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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 20 DE DICIEMBRE DEL AÑO 2019 (20/12/2019)

CANTIDAD DE PAGINAS: 60

TEXTO PAGINA: 11

11 NORMAS LEGALES Viernes 20 de diciembre de 2019 El Peruano / tuvo en este sistema un papel de máxima importancia, verdadera columna vertebral de la administración inca. Pero esta forma de registro fue en realidad muy anterior a la presencia Inca, y seguramente tuvo variantes, pues no hay que olvidar que el área andina albergó diferentes desarrollos con su propia diversidad idiomática, y se podría considerar que esta forma de registro estaba difundida en diversas poblaciones del espacio andino; Que, siendo un sistema aparentemente sencillo, el quipu hizo posible el registro de bienes y recursos, incluyendo los humanos, facilitando su redistribución y el cobro de tributos para el mantenimiento del funcionariado, el sacerdocio y la aristocracia, así como el sistema de ofrendas religiosas y la vasta infraestructura levantada por la administración inca. Como parte del funcionariado inca destacaba el llamado quipucamayoq, especialista en el manejo de esta forma de registro. Los dibujos del cronista Guamán Poma de Ayala indican que el quipu era portado como atributo de este cargo, del mismo modo que otros funcionarios portaban varas, látigos u otros emblemas de autoridad, rasgo en el que han coincidido tanto la civilización andina como el sistema de cargos que se instituyó en el Virreinato; Que, la tecnología y saber asociados al uso de quipus sobrevivieron en el Virreinato como parte de la administración interna de las poblaciones nativas, medio por el cual se reprodujeron algunos principios básicos de la sociedad y cultura originarias. El uso de quipus convivió con el registro escrito y con ello se mantuvo el quipucamayoq como encargado de la contabilidad. Estos registros permitían la reproducción de las unidades basadas en grupos familiares organizados bajo principios de reciprocidad. En realidad, fue la difusión del sistema educativo y con él una alfabetización creciente en tiempos republicanos, desde fi nes del siglo XIX, el factor que determinó el abandono paulatino de este sistema de registro, mientras que en este mismo tiempo los primeros investigadores en el campo de la arqueología, la etnohistoria y la etnografía descubrían su importancia y características prehispánicas básicas y descubrían su existencia en diversas localidades contemporáneas no conectadas entre sí, en Cusco, Cajamarca, Puno, Ancash o la sierra de Lima. Sin embargo, en su mayor parte, el uso de quipus ya estaba en vías de extinción; Que, una de las excepciones a esta condición es la comunidad campesina de San Andrés de Tupicocha, ubicada en la capital del distrito del mismo nombre, en la provincia de Huarochirí, en la sierra del departamento de Lima. El centro poblado está localizado a los 3,606 msnm y tiene una super fi cie de 83.35 Km 2 su cercanía a la ciudad capital y su ubicación en una región sumamente dinámica han empujado al abandono de ciertos rasgos como el idioma quechua, pero en cambio han mantenido una serie de costumbres rituales alrededor de los cerros del paisaje regional, relatos orales de origen, expresiones artesanales entre las que destaca la elaboración de shicras y una organización que mantiene, transformadas por la historia post-conquista, los rasgos heredados de su ancestros prehispánicos; Que, la comunidad de San Andrés de Tupicocha está compuesta por diez secciones menores denominadas parcialidades o ayllus, fundamento de la organización andina, conformadas por conjuntos de familias emparentadas, que mantienen los nombres de los ayllus que les dieron origen. Estos ayllus existieron dispersos en su origen y fueron reunidos en la “reducción de indios” del siglo XVI que dio origen al centro poblado de Tupicocha, pero se han mantenido hasta la actualidad como unidades diferenciadas, incluso cuando habían sido reunidos en una sola “reducción de indios”. Estas parcialidades son las de Primera Allauca, Primera Satafasca, Primer Huangre, Unión Chaucacollca, Cacarima, Mojica, Segunda Allauca, Segunda Satafasca, Centro Huangre y Huangre Boys; Que, el pertenecer a una parcialidad implica una serie de responsabilidades para el comunero. Cada unidad está regida por un sistema de cargos, que han de ser asumidos por los integrantes de cada parcialidad como parte de su vida como miembro de la comunidad campesina. El cargo principal, de presidente de