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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 01 DE ENERO DEL AÑO 2024 (01/01/2024)

CANTIDAD DE PAGINAS: 32

TEXTO PAGINA: 4

4 NORMAS LEGALES Lunes 1 de enero de 2024 El Peruano / en Ayaviri, donde en 1914 funda, junto con otros músicos, el Centro Literario Musical Ayaviri, precursor del que será una de las formaciones orquestales más características de la música puneña, la estudiantina. En 1917, radicando otra vez en Puno, participa activamente en la vida cultural de la ciudad, fundando junto con Alberto Rivarola, Manuel Montesinos, Carlos Rubina y los hermanos Marcelino y Ricardo Daniel Cuentas, el Centro Musical Puno y la estudiantina Sociedad Musical Lira Carolina; Que, Rosendo Albino Huirse Muñoz era además de músico con formación académica, un comunicador. En 1920 adquiere el diario El Eco de Puno, trabajando conjuntamente con otros notables, como Dante Nava, Manuel A. Quiroga y Teodoro Valcárcel, teniendo como tipógrafo al poeta Arturo Pablo Peralta Miranda, de seudónimo Gamaliel Churata. En dicho diario publicaba eventualmente composiciones musicales, tanto propias como recabadas de origen popular, contribuyendo por este medio a formar un repertorio para el público letrado de la ciudad de Puno; Que, la obra musical de Rosendo Albino Huirse Muñoz es partícipe de una época de fl orecimiento cultural en la región puneña, promoviendo, por parte de sectores medios y pudientes urbanos, la recuperación de las tradiciones musicales de origen rural e indígena, de géneros populares como el wayno puneño, el sikuri y muchos otros, de características musicológicas únicas, adaptándolas al lenguaje musical urbano, siendo interpretadas por intérpretes y conjuntos de origen mestizo, en particular la formación musical mestiza por antonomasia en la región Puno, la estudiantina, siendo que su conocimiento de estos géneros populares le permite identi fi car un estilo particular a cada región, que tiende a coincidir con las demarcaciones políticas y étnico- territoriales de las poblaciones aymaras y quechuas de Puno; tal cual el carácter más animado de los waynos en la región oeste y norte del lago Titicaca, como Melgar, Lampa y Azángaro, frente a las más graves y lentas de Huancané y San Pedro de Moho; Que, inspirado en estos repertorios, Rosendo Albino Huirse Muñoz crea algunas de las más importantes piezas de su época, repertorio compuesto en su mayor parte por canciones y piezas cortas, que se convirtieron en parte integral del acervo musical puneño y que llegaron a trascender esta región, difundiéndose por la macrorregión sur andina del Perú, involucrando a regiones como Arequipa y Cusco, y llegando a ser conocidas en la ciudad de Lima, terminando por convertir a este repertorio en uno de los ejemplos más completos del indigenismo musical peruano; Que, su obra se erige como un nexo entre la música académica y los géneros populares foráneos y la tradición musical de Puno, tanto de la población rural de origen indígena como de los círculos medios y altos de la ciudad mestiza de Puno. Sus aportes fueron fundamentales, de hecho, para crear un repertorio musical propio, de carácter autoctonista, para el sector mestizo urbano al cual pertenecía; Que, según el compositor Manuel Acosta Ojeda, la obra compuesta por Rosendo Albino Huirse Muñoz se clasi fi ca en dos momentos, que van de la mano de su desarrollo progresivo en el indigenismo musical. El primer período, de sus composiciones iniciales, delata una mayor in fl uencia europea, en especial francesa, centrada en géneros internacionales y de salón, mientras que el segundo período, el propiamente indigenista, empieza con la transcripción y reinterpretación de la música rural de raigambre indígena, y la creación de piezas en géneros tradicionales indígenas adaptadas a la composición académica, siendo que la labor pionera de Rosendo Albino Huirse Muñoz introduce en la escritura musical cadencias y fraseos propios de la tradición popular, que no habían formado parte del lenguaje académico heredado del siglo XIX; Que, en sus composiciones del primer período, más academicista y europeizante, incursiona en géneros populares de origen foráneo, como la polka La Danza de las Rosas, y los valses del tipo Boston, de cadencia muy marcada, en Ondas del Titicaca, Serenata Criolla, Surcando el Lago y