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Pág. 227384 NORMAS LEGALES Lima, martes 30 de julio de 2002 I. ANTECEDENTES Y JUSTIFICACIÓN En el año 2001 el mundo cuenta con 1 360 millones de cabezas de ganado bovino, de los cuales 317 millo- nes, el 23 por ciento se encuentran en los países mo- tivo de este proyecto, distribuidos en la siguiente for- ma: Argentina 18 por ciento, Brasil 54 por ciento, Chile 1 por ciento, Colombia 9 por ciento, México 10 por cien- to, Paraguay 3 por ciento, Perú 1 por ciento y Uruguay 4 por ciento. Con respecto al Continente Americano su población bovina es de 476 millones de cabezas, correspondiendo el 67 por ciento a los países citados anteriormente. Por las cifras expresadas y el gran po- tencial de crecimiento que aún tiene la ganadería bovi- na en los países que forman parte del proyecto, com- parados con otros localizados en los continentes Eu- ropeo y/o Asiático, se considera a la actividad ganade- ra de primera importancia para la economía nacional y regional. Tanto que en junio del 2001 tan sólo en la Argentina y Uruguay se estimó que debido a la ocu- rrencia de brotes de Fiebre Aftosa, que provocaron el cierre del mercado Europeo, las pérdidas anuales se- rían de $ EE.UU. 500 millones y $ EE.UU. 250 millo- nes, respectivamente. Lo que representará menores in- gresos para las familias de los productores rurales y la economía nacional. Actualmente, en el ámbito mundial está surgiendo un problema zoosanitario y de salud pública que es una amenaza potencial para los sistemas productivos de ganado bovino en los países motivo del proyecto. Éste tuvo inicio en noviembre de 1986 cuando la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) fue recono- cida por primera vez como una entidad patológica en el Reino Unido. Sobre la base de los conocimientos existentes, a partir de ese momento se tomaron una serie de medidas tendentes a minimizar el riesgo de difundir la enfermedad, que se transmite, probablemen- te, a través de la ingestión de tejido nervioso o tejido linfático de animales enfermos o de harinas de carne o hueso provenientes de animales enfermos. El cuadro epidemiológico se complicó cuando en 1996 se detec- tó una nueva variante de la enfermedad de Creutzfeld - Jacob (nvCJD) en seres humanos, cuyo agente causal (prión) tenía características muy similares al de la EEB, lo que hace sospechar que esta enfermedad se está transmitiendo a los seres humanos; asimismo, se ob- servó una ligera elevación en la incidencia de esta en- fermedad en el Reino Unido (nvCDJ). A pesar de las estrictas medidas de control establecidas por el Reino Unido, ha habido filtraciones en los sistemas cuaren- tenarios que han hecho que se presente la enferme- dad en 14 países europeos. Esto nos lleva a la posibi- lidad de que la EEB pueda difundirse mundialmente. La FAO ha establecido el "Sistema para la Preven- ción de Emergencias de las Plagas y Enfermedades Transfronterizas de los Animales y las Plantas (EM- PRES)" que está enfocado a un grupo de enfermeda- des que obstaculizan el comercio de productos agro- pecuarios como es el caso de la Encefalopatía Espon- giforme de los Bovinos. En los últimos años la FAO apoyó la preparación de varios informes técnicos, ta- les como el Manual sobre Encefalopatía Espongiforme Bovina (1998), el informe de la Consulta de Expertos sobre la "Situación de la Alimentación Animal y la Ino- cuidad de los Alimentos" (1997). Conjuntamente con otras organizaciones internacionales como la Organi- zación Mundial de la Salud (OMS), a través del Códex Alimentarius en su Capítulo de Carne y Productos Cár- nicos y en la aplicación del Análisis de Peligros y de los Puntos Críticos de Control (APPCC, siglas en in- glés HACCP) en la inspección sanitaria de la carne, y la Oficina Internacional de Epizootías (OIE), el Comité Intersectorial del Códex Alimentarius sobre Alimenta- ción Animal y la Unión Europea definiendo criterios para la identificación de puntos críticos en los análisis de riesgo. Las medidas sanitarias tomadas, especialmente en el Reino Unido, han sido efectivas para reducir conside- rablemente la incidencia de la enfermedad pero no la han controlado totalmente. Se ha detectado que es la harinade carne y hueso el principal