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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 13 DE JULIO DEL AÑO 2022 (13/07/2022)

CANTIDAD DE PAGINAS: 64

TEXTO PAGINA: 9

9 NORMAS LEGALES Miércoles 13 de julio de 2022 El Peruano / Causa directa 1. Escasas condiciones para el desarrollo del hábito lector de la población peruana según ciclo de vida y de acuerdo con la diversidad cultural Esta causa directa identi fi ca las siguientes causas indirectas: 1.1. Baja valoración social de la lectura; y 1.2. Escasas condiciones y capacidades para fomentar la lectura y escritura en bibliotecas y espacios no convencionales e inclusivos. La baja valoración que las personas tienen de la actividad de leer como práctica cultural satisfactoria o grati fi cante viene arraigada en cada generación y se expresa en la asistencia a bibliotecas y/o salas de lectura. En 2012, según un estudio comparativo realizado en varios países de América Latina, Perú registraba tan solo el 2% de asistencia de la población a bibliotecas públicas, porcentaje también muy asociado a la reducida cantidad de bibliotecas públicas disponibles en el país (CERLAC, 2012). Desde entonces, las bibliotecas y otros espacios de lectura han mantenido un bajo nivel de apropiación por parte de la población como espacios culturales. Este hecho se constata con los datos recogidos en la Encuesta Nacional de Programas Presupuestales durante el periodo 2016 – 2019, donde se observa una reducción sostenida en la proporción de personas que no asiste a una biblioteca o espacio de lectura. En promedio, este porcentaje es ligeramente menor en las mujeres (93,6%) que en los hombres (92,9%). Esta tendencia se con fi rma con la tasa cada vez más baja de asistencia de las personas de diversos rangos de edad a bibliotecas y espacios culturales similares. En el año 2019, el grupo de edad comprendido entre 14 y 17 años, al cual le correspondería estar inmerso en un nivel de la educación básica regular, registra una caída de más de 3 puntos porcentuales con respecto al 2016. Esta caída es más crítica entre los ámbitos urbano (7,7%) y rural (2,9%), al igual que entre regiones naturales. En la costa se registra una asistencia de 6,7%, en la sierra 7,7% y en la selva 4,4% (INEI-ENAPRES, 2016 - 2019). Estas cifras con fi rman una signi fi cativa caída en la asistencia a este tipo de espacios culturales, lo que también se corresponde con el cierre paulatino de bibliotecas públicas en las municipalidades (INEI-ENAPRES, 2016 - 2019). En esa línea, son diversos los estudios que concuerdan respecto a la gran in fl uencia que ejercen las familias en el desarrollo de valores y patrones de disfrute en el proceso de lectura, sobre todo en la infancia y la adolescencia, puesto que son los primeros sujetos de socialización lectora, además de los docentes en las escuelas (Yubero Jimenez & Larrañaga Rubio, 2010; Córdoba Rey, E.M., Quijano Martínez, M.C. & Cadavid Ruiz, N, 2013, p.61; Lemos, 2006). En este contexto, los enfoques de ciclo de vida e inclusión social en el fomento de la lectura cobran mayor relevancia, dado que “se debe contemplar las distintas etapas de crecimiento físico y mental para todas las niñas y niños, en las cuales no solo hay diferencias en las habilidades y necesidades, sino también en las formas de estimulación” (MIMP, 2012). Otro de los factores que in fl uyen positivamente en el hábito lector es el número de libros leídos por año. Según una encuesta realizada por el Instituto de Opinión Pública de la PUCP (IOP, PUCP, 2015) 7, en Perú, se leen en promedio solo 3.3 libros al año. Asimismo, la edad se con fi gura en un condicionante signi fi cativo debido al mayor porcentaje de personas mayores que no lee o casi nunca lee libros (31,1%) frente a jóvenes entre 18 y 20 años (15,6%) en similar situación. Los bajos niveles de hábito lector no solo son propios de Perú, sino también en muchos países de la región. Por ejemplo, según un estudio comparativo realizado por el CERLALC en 2012, se señala que “el placer o gusto por la lectura marca la diferencia entre un lector asiduo y uno esporádico”. En tal sentido, en promedio, el índice de lectura de libros de la población de los países estudiados