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El Peruano Lunes 1 de junio de 2015 553799 Que, algunos de los testimonios recogidos en el expediente guardan continuidad con este relato, indicando que los músicos a los que se contrataba anualmente para acompañar la Batalla de Huancavelica eran conayquinos, y que fueron ellos quienes trasladaron la expresión a Conayca luego de que fuera prohibida en Huancavelica. La actual danza de La Batalla muestra algunos rasgos idénticos a los de la Batalla en Huancavelica tales como el nombre, el uso de troncos de maguey y el tipo de acompañamiento musical. Esto suma credibilidad a la explicación del traslado de la expresión, confi riéndole valor histórico a la actual representación en Conayca, y mostrándola como el resultado contemporáneo de un proceso de cambios y adaptaciones cuyo punto de partida habría sido la Fiesta de Moros y Cristianos. Por otro lado, el que la danza La Batalla de Conayca se realice en el mismo marco festivo en que era representada la Batalla de Huancavelica -es decir La Fiesta de San Sebastián- también refuerza la vinculación histórica entre ambas expresiones; Que, los responsables de su organización son las parcialidades de Conayca a través de sus juntas directivas, las cuales se renuevan cada dos años. Ccanay Parte, también llamada Misti, representa a la población de mayor estatus socio-económico que anteriormente vivía en la parte de arriba del pueblo, y cuyos miembros se identifi can por sus apellidos de origen español. Mientras que Huray Parte, también denominada Allaucca o Ccollana, representa a la población de origen campesino que solía vivir en la parte de abajo del pueblo, identifi cable por sus apellidos de origen quechua. Actualmente las parcialidades ya no demarcan de manera estricta divisiones territoriales o de nivel socio-económico. No obstante, se mantiene un sentido de pertenencia en torno a la organización de la danza de La Batalla y la realización de la Fiesta en honor a San Sebastián en Conayca; Que, en el caso de la Fiesta Costumbrista en honor a San Sebastián, las juntas directivas intercalan anualmente la responsabilidad de organizar el evento, encargándose del armakuy o armado del anda y vestido de la imagen de San Sebastián, la coordinación con el sacerdote de la localidad para la realización de la misa y procesión, prever detalles adicionales como comida, bebida, contratación de artistas folclóricos y orquestas. Para representar la danza de La Batalla cada una de las parcialidades se encarga de organizar a su propia compañía de batalladores o negros batalladores, elegir a los caporales para que guíen e instruyan a los demás danzantes, y contratar a los ejecutantes de pito y tarola para que acompañen a sus comparsas. Para cumplir con todas estas funciones los integrantes de las juntas directivas realizan el yaycupakuy. Esta costumbre consiste en visitar a diferentes miembros de sus parcialidades a lo largo de todo el año, con el fi n de comprometer su apoyo en la realización de la fi esta. El apoyo consiste principalmente en donar alimento, bebida, dinero o comprometerse en aportar elementos para la representación de la danza y realización de la fi esta; Que, en un inicio, la representación de La Batalla era organizada por los caporales de cada parcialidad, recibiendo el apoyo de los mayordomos de la fi esta de Navidad que se celebraba en Conayca para organizar la Fiesta Costumbrista en honor a San Sebastián, y para hacer la convocatoria de los batalladores. Esta relación de apoyo mutuo funcionó hasta poco después de la mitad del siglo pasado, cuando el abandono de la fi esta de Navidad en Conayca disolvió el sistema de mayordomos, obligando a los caporales a encargarse por completo de la organización de la danza y de la fi esta. El sistema de juntas directivas fue implementado apenas hace unas dos décadas atrás, lo que lo hace relativamente reciente y constituye una innovación; Que, respecto a los negros batalladores, estos se ordenan en dos columnas paralelas, al interior de cada compañía, cuyos danzantes avanzan en parejas que se entrecruzan constantemente. Al hacer este movimiento chocan repetidamente los troncos de maguey que llevan como armas, simulando un enfrentamiento. Cada una de las compañías tiene a su vez un recorrido propio y sin cruzarse la una con la otra. Cuando estas ingresan a la plaza del pueblo, cada una lo hace por una calle distinta. La compañía de Ccanay Parte suele ingresar por Calle Real, mientras que la de Huray Parte suele hacerlo por la calle 28 de Julio. Cada grupo cuenta con dos caporales principales, así como segundos y terceros caporales de reemplazo, quienes encabezan