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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 01 DE ABRIL DEL AÑO 2022 (01/04/2022)

CANTIDAD DE PAGINAS: 180

TEXTO PAGINA: 17

17 NORMAS LEGALES Viernes 1 de abril de 2022 El Peruano / Ley N° 12129 del 15 de octubre de 1954, durante el gobierno de Manuel A. Odría. Saño se caracteriza por ser el lugar de origen de una silla artesanal, que dentro de su estructura de madera cuenta con tejidos de fi bras vegetales, por ejemplo el junco. Esta silla es producida en todo el distrito de Saño, con mayor incidencia en el anexo de San Roque de Malayo y con menor regularidad en el anexo Ilish-Pichacoto; Que, con respecto a los orígenes de la producción de la silla artesanal, estos se remontan al Virreinato, cuando los pobladores del actual distrito de Saño fueron organizados en los ayllus de Antacoto, en el barrio de Pumacusma, y participaron en la construcción de la iglesia San Jerónimo de Tunán. Para estas labores, trabajaron con maderas de origen local, como el aliso ( Alnus acuminata ) y el quishuar ( Buddleja incana ) aprendiendo a labrarlas. También, se familiarizaron con técnicas de tejido durante la construcción de la estructura del techo de esta iglesia, o enmaderamiento, que como indica el autor Eliseo Sanabria Santiváñez, se utilizaban como materias primas madera de cedro y mallas tejidas a base de cañas de montaña denominadas mamac . Esta caña llegaba hasta los ayllus de Antacoto gracias al intercambio de insumos que se realizaba con las comunidades asháninka de la selva central. La mamac se entretejía con agave, fi bra vegetal que los pobladores obtenían a nivel local. Fue así que aprendieron diversas técnicas de tejido, las que aplicarían décadas posteriores en las sillas artesanales, aunque ya no con agave, sino con otras fi bras; Que, en el periodo republicano, a partir de la década de 1840, los ayllus de Antacoto se independizaron del barrio de Pumacusma, actualmente denominado San Jerónimo de Tunán, adquiriendo el nombre de Saño. Es en este periodo que los artesanos iniciaron la producción de la silla artesanal cuya estructura era de madera de origen local, como el chachars, el aliso y el quichuar, en la cual se aplicaban tejidos con la fi bra cortadera , (Cortaderia selloana ) fi bra vegetal que recolectaban del paraje de Paltahuanca, zona altoandina en Saño. Hasta la década de 1940, aproximadamente, se empleó principalmente la madera de aliso (lamblash), caracterizada por su suavidad para el tallado. Empero, a inicios de la década de 1950, los artesanos empezaron a emplear madera de eucalipto, si bien es más dura para ser torneada, pues desde la década de 1930 existen plantaciones de este árbol, originario de Australia, en la zona; Que, los artesanos parten un bloque de madera con una comba y obtienen entre cuatro y seis trozos, comúnmente llamados rajadas . Estos se exponen al sol para que pierdan la humedad característica de la madera recién cortada. Una vez seca, la madera no se torcerá, ni deformará, por lo que será más consistente. Luego, las rajadas se labran a mano con una azuela y una gurbia, con el fi n de obtener una forma cilíndrica que pueda ingresar al torno para rebajar sus dimensiones. En cuanto al torno, este puede ser a pedal o eléctrico. Mientras la madera gira en el torno, es rebajada con un formón. Las piezas de madera resultantes son pulidas y se les tallan diseños para, fi nalmente, ser agujereadas a mano con un berbiquí o empleándose un taladro eléctrico. Así, las piezas podrán encajar a presión unas con otras, al momento del armado de la silla artesanal. Cabe mencionar que los tiempos de fabricación de las sillas dependerán del tipo de torno que se emplee: con el torno a pedal, se fabrican dos sillas por día; mientras que con el torno eléctrico, cuatro sillas por día; Que, en lo que respecta al tejido del asiento de la silla, este es realizado por las mujeres. Antiguamente, empleaban la fi bra de la cortadera , sin embargo, esta ya no se emplea más pues dejó de crecer en abundancia en la zona altoandina de Saño. Desde la década de 1950, emplean tanto el junco, como la totora. Esta última, se obtiene de la laguna de Paca, en la provincia de Jauja, y de la laguna Ñahuimpuquio, en la provincia de Chupaca. La totora es remojada desde un día antes para suavizarla, de forma tal que facilite el tejido sobre el armazón de la silla. Durante esta tarea, se ajusta el tejido a la madera con un combo de goma. En cuanto al junco, muchos