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25 NORMAS LEGALES Miércoles 9 de febrero de 2022 El Peruano / costa norte peruana, desde Moche y Vicús hasta los reinos Sicán y Chimú y los pueblos tallán del extremo norte, parte de los cuales incluye a los tumpis, etnia dedicada a la agricultura, la pesca y la recolección de mariscos. De entre los recursos hidrobiológicos, los mariscos fueron una importante fuente alimenticia de los pobladores del litoral peruano, desde los inicios del poblamiento humano, en que también fueron usados como material para la elaboración de implementos de pesca, en particular de anzuelos, y posteriormente como material de ofrendas y para la elaboración de adornos e instrumentos musicales, como ocurrió con las especies del tipo spondylus y strombus , que fueron particularmente apreciadas para estos fi nes. Dan testimonio de esta importancia los numerosos conchales o depósitos de estos restos de mariscos que se encuentran asociados a diversos sitios arqueológicos, algunos de los cuales se instalaron sobre estos depósitos, y el uso de parte de este material para las construcciones. Esta presencia quedó re fl ejada además en la creación plástica, como las representaciones de cerámica moche, donde caracoles y cangrejos aparecen representados en forma realista o en versiones humanizadas como parte de los relatos míticos. La necesidad de acceder a esta fuente alimenticia produjo una serie de conocimientos y de estrategias para la extracción y aprovechamiento de mariscos, que permitieron el aprovechamiento continuo de los recursos hidrobiológicos, de tal manera que se evitaba su depredación; Que, en la región Tumbes existe, ubicado en el punto más septentrional de la costa pací fi ca peruana, como parte de una ecorregión extendida por el Golfo de Guayaquil, un ecosistema conocido como el manglar. Llamado así por la dominancia del árbol de mangle, especie cuyas ramas extendidas dan vástagos que descienden hasta tocar el suelo, donde echan raíces, que quedan parcialmente expuestas y se entrelazan formando una profusa red vegetal. Esta especie crece en las costas y los pantanos, en especial en los estuarios de los ríos, siendo resistente a la salinidad de las aguas marinas, conformando un sistema de pantanos con su tupida red de raíces, en la que refugian y adhieren diversos tipos de invertebrados, como moluscos y cangrejos, que conviven con determinadas especies de peces e incluso de aves a lo largo de los canales de agua salina que corren entre los macizos de mangle. El manglar se considera hoy uno de los ecosistemas más productivos y complejos del mundo, importante para la protección de las tierras costeras, al servir de barrera a los oleajes y tormentas marinas y evitar con ello las inundaciones y la erosión de la tierra; Que, este ecosistema conforma actualmente un área protegida, conocida como Santuario Nacional Los Manglares de Tumbes , declarado mediante Decreto Supremo N°018-88-AG, del 2 de marzo de 1988, con categoría de Santuario de Vida Silvestre, cubriendo un área de 2 972 hectáreas, conformado por una serie de manglares, siendo reconocidos unos 73 microsistemas, distribuidos lo largo de una serie de chorreras y canales, que con fl uyen a modo de ramales a lo largo del estuario del río Tumbes, en las provincias de Tumbes y Zarumilla, algunos de los cuales están separados a modo de islotes. Este ecosistema constituye una de las principales fuentes de recursos alimenticios de las poblaciones establecidas en esta región, como ha sido desde inicios del poblamiento humano en la región. Entre los manglares más conocidos están los de Puerto Veinticinco, Puerto Pizarro, La Chepa, La Ramada, El Mulo, El Bendito, Los Tres Ceibos, Puerto Jelí, La Canela, Las Burras, Puerto Mar norte, El Piojo, Puerto Perú, La Chinchana, Camarones, La Pichanga, El Algarrobo, La Soledad, El Palmar, y Boca de Capones. Los nombres de estos manglares, que identi fi can a cada uno como un microsistema delimitado por canales, derivan de toponimias asociadas, observaciones sobre la presencia de alguna especie, o a relatos sobre hechos atribuidos al sitio; Que, las especies arbóreas fundamentales en este ecosistema son el mangle rojo ( Rhizophora mangle ), Mangle colorado ( Rizophora harrizoni ), mangle salado (Avicenia germinans ), el mangle blanco ( Laguncularia racemosa ), y el mangle botón ( Conocarpus erectus ), junto a otras especies vegetales. En