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4 NORMAS LEGALES Domingo 26 de enero de 2025 El Peruano / orgánica encargada de gestionar, identi fi car, documentar, registrar, inventariar, investigar, preservar, salvaguardar, promover, valorizar, transmitir y revalorizar el patrimonio cultural inmaterial del país, en sus distintos aspectos, promoviendo la participación activa de la comunidad, los grupos o individuos que crean, mantienen y transmiten dicho patrimonio y de asociarlos activamente en la gestión del mismo. Depende jerárquicamente de la Dirección General de Patrimonio Cultural; Que, mediante el Memorando Nº 001104-2024-DDC ARE/MC la Dirección Desconcentrada de Cultura de Arequipa remite el Expediente Nº 2024-126157 presentado por los señores Franlin Percy Murguía Huillca y José Domingo Calisaya Mamani, el mismo que cuenta con la aprobación de Luis Fernando Valcárcel Pollard, nieto del compositor, a nombre de toda su familia, y los apoyos del Gobierno Regional de Puno, la Escuela Profesional de Arte de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno, la Escuela Superior de Formación Artística Pública de Puno y el Instituto Americano de Arte de Puno; que contiene la solicitud de declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación del legado musical del Maestro José Theodoro Valcárcel Caballero en el rubro de Obra de Gran Maestro, en virtud de la difusión de tal como expresión cultural de la región del altiplano; Que, José Theodoro Valcárcel Caballero es uno de los compositores fundamentales de la música académica peruana del siglo XX, cuya obra se caracterizó por tender puentes entre esta producción musical y la música popular tradicional de los pueblos originarios, en particular del entorno del sur andino del que fue parte su región de origen. Su producción musical, en sus inicios derivada, estilística y formalmente del romanticismo, se adscribe en contenidos a la corriente musical indigenista, pero superó los presupuestos de esta corriente, precediendo en algunos logros formales a la aparición del modernismo musical de la primera mitad del siglo XX; Que, Theodoro Valcárcel nació en Puno, el 23 de octubre de 1896, en el seno de una familia pudiente, orientada en su mayor parte a la cultura y al arte; siendo un pianista y compositor precoz, estudió a temprana edad con Luis Duncker Lavalle, quien recomendó que se formara en Europa. Recibió así desde 1913, hasta alrededor de 1917, una formación musical académica en Italia y España, con maestros destacados como los italianos Vincenzo Appiani y Ferruccio Busoni y el musicólogo español Felipe Pedrell, promotor de la revaloración e integración del patrimonio musical popular en la música académica; Valcárcel se encontró de este modo con una formación adecuada para adaptar temas del acervo de música autóctona, en particular de la gran producción musical andina; Que, la búsqueda de un lenguaje musical propio le anima a seguir, de regreso al país, un periplo por el sur andino, entre su Puno natal, Cusco y Arequipa, así como a la sierra central, de donde pasaría a Chanchamayo, y por las principales ciudades bolivianas, inspirándose en la creación musical de los sitios que recorría, y que serían en adelante su principal fuente de inspiración. Y con ello, conoció a otros compositores que perseguían objetivos similares, en particular como Daniel Alomía Robles, quien le había precedido en los intentos de crear un lenguaje musical propio; Que, la producción musical de Theodoro Valcárcel, que nunca se detuvo a lo largo de los más de veinte años que siguieron a su experiencia europea, evolucionó desde los géneros de piezas cortas para piano, a obras de mayor envergadura para gran orquesta; Que, Theodoro Valcárcel también tuvo una importante presencia en las delegaciones culturales en las que el Perú participaba en eventos internacionales, y en las primeras instituciones públicas orientadas a la gestión cultural, gestadas en las décadas de 1920 y 1930. Valcárcel representó al Perú en el Festival Iberoamericano de Sevilla de 1929, ganando reconocimiento por sus cualidades musicales y su conocimiento de la música popular andina. Se le concede así el título de Maestro Ad Honorem del Conservatorio Marshall en Barcelona, España. Al retornar al Perú en 1930, se le concede a su