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8 NORMAS LEGALES Domingo 9 de mayo de 2021 / El Peruano entiende por Patrimonio Cultural Inmaterial los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas –junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes– que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial que se trasmite de generación en generación es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad, y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana” ; Que, el numeral 2 del artículo 1 de la Ley Nº 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación y modi fi catorias, señala que integran el patrimonio inmaterial de la Nación las creaciones de una comunidad cultural fundadas en las tradiciones, expresadas por individuos de manera unitaria o grupal, y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad, como expresión de la identidad cultural y social, además de los valores transmitidos oralmente, tales como los idiomas, lenguas y dialectos autóctonos, el saber y conocimiento tradicional, ya sean artísticos, gastronómicos, medicinales, tecnológicos, folclóricos o religiosos, los conocimientos colectivos de los pueblos y otras expresiones o manifestaciones culturales que en conjunto conforman nuestra diversidad cultural; Que, el literal b) del artículo 7 de la Ley Nº 29565, Ley de creación del Ministerio de Cultura y modi fi catoria, establece que es función exclusiva del Ministerio de Cultura realizar acciones de declaración, generación de catastro, delimitación, actualización catastral, investigación, protección, conservación, puesta en valor, promoción y difusión del Patrimonio Cultural de la Nación; Que, el artículo 55 del Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de Cultura, aprobado mediante Decreto Supremo Nº 005-2013-MC, establece que la Dirección de Patrimonio Inmaterial es la unidad orgánica encargada de gestionar, identi fi car, documentar, registrar, inventariar, investigar, preservar, salvaguardar, promover, valorizar, transmitir y revalorizar el patrimonio cultural inmaterial del país, en sus distintos aspectos, promoviendo la participación activa de la comunidad, los grupos o individuos que crean, mantienen y transmiten dicho patrimonio y de asociarlos activamente en la gestión del mismo. Depende jerárquicamente de la Dirección General de Patrimonio Cultural; Que, mediante O fi cio 01/MP/2020, la señora Beatriz Ortega Flores, en su calidad de presidenta del Conjunto Folclórico Confraternidad Morenada Orkopata, solicita declarar a la Danza Morenada, Rey Moreno y Rey Caporal del departamento de Puno como Patrimonio Cultural de la Nación; asimismo los conjuntos y agrupaciones que respaldan la mencionada solicitud son la Poderosa y Espectacular Morenada Bellavista, la Morenada San Martín, la Gran Morenada Salcedo, el Conjunto Fabulosa Morenada Independencia, la Asociación Conjunto Morenada Ricardo Palma, la Morenada Laykakota, el Conjunto Folklórico Morenada Azoguini, la Morenada Central – Puno, el Conjunto Morenada Huajsapata, la Confraternidad Morenada Santa Rosa, la Asociación Morenada Porteño, la Morenada Central Galeno, el Conjunto Rey Moreno Laykakota, el Tradicional Rey Moreno San Antonio, el Conjunto Rey Caporal Independencia, y la Confraternidad Morenada Intocables Juliaca Mía ; Que, mediante Informe Nº 000153-2021-DGPC/MC, la Dirección General de Patrimonio Cultural, recomienda declarar como Patrimonio Cultural de la Nación a la Danza Morenada, Rey Moreno y Rey Caporal del departamento de Puno, conforme a lo señalado en el Informe Nº 000140-2021-DPI/MC emitido por la Dirección de Patrimonio Inmaterial; Que, se denomina Morenada puneña a una expresión coreográ fi ca, de carácter tradicional, propia del altiplano peruano, en la que se destaca la presencia dominante de danzantes ataviados en traje de morenos o sus derivados, reyes morenos y reyes caporales . La Morenada puneña , además, presenta características particulares en la indumentaria y en los atributos de los danzarines, así como en la rítmica de sus desplazamientos, lo que permite diferenciarla de otras danzas de negrerías y morenadas en el mundo andino, dentro y fuera del país; Que, la denominación distintiva de estas comparsas bajo la denominación Morenada, Rey moreno o Rey caporal, depende del énfasis que cada agrupación le otorga al personaje central que se representa en las coreografías. Así, las agrupaciones en las que sobresalen los morenos, se denominan Morenadas, mientras que las agrupaciones de Rey moreno son aquellas en que la dirección es asumida por un personaje vestido como “rey moro”, con una careta que resalta por la exageración de los rasgos africanos. Por último, las agrupaciones de Rey caporal están dirigidas por un personaje con careta de demonio (cuernos pronunciados y una corona sobre la cabeza); Que, para explicar el origen de las morenadas, así como del personaje del moreno danzante en el altiplano peruano existen dos hipótesis que, sin excluirse mutuamente, pueden ser complementarias. Al igual que en otras regiones de los Andes, la morenada expresa los procesos de transculturación e hibridación en los que están involucrados diversos hechos históricos, así como diferentes elementos rituales y festivos; Que, a fi n de de fi nir el origen del término moreno y sus usos dentro del entramado cultural altiplánico, se toma como referencia el vocabulario elaborado por el jesuita Ludovico Bertonio donde aparece el término “moreno etíope” y su traducción en el habla aimara (“yanaruna nigro)” que la población indígena utilizó para referirse tanto a los “herejes” musulmanes como a los esclavos africanos presentes en villas y haciendas de la región; Que, por un lado, se debe reconocer el elemento afroandino, vinculado a la esclavitud y la presencia de africanos en haciendas y villas durante el período colonial; y, del otro, la asociación de los morenos danzantes al personaje del moro (el musulmán), que era representado en los autos de fe y en las celebraciones del santoral católico (en las llamadas danzas épicas ibéricas, como era es el caso del baile de cristianos contra moros). Así, en un lenguaje estético correspondiente al barroco andino, la población altiplánica, indígena y mestiza, interpretó el enfrentamiento público entre “creyentes” y musulmanes (moros), a partir de sus propias categorías culturales, incorporándolo al universo ritual y festivo tradicional; Que, sin embargo, como ocurrió con otros procesos de hibridación en América, las poblaciones andinas fueron apropiándose de estas formas rituales, incorporándolas a sus propios universos festivos. De esta manera, entre los siglos XVI y XVII, empiezan a aparecer danzas mestizas producto de la transculturación de elementos rituales del catolicismo popular ibérico dentro del mundo celebratorio andino. Así, estas danzas andinizadas fueron luego representadas en la fi esta religiosa más importante del período virreinal, el Corpus Christi, y en las celebraciones patronales más destacadas de cada localidad; Que, son escasos los estudios dedicados a explicar las características de la diáspora africana en el mundo andino durante el período virreinal y republicano, aun cuando su aporte en la construcción de las dinámicas culturales contemporáneas es evidente. En este sentido, algunos autores anotan la vigencia de expresiones musicales y coreográ fi cas que hacen referencia a la presencia africana dentro del mundo festivo andino, denominadas comúnmente como negritos, negrerías o morenadas. Podemos destacar, entre otras, los Negritos de Ingenio (Huancayo, Junín), los Negritos de Jumbilla en Bongará (Amazonas); los Negritos de Huánuco, de Huánuco y el Qhapaq negro de Paucartambo, (Cusco); Que, en el caso de la danza de morenos en el altiplano peruano, las fuentes documentales de fi nales del siglo XIX e inicios del siglo XX asocian la presencia de este personaje a las comparsas de sikuris que se lucían en la ciudad de Puno y otras localidades del departamento durante las fi estas religiosas. Ello se anota en las crónicas ofrecidas por la prensa de la época ( El Eco y Los Andes de Puno o El Deber de Arequipa) y en los relatos y