Navegando en el Claro de Luna, pero el grueso de su producción se enfoca a géneros especí fi camente peruanos, como las afamadas Balsero del Titicaca, Quisiera ser Pica fl or, esta última con letra de Carlos Emmanuel, A las Orillas del Titicaca, Deja la Rosa en Botón, Alma Kolla, Anillito de Oro, Cusi Cusi, Tomasa, Cholita Pollera Verde, la mayor parte de ellos waynos puneños, y las marineras Los Tototales, La Fandanguera y A la Mar me Arrojará, escritas en tonalidad mayor, a diferencia de la tonalidad menor usual en la marinera altiplánica, y composiciones del género del fox-trot andino propio del indigenismo musical peruano, con los títulos Leonor, Los Cóndores, presentado como fox aymara, y Los Carnavales; Que, varias de ellas se dieron a conocer en publicaciones periódicas como la Revista del Instituto Americano de Arte, iniciada en 1941, y en la posterior Antología de la Música Puneña, serie publicada en 1986. Fuera de este registro, compuso el Himno a Puno, con letra del abogado pomateño Manuel A. Quiroga, declarado o fi cial por el concejo Provincial de Puno en 1955; también compuso el Himno de los Estudiantes, el Himno de los Boy Scouts para esta organización juvenil en el Perú, una Oda Elegía a Teodoro Valcárcel, dedicado a un colega destacado en su generación que falleciera en 1942 e incluso la marcha Gladys Zender, dedicado a esta modelo peruana, de origen loretano, que fuera coronada como Miss Universo en 1957; Que, su carrera musical conoce una temprana notoriedad por la participación de sus composiciones en certámenes, y por ser algunas de ellas pioneras en la historia de la música grabada en el Perú. Rosendo Albino Huirse Muñoz se presenta así en el Concurso de Música y Coreografía convocado por Comisión de Certámenes de la Municipalidad Provincial de Cusco, al que se presenta con obras como el Himno al Cusco, la rapsodia Sueño de una Ñusta y la costumbrista La Danza de las Pariwanas, siendo galardonado con el Diploma de Primera Clase; también participa en el concurso convocado en Lima en 1938 para elegir al “Himno del Carnaval” en el que Rosendo Albino Huirse Muñoz participa con la composición Los Carnavales, que queda en un honroso segundo lugar; Que, posteriormente, participa en un Concurso Nacional de Música Andina realizado también en la ciudad de Lima en 1940, y se hace del primer puesto con el wayno Paja Brava. Por otro lado, su vals Ondas del Titicaca fue versionado por la Orquesta Internacional Víctor y grabado para el sello RCA Víctor en 1924, la misma orquesta presenta su fox trot Leonor, en 1928. Su composición Los Carnavales, tras concursar en Lima, es grabado igualmente por esta orquesta en Nueva York, siendo usada como tema de presentación de un programa sobre América Latina transmitido desde aquella ciudad. Una versión posterior grabada para el sello Odeón de Buenos Aires, sería interpretada por el Quinteto Típico dirigido por su hijo Jorge Huirse Reyes, famoso orquestador y compositor, quien también difundió la obra de su padre por el medio discográ fi co; Que, la obra de Rosendo Albino Huirse Muñoz se adscribe, por estilo e intención, dentro el indigenismo musical, esto es, de identi fi cación sonora con el poblador rural y con su paisaje, valiéndose para ello de piezas, géneros, ritmos o tonos de la música de esta procedencia, en una versión de lo que en otras latitudes ha sido denominado nacionalismo musical, y que tenía paralelo con la labor de rescate de tradiciones populares operada por los estudios musicológicos en Europa y parte de América Latina en la primera mitad del siglo XX. Con esta reivindicación estética de la música indígena, Rosendo Albino Huirse Muñoz fue uno de los primeros en aventurarse en la creación un lenguaje musical propio, recuperando los ritmos y las tonalidades autóctonas, labor en la que fue pionero conjuntamente con los autores Víctor Echave Cabrera, Mariano Béjar Pacheco y Teodoro Valcárcel Caballero. Este discurso musical, refrendado por el nombre y la letra de las composiciones, plantea una reivindicación del poblador, el paisaje y las tradiciones andinas, en particular las del altiplano y la región lacustre de Puno, que conforman un repertorio de canciones y de piezas instrumentales que constituyeron, a lo largo del siglo XX, el repertorio musical de la región Puno, como parte medular del panorama musical andino del Perú;