silbatos escultóricos, empleando técnicas de elaboración muy elementales: la pasta era poco consistente y la decoración con engobes de tonos bajos que iban del rojo ocre al marrón oscuro, así como el blanco. Ocasionalmente, empleaba de forma limitada el anaranjado y el amarillo. Asimismo, el horneado de sus piezas se realizaba a muy baja temperatura, por lo que sus cerámicas resultaban porosas y frágiles, siendo esta una problemática que Leoncio tendría en adelante. No obstante, de forma progresiva mejoraría el modelado a mano alzada y la expresividad de los gestos de los personajes animales y humanos que representaba. Ello se aprecia especialmente en sus piezas sobre escenas de la vida cotidiana en Huanta y Huamanga; Que, más adelante, las esculturas de Leoncio cobrarían mayor tamaño y movimiento, demostrando la in fl uencia del trabajo de su padre al incorporar iconografía religiosa, propia de la escultura en piedra de Huamanga. Así, se encuentran piezas con expresivas representaciones de la imaginería cristiana, como los Reyes Magos, San Jorge derrotando al Dragón, los nacimientos o las cruces de la Pasión de Cristo; Que, sobre la composición de la familia de Leoncio, a mediados de la década de 1940 se unió a Manuela Torres, con quien tuvo siete hijos: Julia, Claudia, Hermógenes, Mauricia, Rosalía, Cruzcita y Filomeno. La familia vivía entre Pantaq, en la provincia de Huanta, y el barrio de Santa Ana, pues combinaban la faena agroganadera para el autoconsumo con la producción de cerámica a manos de Leoncio. En aquel entonces, los materiales para la elaboración de las cerámicas eran extraídos muy cerca de la casa familiar, en Pantaq, donde Leoncio enseñaba el modelado en arcilla a sus hijos, siendo esta una forma de honrar a su madre María, fallecida en 1962; Que, en este contexto, se desarrollaba en el país el movimiento indigenista, corriente de artistas e intelectuales que recorría el país y contribuía a la valoración del arte tradicional en el ámbito urbano. Dicho movimiento estuvo liderado por el pintor José Sabogal, a quien acompañaban otros exponentes como Enrique Camino Brent, Julia Codesido, Camilo Blas, Teresa Carvallo y Alicia Bustamante. Precisamente, esta última fue quien conocería a Leoncio Tineo a inicios de la década de 1960, como parte de la iniciativa del Museo Nacional de la Cultura Peruana por promover el arte popular tradicional. Ello signi fi có que el trabajo de Leoncio fuese reconocido, se amplíese su clientela, y sus obras fuesen más solicitadas por coleccionistas; Que, posteriormente, Leoncio recibió la visita del periodista Mariano Benítez (quien sería director de la sede del Instituto Nacional de Cultura en Ayacucho, entre 1989 y 1991). Así, ingresaría a la élite de artistas populares más reconocidos del país. Ello le permitió participar en muestras artísticas a nivel individual y colectivo, en exposiciones-venta, y en distintas ediciones de la otrora Feria del Hogar de Lima. También, en esta etapa, enseñó su arte en la Escuela Particular de Artesanía Artística, fundada en 1966 por el artista del retablo Jesús Urbano, también de Ayacucho, la cual albergó a los grandes artistas populares de la región; Que, el esmerado arte y la destacada trayectoria de Leoncio Tineo fueron reconocidos en 1994, cuando recibió el título de Gran Maestro de la Artesanía Peruana por parte del Instituto de Desarrollo del Sector Informal (IDESI). Tiempo después, en 1996, fallece, quedando su arte como legado de sus hijos e hijas, quienes continuarían con la producción alfarera. Al respecto, destacan las obras de su hija Rosalía, nacida en 1962, siguiéndole su hermano Filomeno, nacido en 1970, quien tuvo una producción mucho más esporádica. Cabe resaltar también la incursión en la cerámica de José Carlos Pizarro Tineo, nieto de Leoncio, nacido 1977. Empero, es Rosalía quien ha demostrado la mayor dedicación a la tradición alfarera familiar, pues ha mantenido el estilo escultórico de su abuela y de su