este ecosistema proliferan diversas especies, dos de las cuales son centrales para el sustento económico de los pobladores cercanos a este ecosistema. La primera es la Anadara tuberculosa , conocida como concha negra, molusco bivalvo de la familia e los árcidos o arcidae , cuyas valvas, de forma ovalada, son de paredes gruesas y estriadas y con una cubierta externa cubierta pilosa de tono oscuro, que le da el nombre. El otro es el cangrejo rojo de manglar, ucides occidentales , especie que vive bajo el lodo del pantano, alimentándose principalmente de las hojas y fl ores del mangle, propiciando un reciclaje de nutrientes que lo hace indispensable para el mantenimiento del manglar; Que, el aprovechamiento de estos recursos en la región Tumbes desde tiempos prehispánicos queda patentizado por la presencia de numerosos conchales, de restos de talleres malacológicos o sitios donde se trabajaba con conchas marinas para la elaboración de implementos y adornos, cercanos a los asentamientos humanos que han sobrevivido hasta nuestros días, como los de Loma Saavedra, ubicado en el distrito de Aguas Verdes, provincia de Zarumilla, un extenso conchal del período intermedio tardío; el de Cabeza de Vaca, con un taller malacológico situado al este de la Huaca del Sol, del tiempo de la ocupación incaica; el de Plateritos Norte y Sur, en el distrito de Canoas de Punta Sal, provincia de Contralmirante Villar, y el de Rica Playa, en el distrito de San Jacinto, al sur de la capital provincial de Tumbes, también del horizonte tardío. Al lado de materiales tan preciados como el spondylus , se han encontrado restos de conchas negras, especie que sigue siendo recolectada hoy en día; Que, en la actualidad la extracción de conchas negras y cangrejos sigue siendo una actividad importante para numerosas familias de la región, manteniéndose como una actividad tradicional cuyos conocimientos y técnicas derivan de una experiencia acumulada, de observaciones, y habilidades en el manejo del medio con el uso de una labor manual poco intrusiva. Los agentes, conocidos como extractores, se valen de este medio como sostén principal de sus familias, aunque en una parte de ellos se trate de una actividad complementaria a la pesca en canales de marea de agua salada que se distribuyen por el manglar, otros tantos se dedican al comercio minorista y eventualmente a la labor agrícola. Aunque en su mayoría son varones adultos, también hay mujeres dedicadas a esta labor y durante ciertas temporadas pueden participar otros miembros del grupo familiar. Esta actividad ha sido por lo general aprendida desde temprana edad, pero suelen dedicarse en pleno a esta actividad desde los dieciocho años. Las conchas del manglar, en particular la concha negra, y el cangrejo rojo, son parte fundamental de algunas de las especialidades culinarias más conocidas de la región costera, como el cebiche de conchas negras, la parihuela o los sudados hechos con ambas especies, entre muchos otros platos, por lo que su comercialización son una fuente fundamental de ingresos para las familias de los extractores artesanales; Que, la extracción de estas especies sigue una serie de pautas, que van de la observación de los tiempos hasta el atuendo necesario para esta labor. Junto a las especies mencionadas, se recolectan otras como la concha pata de burro ( Anadara grandis ), la concha huequera (Anadara similis ), la concha rayada ( Chione subrugosa ), choros o mejillones de manglar ( Mytella guyanensis ), y eventualmente la jaiba de manglar, de coloración azul o verdosa, y el cangrejo violinista, difundido además por el litoral peruano. La recolección, que antiguamente se hacía todo el año, observa actualmente períodos de veda para cada especie, establecidos por el Ministerio de la Producción a pedido de los mismos extractores asociados que veían peligrar el recurso por la actividad constante y la explotación masiva de camarones. En el caso del cangrejo rojo, la veda se da en dos temporadas, del 15 de enero a fi nes de febrero, que es el tiempo del apareamiento, y del 15 de agosto al 30 de setiembre, tiempo de la muda del caparazón del cangrejo, en que es especialmente vulnerable. En el caso de la concha negra, la veda ocurre entre mediados de febrero y fi n de marzo, periodo en que este molusco entra en su época de desove y reproducción. Para el cangrejo, no se permite recoger más de 96 unidades por persona, con una talla