artesanos optan por comprar en Lima esta fi bra, la cual ya viene lista en ovillos, por ello, se denomina también “paja de Lima”;Que, en lo que respecta a los tiempos de tejido de una silla artesanal, varían entre 20 minutos para una silla de adulto y 15 minutos para una silla pequeña. Actualmente se registran tres principales técnicas de tejido: Simple, Estrella e Intercalado. La técnica Simple, también denominada como tejido “llanito” o “pecho paloma”, es el urdido de la fi bra que se alterna envolviendo encima y luego debajo. El tejido se inicia en los canutos delanteros de la silla, después se dirige a los canutos traseros, y así sucesivamente. En la técnica Estrella, la fi bra se teje de esquina a esquina, de atrás hacia adelante y de forma cruzada. La técnica de Intercalado es similar a un urdido que se teje cruzado. La fi bra se introduce y se saca consecutivamente, luego se hace el mismo procedimiento de retorno; Que, la transmisión de los conocimientos de fabricación de las sillas artesanales se realiza a nivel intrafamiliar. Desde la segunda infancia, niños y niñas observan a sus padres en las labores artesanales. A los 12 años, los varones se inician trasladando y lijando la madera, así como cortando y labrando los canutos bajo la supervisión del padre, ya que trabajan con herramientas punzocortantes. En el caso de las adolescentes, se inician en el tejido observando a sus madres; Que, en lo que re fi ere a la comercialización de la silla artesanal, hasta la década de 1990 esta solía hacerse mediante el trueque a lomo de burro. En ese entonces, los artesanos se trasladaban con dirección a pueblos de zonas altoandinas, como Rangra, Ñahuimpuquio, Tizo, Siusa y Rimaycancha. En estos lugares, intercambiaban las sillas artesanales por papa, chuño, oca o mashua. El equivalente de una silla pequeña, era un costal de dos arrobas y media de alguno de los productos mencionados. También, los artesanos llevaban su cargamento a pueblos vecinos, como Quilcas, San Jerónimo de Tunán o Hualhuas. Posteriormente, la venta de las sillas empezó a través de las mujeres de Saño, quienes empezaron a introducirlas en otros puntos del valle del Mantaro, especialmente a través de ferias dominicales de ciudades capitales de provincias como Concepción, Jauja y Huancayo. Así, de jueves a sábado eran días de trabajo para los artesanos y artesanas, pues fabricaban decenas de sillas para venderlas los domingos. Después de la venta, se compraban víveres para la semana, con los cuales retornaban a Saño; Que, gracias al prestigio que adquirió esta producción, la demanda permitió introducir la venta de las sillas artesanales a lugares más alejados. Para ello, entregaban las sillas desarmadas a los acopiadores, quienes las trasladaban en camión y las armaban y tejían en el lugar de destino. Así, las sillas llegaron a Huancavelica, Ayacucho, Huánuco, Cerro de Pasco y toda la selva central, abarcando Satipo, Pangoa, La Merced, Pichanaqui y Tingo María. Lima era el principal, destino, donde se vendían más de 500 sillas a la semana. En la actualidad, los artesanos también venden sus sillas a restaurantes y recreos turísticos del departamento de Junín, y continúan teniendo presencia en las ferias dominicales de las capitales de provincias de este departamento. Asimismo, las ventas también se dieron a nivel internacional, pues en 1996, el entonces alcalde de Saño, Celso Salvador Dávila, se alió con la Asociación de Exportadores (ADEX), institución que logró un convenio con el Fondo Contravalor Perú-Francia para fortalecer las capacidades de los artesanos. Durante 6 meses, profesores de la Escuela Nacional de Bellas Artes fortalecieron las capacidades en técnicas de tallado en madera, acabado y pintado; con el fi n de elevar los estándares de calidad de los productos. Los bene fi ciarios fueron Alejandro Contreras, de Artesanías El Zorro; Gumercinda Contreras, de Artesanía Catalina Huanca; y Gregorio Contreras, de Artesanía Contreras; quienes fueron seleccionados en un concurso local. Así, se exportó, con destino a París, un cargamento de más de 100 unidades, compuesto por sillas, sillones y juegos de comedor; Que, en cuanto a los impactos de la tradicional fabricación de esta silla en Saño, en 1999 se fabricó la silla artesanal más grande del mundo, la cual tenía cinco metros de alto, por cuatro de ancho. El tallado y el diseño fueron hechos por los maestros de Artesanías El Zorro, Catalina Huanca, entre otros. También, la celebración por