padre, convirtiéndolo en una verdadera marca familiar como se verá más adelante; Que, Rosalía Tineo creció dedicándose a la labranza de la tierra, la crianza de animales menores, y experimentando con la producción alfarera. Con el paso del tiempo, dejó el hogar paterno en Huanta y migró a la ciudad de Huamanga, en donde se estableció permanentemente en el barrio de Santa Ana y formó su propia familia al lado de Víctor Huamán, dedicado al tejido de textiles. Ambos tuvieron siete hijos, Rafael, Karina, Michael, Miluska, Jhony, Ronald y Leoncio Huamán Tineo, a quienes Rosalía también enseñó a trabajar la arcilla. Llegada la década de 1980, la situación en el país se tornó desa fi ante debido a la crisis económica, social y política, especialmente por el con fl icto armado interno que azotaría al país hasta la década de 1990. Su producción alfarera menguó, pues no hubo demanda de piezas de cerámica debido al descenso del turismo. A pesar de ello, desde fi nes de la década de 1980 empezó a participar de diversos concursos y fue ganadora de distintos premios, dados por instituciones públicas y privadas de Ayacucho, principalmente; Que, con el transcurrir de los años, Rosalía decide dedicarse con mayor ahínco a la alfarería. Su objetivo era preservar el legado de su padre, cuyas obras seguían siendo admiradas por turistas durante sus visitas en Semana Santa. Su obra, entonces, incorpora otras temáticas de contenido social y político, como fueron sus propias experiencias durante el periodo de violencia política. Al respecto, Rosalía expone que la cerámica fue un medio de protesta para hacerle saber al mundo lo que se estaba viviendo en su entorno y el Perú entero; Que, en cuanto a la técnica y a los materiales, Rosalía mantiene la tradición del trabajo completamente artesanal y manual. Actualmente, compra sílice y arcilla proveniente del cerro Huayra Molino, cercano a la ciudad de Huanta. Remoja la arcilla en baldes, entre 45 a 60 días; pasado ese tiempo, usa una tela delgada para colarla y retirar impurezas como piedras, raíces pequeñas o astillas de alguna planta. Para que la arcilla logre plasticidad, la seca en un recipiente de yeso, elaborado especialmente para ese fi n. Es entonces cuando la mezcla con la sílice cernida en porcentajes distintos, de acuerdo al tipo de arcilla que esté usando. El modelado de las piezas de cerámica es a mano alzada, sin emplear algún molde o torno como la gran mayoría de alfareros, confeccionándose primero el cuerpo y luego la cabeza de cada fi gura. Para el ensamblado, usa la técnica del alto y bajo relieve para ir aumentando partes; Que, la decoración de las piezas la realiza con ayuda de herramientas caseras como palillos, estecas, cepillos de dientes y cartuchos de lapiceros sin tinta. El pulido lo hace con pequeñas piedras lisas, lo que otorga a la cerámica un brillo natural, y con espinas de sancayo (tipo de cactus silvestre) para lograr una super fi cie óptima para el pintado, Rosalía indica que su padre Leoncio realizaba el pulido con una piedra, luego del pintado; mientras que ella lo hace antes del pintado, gracias a las capacitaciones que ha recibido. Luego, deja secar las esculturas lentamente y bajo techo. Una vez que los artículos están secos, prepara el engobe para el pintado mezclando agua con tierra molida de colores naturales como el qencco (rojizo), amarillo y blanco, los que pueden alcanzar de 10 a 20 tonalidades. El paso siguiente es la aplicación de pintura, también a mano alzada, valiéndose de pinceles para luego proceder a la cocción; Que, sobre las técnicas de horneado de las piezas de cerámica, vale retornar a Leoncio Tineo. Como ya fue mencionado, las técnicas de cocción de sus piezas presentaban di fi cultades, dando como resultado esculturas frágiles y porosas. Esto se debería a que, a comparación de su madre María Ochoa, él elaboraba objetos de mayor volumen y con diseños más complejos, afectando ello a la cocción. No obstante, esta problemática le otorgaba