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15 NORMAS LEGALES Jueves 16 de julio de 2020 El Peruano / de la Lengua Aymara, y que se traduce textualmente como hongo mayor que los ordinarios. Esta misma fuente recogió como término equivalente de haccha calla al vocablo phuka phuka; al respecto, es importante considerar el trabajo del investigador Louis Girault, quien identi fi có el uso de los términos jacha kalia y phuka phuka entre comunidades kallawaya, asentadas en la localidad boliviana de Charazani, para nombrar a unos hongos utilizados con fi nes medicinales asociados a la fertilidad femenina. De forma similar, la comunidad de portadores de la danza Hach’akallas en Usicayos también utiliza este término para referirse a un hongo que crece en la zona, asociando tanto su forma como sus propiedades medicinales a la forma de la montera y al papel ritual jugado por el danzante varón de la comparsa, al que también se denomina hach’akalla; Que, las fuentes lingüísticas del actual nombre de la expresión ponen en evidencia la persistente in fl uencia de las varias culturas que habitaron e interactuaron, desde épocas prehispánicas, en el actual territorio de Carabaya. A su vez, refuerzan los relatos de origen de la danza que la vinculan con rituales preincas de veneración hacia determinados cultivos y con el ciclo productivo agrícola. Así, es interesante el testimonio dado a inicios del siglo XVI por Juan Tome Coarete, cacique kallawaya de Charazani, quien describió cómo tras la conquista del altiplano y sus señoríos aymaras los gobernantes incas le otorgaron a un cacique kallawaya control sobre un amplio territorio, el cual se extendió desde la localidad de Amarete hasta Usicayos. Siguiendo al historiador Thierry Saignes, luego de transformarse en una provincia inca, el territorio kallawaya fue dividido en dos mitades complementarias: Hatun Calabaya y la pequeña Calabaya. Tras la llegada de los españoles, esta división pasó al sistema administrativo de corregimientos y encomiendas, y, a inicios del siglo XVI, Hatun Calabaya se había convertido en la provincia y corregimiento de Carabaya en el Virreinato del Perú, integrado por 6 repartimientos de indios; Que, actualmente, el principal contexto en que se representa la danza Hach’akllas del distrito de Usicayos es el malli o fi esta de la papa nueva, acto ritual de celebración de los nuevos cultivos de papa que se realiza en dos fechas distintas. El 20 de enero en la localidad de Occosiri aledaña a la capital distrital, y el 2 de febrero en el mismo Usicayos, coincidiendo con los días de celebración de San Sebastián y de la Virgen Puri fi cada, respectivamente. La danza Hach’akallas también se representa en las fi estas de carnavales en Usicayos, celebrando la fertilidad de la tierra y la abundancia de las cosechas. Adicionalmente, la danza también es presentada en los concursos de danzas organizados por el aniversario del distrito cada 2 de mayo, y en el aniversario de la provincia de Carabaya que se festeja en la ciudad de Macusani, cada 7 de agosto. En años más recientes, la danza también ha empezado a ser presentada en concursos afuera del ámbito distrital y provincial, como el que se realiza durante la Festividad de la Virgen de la Candelaria en la ciudad de Puno, y en los carnavales de la provincia de San Román, en la ciudad de Juliaca; Que, existen al menos 8 conjuntos de Hach’akallas en Usicayos, 4 de los cuales representan a las comunidades campesinas de Sallaconi, Coyorana, Quetapalo y Phusca; mientras que los otros 4 representan a los barrios Asillo, Unión Mira fl ores, Mariátegui y Cercado Central en la capital del distrito. Son principalmente estos conjuntos, distribuidos a lo largo de todo el distrito, los que participan en contextos tradicionales de representación como el malli o carnavales. A estos se suma la Asociación Cultural Originario Hach’akalla de Usicayos, que representa la danza en los concursos a nivel provincial y regional previamente señalados. Las comparsas de Hach’akallas de Usicayos se componen tanto de músicos como de danzantes, asumiendo éstos últimos los siguientes personajes: los hach’akallas, las taquilas y los machus. Los hach’akallas son interpretados exclusivamente por varones mientras que las taquilas exclusivamente por mujeres, personi fi cando ambos a la juventud y la