vez la Orden del Sol del Perú, otorgado por el presidente Augusto B. Leguía;Que, en 1935 fue nombrado director del departamento de Folklore Nacional de la Academia Alcedo, para luego asumir en 1939 la Jefatura del Instituto de Arte Peruano que se había creado entonces para el Museo Nacional, por tanto, parte del Gabinete de Música, adscrito a la Sección de Bellas Artes del Ministerio de Educación Pública. Este era un reconocimiento a su importante labor de recopilador de música tradicional, en su caso, como fuente de inspiración de su inacabable producción musical. En 1938, se le concede la Medalla de oro de la Municipalidad de Lima, entonces bajo la gestión de Eduardo Dibós Dammert. En 1939 vuelve a recorrer el sur peruano, en particular el valle del Urubamba y Machu Picchu. En un momento cumbre de su creatividad, al iniciar la década de 1940, le sobreviene la muerte a los 46 años, interrumpiendo multitud de proyectos, como parte de una obra que no había sido aún catalogada y que quedó dispersa en diversas fuentes. Diversos especialistas se dedicaron desde entonces a ordenar el conjunto de su obra, mucha de la cual había quedado inédita y dispersa; Que, la obra de Theodoro Valcárcel se puede clasi fi car en tres períodos. El primero es de corte más europeo y académico, que dura hasta 1917, consta mayormente de obras para piano, en particular colecciones de Preludios, con in fl uencias del romanticismo europeo. Piezas de corte descriptivo como La marcha fúnebre de un Pierrot, o Góndola de media noche y canciones asociadas a la forma alemana del lied. Algunos títulos, siguiendo la moda de la época, incluso estaban titulados en francés, como C’est les violencelles dans la brume o Berceuse, o en italiano, como L’Ansietá, Estas piezas son dadas a conocer en sus conciertos en Lima y otras ciudades del país como Arequipa, Cusco y Puno, incluso en La Paz, Bolivia, algunas publicadas en la revista limeña Stylo de 1920. Pero este periplo motiva su interés hacia la música andina de origen indígena, inspiración que ya estaba empezando a ganar espacio en el mundo artístico peruano, como parte del movimiento cultural conocido como indigenismo; Que, la segunda etapa, que sucedió a su experiencia europea, dura hasta inicios de la década de 1930. Está compuesta por obras inspiradas en la tradición popular, mayoritariamente andina, en su búsqueda por crear un lenguaje musical propio. Con estas obras hace además giras de promoción a lo largo del continente americano, desde México hasta Chile, y su participación en el Festival Iberoamericano de Sevilla. De este tiempo son Ckori Kancha, La Ronda de las Colinas (1932), Fiestas Andinas y Estampas de la Cordillera , todas ellas escritas originalmente para piano. Algunas se han hecho más conocidas por la posterior orquestación hecha por Rodolfo Holzmann. También compuso para piano y violín la Partita (Concierto indio) , cuyo último movimiento, Danzante , requiere que el violín sea tocado en forma similar al charango. También adapta melodías de otros compositores, como el Himno al Sol recopilado por Daniel Alomía Robles hecho en dúo de piano y violoncelo y la adaptación de un tema del cusqueño Gonzales Gamarra, a quien apreciaba especialmente, en su composición Ritual y danza; Que, un tercer período, considerado más experimental, inspirado en las corrientes de la música europea de entreguerras, profundiza en el uso de los tonos y modos propios de la música andina e incluso selvática, incluyendo el uso de instrumentos musicales nativos, como la tinya, el wankar, el toqoro y el pututo, en el ballet Suray Surita , en aras de consolidar un lenguaje musical propiamente peruano Obras signi fi cativas de este período son los 31 Cantos del Alma Vernácula , conjunto de composiciones vocales con títulos como Paloma mía, Humorada, Llanto mío, Semilla de amos o De las cordilleras vengo , escritas en idiomas nativos: quechua, aymara, yunga (muchik), ashaninka y uitoto, este último reconocido a partir de la denuncia sobre la acción de los caucheros que había diezmado a esta población. También forman parte de este período el poema sinfónico Kachampa , una de sus obras más conocidas, y composiciones para orquesta como las piezas Cuatro Danzas, Re fl ejo en la cumbre, Suite incaica y el ballet En las ruinas del Templo del Sol ,