vehículo transmisor del agen- te causal de la enfermedad (prión) o bien animales vivos en período de incubación. Cualquier país que haya im- portado animales, harina de carne y hueso o alimentos balanceados conteniendo harina de carne y hueso de los países europeos infestados, podría correr el riesgo de introducir la enfermedad, especialmente si las importa- ciones se han realizado del Reino Unido, donde el riesgo es mayor al haberse observado una mayor incidencia. Al analizar los flujos del mercado de las harinas de carne y hueso producidas en los países de Europa, se detecta que las zonas menos expuestas al peligro se encuentran en América Latina, Australia y Nueva Zelanda debido a las características de sus industrias, a los sistemas de producción bovina, basados fundamentalmente en el pastoreo y a sus propias fuentes de harina de carne y hueso para sus piensos. Sin embargo, dada la compleji- dad que actualmente presenta el comercio globalizado de productos agropecuarios, existe una amenaza con- creta que la EEB pueda difundirse. La FAO ha venido dando asistencia técnica a los países participantes en este proyecto, para incremen- tar la eficiencia de los servicios veterinarios a través de la modalidad de privatización, dando como resulta- do que parte de las actividades englobadas dentro de sus funciones tales como: el control cuarentenario, la vigilancia epidemiológica, las campañas sanitarias, el sistema nacional de emergencia, el registro y control de calidad de los productos veterinarios, la inspección sanitaria de mataderos y plantas procesadoras de ali- mentos de origen animal, hayan pasado al sector pri- vado y conservando aquellas actividades normativas indelegables del Estado que les permitan asegurar la inocuidad de los productos pecuarios que consumen sus ciudadanos, entre los que destaca en forma im- portante la carne bovina. Respondiendo a la alarma mundial de la aparición de la EEB, los países participantes en el proyecto adop- taron las siguientes medidas para prevenir su introduc- ción: restringir la importación de bovinos y ovinos o harinas de carne y hueso de estas especies, que pro- cedan de países afectados por la EEB, a la vez que en Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay, se inicia- ron programas específicos para la vigilancia epidemio- lógica de la enfermedad mediante la colecta de encé- falos de bovinos en mataderos y de aquellos que per- tenecen a animales con sinología nerviosa, enviando las masas encefálicas para su examen histológico a los laboratorios centrales de diagnóstico veterinario. En Colombia, Paraguay y Perú también se realiza el muestreo pero de forma esporádica. Así también, to- dos los países han establecido dentro de los servicios veterinarios, unidades para el análisis de riesgo y en algunos se han constituido con profesionales dedica- dos totalmente a esta actividad y en otros se forman con funcionarios que tienen otras tareas. La función de estas unidades es analizar el riesgo de que enfer- medades de los animales con importancia económica y sanitaria para el país, ingresen en sus territorios, in- cluyendo la EEB. Sin embargo, a pesar de las medidas de control anteriores en el ámbito regional, no existe homologación en los sistemas empleados para unifor- mar los criterios en la aplicación del análisis de riesgo y tampoco en la actualización de las técnicas moder- nas de vigilancia epidemiológica de la EEB. Asimismo, aún no se establece el intercambio permanente de in- formación entre los países de la región sobre los re- sultados obtenidos con la vigilancia epidemiológica, impidiendo que haya transparencia sobre la situación sanitaria de la enfermedad en la región. Por lo expuesto, los países interesados, especialmente los exportadores de productos pecuarios, han manifes- tado a la FAO gran interés para que se evalúen y refuer- cen los sistemas de prevención que se han instrumentado para evitar la presencia de la EEB, así mismo, solicitan asistencia técnica para que se identifique cuáles pudie- ran ser los puntos críticos para que la EEB pudiese pre- sentarse en América Latina y consecuentemente tomar medidas efectivas para neutralizarlos, esto haría posible certificar la eficacia de los servicios veterinarios, a fin de