Empresa en el ranking

NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 13 DE JULIO DEL AÑO 2022 (13/07/2022)

CANTIDAD DE PAGINAS: 64

TEXTO PAGINA: 7

7 NORMAS LEGALES Miércoles 13 de julio de 2022 El Peruano / Directrices de la IFLA/ UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas (2001) Directrices de la IFLA/ UNESCO para la biblioteca escolar (2002) Directrices de la IFLA/ UNESCO sobre internet (2006)Convenio de Berna para la Protección de Obras Literarias y Artísticas (1886) Cumbre mundial sobre la sociedad de la información (CMSI), procesos y temas debatidos (APC, 2004) Pacto Internacional de Derechos económicos, sociales y culturales Programa Cumbre Plan Iberoamericano de Lectura (ILIMITA), aprobado en la XIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 2003) Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, “Protocolo de San Salvador” Tratado de Marrakech para facilitar el acceso a las obras publicadas a las personas ciegas, con discapacidad visual o con otras di fi cultades para acceder al texto impreso. Organización mundial de la propiedad intelectual (2013) DIAGNÓSTICOEnunciado del problema públicoTomando en cuenta los criterios propuestos por el CEPLAN 5, se determinó el siguiente problema público que afecta directamente a la ciudadanía: “Limitado ejercicio del derecho a la lectura por parte de la población peruana” La Constitución Política del Perú establece, en su artículo 2º, que “toda persona tiene derecho a la igualdad ante la ley”. De igual forma, la Ley Nº 31053, en su Artículo 1º, mani fi esta “reconocer y fomentar el derecho de las personas a la lectura y promover el libro, bajo un marco de inclusión, construcción de ciudadanía y desarrollo humano, en bene fi cio del interés público; así como el fomento de las micro y pequeñas empresas (mype) dedicadas a la industria editorial”. Por otra parte, la Política Nacional de Cultura al 2030 (Ministerio de Cultura, 2020) parte de que los derechos culturales son las libertades y responsabilidades de un individuo o colectivo en su diversidad para elegir y expresar su identidad cultural. Esto implica el derecho de toda persona a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, es decir, acceder, participar y contribuir en la vida cultural que sea de nuestra elección (ONU, 2009). Por tanto, el derecho a la lectura es un derecho cultural que consiste en garantizar que toda persona participe en la vida cultural del libro (Kelly, Gayo & Carter, 2018), acceda al libro o al producto editorial afín, así como pueda contribuir en la creación artística, literaria o cientí fi ca de su comunidad (Ley Nº 31053). La lectura consiste en el proceso de extraer y construir signi fi cado simultáneamente a través de la interacción y la participación con el lenguaje escrito (International Literacy Association, s/f). Signi fi ca entonces que el limitado ejercicio del derecho a la lectura por parte de la población peruana se con fi gura en un derecho vulnerado, dado que reduce las oportunidades de las personas para acceder a una in fi nidad de bene fi cios atribuibles a la lectura; a diversas lecturas según sus propósitos y con textos en diversos soportes y formatos; a expresarse libremente, a comunicarse, a interactuar de muchas maneras con el contenido; y a participar en actividades y prácticas culturales asociadas al mundo del libro. La magnitud del problema público se evidencia en las oportunidades que dejan de tener las personas en su diversidad con relación a la lectura como una actividad inculcada culturalmente. Tal es así que se registra una tendencia cada vez más decreciente en la asistencia a bibliotecas y/o salas de lectura en todos los rangos de edad, que va a la par de una menor disponibilidad de estos espacios culturales en todo el territorio nacional. Otro factor que evidencia la profundidad del problema es que la lectura no se considera una actividad cotidiana en el entorno familiar. En promedio, las personas leen menos de cuatro libros al año, poseen solo entre 5 y 10 libros en el hogar, y destinan apenas 50 soles al año en libros, periódicos o revistas con fi nes recreativos y culturales. Si bien el bajo nivel del hábito lector no solo es propio de Perú, sino también en muchos países de América Latina y el Caribe, el segundo porcentaje más alto de no lectoras y lectores de libros lo registra Perú. Entre las limitaciones que enfrentan las personas para acceder al libro como bien cultural, entendido como el acceso a la cultura y la información cultural en sus dimensiones material e inmaterial, se encuentra la desigualdad de condiciones en el acceso a la cultura escrita, comprendida como el uso de la lectura y la escritura como competencias requeridas para participar en contextos letrado o textuales; así como a espacios no convencionales de lectura acorde con las necesidades de la población en el territorio donde habitan y con personal califi cado en la provisión de servicios que sean de interés para las personas, en particular para niñas, niños, adolescentes y jóvenes. De igual forma, la reducida disponibilidad de bibliotecas, ferias del libro y librerías distribuidas en forma heterogénea a lo largo del país, concentradas principalmente en Lima, restringen la oportunidad de las personas a acceder al libro y a la cultura escrita. A su vez, afectan sobre todo a grupos especí fi cos de la población, lo que condiciona la motivación lectora a situaciones de inequidad. Otro aspecto crucial que vulnera el ejercicio del derecho a la lectura es la reducida pluralidad de contenidos puestos a disposición de las lectoras y los lectores, debido al incipiente desarrollo de la industria editorial peruana, caracterizada por su alta concentración en las principales ciudades del país. Hasta el 2016, en las cinco principales ciudades del país, se concentró el 96 % de los títulos registrados por agentes. En los últimos años, si bien la disponibilidad de libros en formatos físico y digital registra un importante incremento, la diferencia entre los ámbitos urbano y rural es profunda. Incluso, en lo concerniente a la producción intelectual en lenguas originarias, se registran cifras muy reducidas. Por otro lado, en al ámbito internacional, en la escala de producción de libros en Latinoamérica, Perú ocupa el sexto puesto. Conceptos claveAcceso a la cultura escrita. Es una condición social. Al leer y escribir textos, se participa en una “comunidad textual”, un grupo de lectores (autores y oyentes) que comparten un modo de leer e interpretar un corpus de textos (Stock, 1983). Se trata de una condición cognitiva y social, es decir, una habilidad para participar activamente en una comunidad de lectores (Olson, 1998). Esta noción incluye el enseñar a otras y otros a entender las relaciones de poder de su mundo, cómo participar en ellas y, sobre todo, cómo transformarlas por medio de la acción social y política (Kalman, 2003). Acceso a la lectura. Es un derecho garantizado por el Estado. Se re fi ere al ejercicio del derecho que permite el goce, ejercicio y pleno disfrute de los bienes y servicios culturales vinculados al libro (Ley Nº 31053 que reconoce y fomenta el derecho a la lectura y promueve el libro). Acceso al libro. Es un derecho humano que debe ser garantizado con la disponibilidad física del bien cultural denominado libro, a través de la creación e implementación de infraestructura bibliotecaria, espacios de lectura convencionales y no convencionales, de acceso físico y digital. Sin embargo, por sí sola, la disponibilidad de los libros no es determinante para fomentar la lectura, en tanto que acceso se re fi ere a “las oportunidades para participar en eventos de lengua escrita, situaciones en las cuales el sujeto se posiciona vis-à-vis con otros lectores y escritores, (…)” (Kalman, 2004, p. 26). Bibliodiversidad. Es un término difundido principalmente por la Unesco, que atañe a la diversidad cultural aplicada a los libros. Se vincula con los temas, las