fertilidad. Los machus son dos personajes complementarios, el machu o viejo y la paya o vieja, que representan a los antepasados y que adoptan actitudes satíricas y burlescas. Ambos son interpretados por varones jóvenes pertenecientes a la localidad. Estos personajes varían en número de acuerdo con el contexto de representación de la danza, yendo desde un mínimo de 10 parejas de hach’akallas y taquilas acompañados por un machu y una paya en contextos rituales y tradicionales, hasta más de 100 parejas de danzantes además de múltiples machus y payas en contextos de concurso y/o exhibición. Lo mismo aplica para los conjuntos de músicos, que van desde los 6 u 8 integrantes en contextos rituales tradicionales hasta más de 40 en concursos de danzas. Cabe señalar que tanto los músicos como las parejas de danzantes son conducidos por sus respectivos guías, que en el caso de los hach’akallas y taquilas se denominan sargento y sargenta; Que, el vestuario del danzante hach’akalla se compone de un pantalón de bayeta blanca o negra, y de una murana o camisa de bayeta blanca. Estas prendas van sujetas a la altura de la cintura por una faja o chumpi multicolor, tejida con lana de oveja o alpaca. Sobre la murana, el danzante lleva cruzados una waraka o huaraca con borlas de distintos colores, y una lliclla o chumpi lliclla de color marrón con fi guras multicolores que cubre la espalda. En la cabeza lleva un chullo, encima del cual va la característica montera o paniza de color blanco y negro con forma ovalada y de ala ancha, que evoca la forma de un hongo. Esta se confecciona con un armazón de paja y con plumas de wallata o huallata y fl amenco, las cuales son recogidas por los pobladores de Usicayos en la zona denominada Ticllacocha, lugar en donde estas aves suelen habitar y mudar de plumaje; Que, el vestuario de la taquila se compone de un anaco blanco sobre el que va una pollera verde y una pollera roja de bayeta, así como una chaqueta de bayeta blanca ceñida al torso que cae por debajo de la cintura. Al igual que su contraparte masculina, lleva cruzada sobre el torso una huaraca con borlas multicolores a lo que se añade un phullu y una lliclla sobre la espalda, esta última de color oscuro con fi guras multicolores. En la cabeza lleva puesta una montera adornada con bordados y fl ores, por cuyos lados caen volados plisados de tela bordada con coloridos motivos fl orales. Tanto hach’akalla como taquila utilizan ojotas de jebe como calzado, así como los siguientes accesorios: una pequeña chuspa o bolsa que va cruzada sobre el pecho, así como una huaraca y una bandera blanca en las manos. Estos últimos dos accesorios son de particular importancia para la coreografía de la danza; Que, el vestuario del machu y la paya se asemeja al de los hach’akallas y taquilas, compartiendo algunos accesorios así como prendas, aunque luciendo un aspecto más desgastado y con variaciones en los colores. Por ejemplo, el machu lleva pantalón de bayeta blanca o marrón, una chaqueta de bayeta con colores opacos y patrones a cuadros, y una huaraca afelpada y una faja o chumpi atadas a la cintura, pero sin atarse al torso ninguna huaraca o lliclla. En las piernas viste medias gruesas de lana de alpaca, llama u oveja. La paya, por otro lado, viste una chaqueta de bayeta blanca y pollera negra, mientas que la lliclla que lleva sobre la espalda es de un color oscuro. Ambos personajes portan ojotas y llevan huaracas en las manos, pero no portan banderas blancas. Llevan la cabeza cubierta con un chullo de lana llamado machu chullo, decorado con franjas de colores y rasgos faciales. Asimismo, ambos personajes visten la paniza y la montera femenina empleada por los demás danzantes, pero las plumas de la paniza del machu van dobladas hacia arriba mientras que la montera usada por la paya no va decorada con fl ores; Que, los músicos, por otro lado, también utilizan una indumentaria distintiva compuesta por un sombrero blanco de lana de oveja decorado con una cinta negra y fl ores locales. Además de ello, visten una murana blanca y un pantalón negro hechos de bayeta que se sujetan a la cintura con una faja o chumpi. Adicionalmente, llevan 2 chuspas o bolsas a la altura de la cintura, en la que llevan fl ores de muthipata y hojas de coca. También se les ve vistiendo ponchos grises decorados con delgadas líneas