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El Peruano Lunes 27 de abril de 2015 551449 Végueta; la Laguna El Paraíso en el distrito de Huacho; y la laguna La Encantada en el distrito de Santa María. Asimismo, se encuentra el humedal Santa Rosa, ubicado el distrito de Chancay, en la provincia de Huaral; Que, el manejo del junco y la totora se basa en un aprovechamiento sostenible de estos recursos. La extracción de la totora se encuentra regulada por el Gobierno Regional de Lima mediante el Decreto Regional N° 001-2004-GRL para la conservación de la albufera de Medio Mundo. Según esta regulación, la extracción debe realizarse cada seis meses, dos veces al año, lo cual garantiza el tiempo sufi ciente para la reproducción de las plantas. Dicha norma también señala que al cortar los tallos los deshechos de la planta deben ser utilizados para la elaboración de compost, abono orgánico que sirve para mejorar la fertilidad del suelo y de esta manera contribuir a una buena producción agrícola en la zona; Que, luego de su extracción, los grandes atados de junco y de totora son transportados hasta una explanada donde se extienden en el suelo para su secado. Una vez seco, el material es distribuido o vendido en diversas localidades para su consecutiva transformación en manos de las artesanas. En algunos casos, las artesanas llegan hasta la zona misma del humedal para adquirir ahí la materia prima, ya que sus viviendas se encuentran cercanas a estos espacios naturales. La actividad de la cestería en el norte chico es desarrollada principalmente por mujeres y forma parte de una tradición familiar de herencia milenaria. Las artesanas desarrollan esta labor en sus hogares, ayudadas por sus hijos o por sus esposos y las niñas y niños van aprendiendo el trabajo artesanal desde muy pequeñas imitando a sus mayores. El desarrollo de cada pieza puede tardar hasta tres días de labor, dependiendo del tamaño del objeto y de la complejidad de la técnica; Que, un porcentaje mayoritario del trabajo en cestería en el norte chico se realiza con la fi bra de junco y existen diferencias en cuanto al trabajo realizado con este insumo y con la totora. En el caso de la totora, luego de extraer y secar la fi bra, se seleccionan las hebras más delgadas con las cuales se realiza el tejido de canastas mientras que las hebras más gruesas se emplean para tejer esteras. El proceso de elaboración artesanal con la totora no suele implicar teñido, dando como resultado objetos elaborados con el color natural de esta fi bra vegetal; Que, en el caso del junco, el proceso artesanal empieza por la selección de tres o cuatro tamaños de hebras de acuerdo al grosor de las mismas; las más delgadas se emplean para los tejidos más fi nos y pequeños, mientras que las hebras más grandes y gruesas sirven para tejidos más resistentes y de mayor dimensión. Luego las hebras se limpian, sacándoles lo que se denomina “camisetas”, pequeñas prominencias, dejando cada hebra lisa y limpia. Algunas veces se tejen las hebras al natural y otra estas se tiñen. En este último caso, luego de limpiar las hebras, se procede al teñido con anilinas, el cual se realiza en una cocina a leña donde se coloca una olla grande con abundante agua. Cuando el agua hierve se agrega anilina del color escogido y se toma un grupo de hebras de junco del mismo grosor y anudadas haciendo un moño, el cual es pasado por el agua caliente durante un breve momento, para que cada hebra se impregne del tinte. Luego se retira el atado de la olla y se enjuaga en una batea con agua fría. Finalmente, las hebras de junco teñidas se secan en un tendal al aire libre; Que, en la mayoría de los casos, son las mismas artesanas quienes seleccionan, limpian y tiñen las hebras, para luego proceder al tejido de diversos productos, siendo los más tradicionales, dada la antigüedad de su elaboración, las canastas, cestas y bolsas de diversos tipos. Se confeccionan también esteras, diferentes adornos y carteras, entre otros; Que, el diseño del tejido en la cestería del norte chico resalta por su simpleza, siendo un proceso completamente manual. Según describe la historiadora del arte Melina La Torre, en su texto Cestería en Végueta y en Medio Mundo, la cestería en el norte chico tiene dos técnicas de tejido principales: la técnica del plegado o tramado, que consiste en cruzar tejiendo dos o más series de elementos llamados trama y urdimbre y la técnica del espiralado o enrollado, mediante la cual sobre una base se dan vueltas continuas en espiral con la fi bra y cada capa se cose con la anterior para unirlas, dando forma al cesto; Que, actualmente, se emplean también técnicas de tejido que utilizan moldes de madera. En este caso, se teje una plantilla rectangular o cuadrada que se diseña a la medida de la base del objeto que se quiere elaborar. La plantilla tejida se pone como base en un molde de madera que tiene la forma de un cajón y la cesta se teje en torno al cajón, tomando así la forma del cajón. Esta técnica de tejido se utiliza para elaborar las canastas llamadas “loncherones” (con tapa) y para las canastas llamadas “de mercado” (sin tapa). Asimismo, como parte de la labor artesanal de la cestería, se elaboran también cestas de diversos tipos y tamaños, utilizando moldes redondos u ovalados; Que, en el proceso de confección, se utilizan diferentes puntos, entre los que sobresalen los siguientes: el punto llano que es el más sencillo y el más utilizado; el punto petate, que consiste en un punto grueso y con el cual se elaboran principalmente esteras y carteras; el punto calado, que consiste en dos pares de hebras que se van cruzando dando forma a diversos objetos, tales como cestas, paneras, fruteros, cofres, sombreros, entre otros. Otros puntos utilizados son los conocidos por el nombre de la fi gura que con ellos se desarrolla, como son el punto rombo, el punto espiga, el punto fl echa, el punto pato, el punto paloma y el punto cocaditas, entre otros; Que, la cestería incluye una variedad de bolsas tejidas, pero aquellas que sobresalen por ser las más tradicionales son las siguientes: bolsas veguetanas, tejidas en punto llano y con forma englobada. Los antiguos pobladores de Végueta usaban cestos muy similares para el recojo de frutas u otros alimentos; bolsas campiñeras también conocidas como huachanas, tejidas en punto llano y sin tapa. Para confeccionar estas canastas se produce un tejido plano (tendido) al que luego se le da la forma requerida levantando y cosiendo los laterales; bolsas marianas, tejidas en punto llano, parecidas a las bolsas campiñeras con la diferencia de que llevan tapa. Su nombre proviene del distrito de Santa María, de donde son una pieza característica; Que, en las últimas décadas, la cestería ha pasado de ser una labor doméstica a constituirse en un medio