las columnas; Que, para elegir a los caporales –primeros, segundos y terceros- las juntas directivas de las parcialidades toman en cuenta a los batalladores con mayor trayectoria, destreza y aptitud física para la interpretación de la danza. Los caporales son los encargados de adiestrar a los nuevos danzantes, guiar el desplazamiento de los demás batalladores, y mantener el orden y disciplina entre estos durante el desarrollo de la festividad. Los demás danzantes se adscriben libremente a una de las dos compañías, usualmente de acuerdo a la parcialidad a la que pertenecen, llegando a sumar alrededor 30 a 40 danzantes en cada grupo, correspondientes a diferentes grupos de edad entre jóvenes, adultos y mayores; Que, el atuendo del negro o batallador consta de una macora o sombrero de ala ancha cuya parte frontal está doblada hacia arriba y pegada a la copa, la cual es alta y adornada de un color entero como verde, azul, rojo, amarillo, etc. En la parte de atrás de la macora se adhiere una cinta larga y ancha de colores. En el rostro se lleva una máscara de cuero negro, adornada con barba y grandes cejas, así como labios rojos y dos incrustaciones para simbolizar los ojos. Los batalladores llevan puestas camisas sin corbata, encima de la cual va un saco de terno colocado con la cara interior hacia afuera, y que a su vez está recubierto por un pañuelo grande de seda amarrado a la espalda. También llevan un pantalón de vestir que va recubierto con una pantaloneta o calzoncillo holgado blanco. En los pies se llevan puestas medias de diferentes colores y diseños y zapatillas; Que, los músicos que acompañan a los grupos de batalladores son denominados pitureros, conjunto de dos personas que toca específi camente para la parcialidad a la que pertenece. Se trata de un intérprete de pito –fl auta de carrizo- que ejecuta la melodía, y un intérprete de tarola que marca el ritmo, quienes son contratados por las juntas directivas de cada parcialidad. Los músicos interpretan tonadas específi cas que guían el desplazamiento de los batalladores. Estas son el toque de anuncio, para que los batalladores se formen en dos columnas; el pasacalle, para los recorridos por las calles y plaza de Conayca; la procesión, para acompañar el anda de San Sebastián en su recorrido; la carrera o al ataque, para acelerar el paso y motivar el choque de los palos de maguey; el tumbaytoro, de ritmo moderado y preferido durante los días de turuschanakuy; y fi nalmente la tonada de huaynito, para variar el ritmo del enfrentamiento y la manera en que se chocan los palos, ya que en este caso se los golpea sujetándolo con ambos brazos al mismo tiempo; Que, respecto a los valores simbólicos que la población de Conayca asocia con la representación de La Batalla, se observa una reinterpretación y adición de nuevos signifi cados históricos. Las compañías de batalladores no se identifi can como moros o cristianos. No obstante, los danzantes siguen afi rmando que La Batalla evoca la lucha entre moros y cristianos. Otros indican que también evoca al relato histórico de San Sebastián y su defensa del cristianismo durante la época del Imperio Romano. Y otros funden estos relatos, colocando históricamente a San Sebastián en medio de la batalla de moros y cristianos. Incluso se señala que La Batalla también simboliza la participación de los conayquinos en la campaña de La Breña, liderada por Andrés A. Cáceres en contra de tropas chilenas. En ese sentido, La Batalla genera un espacio en que los pobladores conayquinos buscan refl ejar su carácter aguerrido, asociándolo con relatos históricos y rememorando su propia historia local; Que, la Fiesta Costumbrista en honor a San Sebastián se inicia con la víspera el 19 de enero. Temprano en la mañana se produce la concentración de los batalladores, caporales, músicos y población en las casas de los presidentes de junta directiva de sus respectivas parcialidades, con el fi n de compartir un desayuno. Posteriormente se realiza el wasikay o recorrido de visita a la casa de los colaboradores comprometidos a través de yaycupakuy para recoger sus aportes, acompañados en ritmo de pasacalle por los batalladores. Las visitas se extienden a lo largo del día. Al fi nal de la tarde se realiza el armakuy, consistente en armar el anda y vestir la imagen de San Sebastián, a cargo de la parcialidad de turno; Que, con anuncio de cohetes y bombardas, por la noche se realiza el churpuy o víspera en las casas de los presidentes de cada junta directiva que incluye un ensayo dirigido por los caporales. Terminado el ensayo las compañías de batalladores se visitan una a la otra, compitiendo para ver cuál es el primer grupo en visitar