se encuentra en alrededor de 41%, con una medición de frecuencia de entre al menos una vez al mes hasta una vez al año. Después de México, el porcentaje más alto de no lectores de libros lo registra Perú (65%); sin embargo, registra un alto porcentaje (71%) como consumidor de periódicos después de Portugal (83%) y España (78%) (CERLAC, 2012). Estos hechos, entre otros, in fl uirían en la falta de voluntad de leer como actividad satisfactoria o grati fi cante, mani fi esta tanto en el contexto social que facilita el hábito de la lectura, como en la socialización familiar de la lectura (Schiefele et al., 2012). Causa directa 2. Limitado acceso al libro como bien cultural Esta causa directa identi fi ca la siguiente causa indirecta: 2.1. Desigualdad de condiciones en el acceso a la cultura escrita en bibliotecas, espacios no convencionales de lectura, librerías y ferias del libro. La magnitud del problema del acceso al libro como bien cultural se encuentra asociada, entre otros factores, a la demanda de libros expresada por las preferencias y motivación del/la lector/a y/o consumidor/a. En el país, esta demanda es aún incipiente, no solo por el precio de los libros, sino también por la in fl uencia de tendencias, como el consumo de productos de entretenimiento al alcance de la población (conciertos, televisión, redes sociales, cine, entre otros); sin contar el desinterés de la población por la lectura o la práctica creciente de copias ilegales de libros (Chumbiauca Sanchez, 2016). Esta hipótesis se constata con la información reportada sobre el consumo de bienes y servicios culturales para los años 2016-2019. El desinterés, la falta de tiempo y la falta de dinero se encuentran entre las principales razones que argumentan los encuestados para no acceder al libro físico (INEI-ENAPRES, 2016 - 2019). Por otra parte, la diferencia de consumo de dichos bienes, entre los ámbitos urbano y rural, es signi fi cativa. Solo en 2018, un escaso 16,6% de la población en el ámbito rural a fi rmó haber adquirido dichos bienes en contraste con el 31,1% del ámbito urbano (INEI-ENAPRES, 2016 - 2019). Un comportamiento similar se encuentra en el acceso al libro digital, sin embargo, sobresale que, en promedio, el 42,2% de la población no logra acceder a este formato por la falta de internet, dato no menor en el contexto actual de emergencia sanitaria e innovación tecnológica, donde la inclusión y atención a la diversidad son piezas clave en procesos de aprendizaje y espacios culturales. La complejidad de esta situación se asocia también a la debilidad del tejido de la distribución, la comercialización de obras ilegales y la escasez de recursos humanos califi cados que mantiene un crecimiento desigual de la cadena de valor del libro (Casas, Medina & Pérez, 2018). En ese sentido, no se puede concebir el fomento de la lectura sin incluir dos elementos esenciales: el acceso a la lectura como manifestación inmaterial y el acceso al libro como manifestación material (Romainville, 2015). Empero, es importante entender “la lectura como una práctica sociocultural, en donde las escuelas y las bibliotecas se conjugan en el sentido de ampliar el campo de experiencias de las personas sin atentar contra su lengua o identidad (De Souza, 2016). Causa directa 3. Limitado desarrollo sostenible de la producción y circulación bibliodiversa Esta causa directa identi fi ca las siguientes causas indirectas: 3.1. Limitadas condiciones para el desarrollo de la cadena de valor y uso de contenidos editoriales diversos e inclusivos; y 3.2. Alta concentración territorial y económica del mercado libro. Sin duda, un espacio que acerca la valoración de la lectura a la comunidad es la realización de ferias y festivales del libro. Además de ser un escenario de difusión y comercialización, las ferias pueden contribuir en la promoción de la lectura en diversos soportes, democratizando su acceso a través de la mediación de lectura, sobre todo, en la población infantil (Ramírez, 2015). De acuerdo con esto, durante el 2020, se han realizado en el ámbito nacional 44 festivales del libro con la participación de 1 100 agentes culturales. Esta participación ha signi fi cado tanto la venta de productos