parcialidad, ha mantenido el nombre de camachico, que las crónicas traducen como “mandoncillo”, representante y responsable de una unidad menor. Cada presidente tiene autoridad en temas particulares de la vida social y económica de su parcialidad, convocando a los pobladores para su contribución para obras de bien común, como el levantamiento y reparación de infraestructura y recolectando su contribución monetaria. A la vez, el colectivo de cada parcialidad exige periódicamente a sus representantes que informen de su gestión. Las reuniones en las cuales se toman decisiones conjuntas son presididas por un acto ritual de consumo de hojas de coca y de invitación mutua de licor, y los resultados de las mismas son registrados actualmente en libros de actas; Que, hasta hace cerca de un siglo, las rendiciones hechas por cada camachico de parcialidad se registraban en quipus, formato que sobrevivió hasta que la educación escolarizada, que llegó a la región en el cambio entre los siglos XIX y XX e impuso el registro escrito, lo que tuvo efecto en su lectura paulatinamente olvidada. Sin embargo, en Tupicocha el reemplazo del quipu por el libro de actas, resultó en su re-signi fi cación como atributo o emblema del presidente de la parcialidad, a modo de representación de su unidad respectiva. No es casual que el nombre que tienen estos quipus sea el de quipucamayos, nombre que en tiempos prehispánicos se daba al especialista en su lectura, conocimiento que originalmente manejaba cada representante de parcialidad; Que, los quipucamayos de Tupicocha, elaborados con lana de alpaca y oveja de distintos colores, consisten en registros contables, por lo que se supone trataban originalmente de recursos o de un padrón de los integrantes de cada parcialidad y/o de sus tributaciones. Para el investigador Frank Salomon los quipus de Tupicocha funcionaron como una representación física de la parcialidad, al haber sido originalmente el registro de sus miembros comprometidos en las labores y obligaciones comunales, en las labores colectivas llamadas minka, y en los servicios de ayuda mutua, que en la región son conocidos como tornamano o tornapeón; Que, conscientes de su valor patrimonial, los pobladores de Tupicocha, tratan a sus quipus con el mayor cuidado, guardándolos enrollados durante la mayor parte del año. Los quipus son portados formalmente por los presidentes de parcialidades en situaciones públicas, como emblema de su cargo, con los extremos atados sobre el hombro derecho y el cuerpo del quipu pasando debajo del brazo izquierdo. Estos son protagónicos en la ceremonia de cambio de autoridades que se realiza en los primeros días del año. Durante el tiempo de cambio de año, los miembros de cada parcialidad se reúnen en sus locales, recibiendo o fi cialmente a los nuevos integrantes. Los presidentes de parcialidad presentan sus quipus enrollados a modo de reliquias, sobre cojines o mantas bordadas cuidadosamente dobladas, para evitar su manipulación excesiva, y en un escenario festivo con reparto de hojas de coca y licor; son elegidos en asamblea los nuevos representantes de las parcialidades; Que, el cambio de mando se realiza formalmente en una reunión plenaria llamada huayrona, en la cual toda la comunidad se concentra en un local de gran capacidad conocido como colca. En una ceremonia donde están presentes tanto el pleno de las autoridades locales como el de los comuneros, los presidentes llegan acompañados por comitivas de músicos de arpa y violín, llevando sus quipus sobre cojines, antes de colocárselos por última vez en la forma ya descrita. Dentro de un espacio ceremonialmente distribuido con haces de paja fresca, las autoridades locales rinden cuenta de su gestión ante los presentes. Los presidentes salientes de parcialidades invisten a sus sucesores con los quipus en calidad de emblema de su cargo. Los quipus serán llevados por sus portadores, con la dignidad que exige su cargo, durante la semana siguiente, incluyendo los días en que se celebra la fi esta religiosa de Bajada de Reyes, entre el 5 y el 8 de enero. En esta fi esta las parcialidades harán convites, la celebración de las cruces de sus respectivas capillas y presentarán comparsas de bailarines y de músicos, que culminarán con un despliegue general en el estadio local. También hace su aparición un grupo de personajes enmascarados conocidos como curcuches, que durante esta fi esta hacen una representación paródica de la administración local y de diversos servicios públicos;