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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 16 DE JULIO DEL AÑO 2020 (16/07/2020)

CANTIDAD DE PAGINAS: 72

TEXTO PAGINA: 16

16 NORMAS LEGALES Jueves 16 de julio de 2020 / El Peruano de colores en los bordes, especialmente en contextos de representación ritual o tradicional en exteriores; Que, con relación a la música, los instrumentos musicales empleados son un factor de diferenciación frente a la danza Hach’akallas que se practica en el distrito de Crucero, en donde se utiliza el unucaja como instrumento de percusión. En Usicayos, en cambio, se ha adoptado un tambor o redoblante de aro metálico con parches de plástico o mica, dejándose de lado el antiguo tambor confeccionado localmente con aros de madera, parches de cuero de venado y cordeles de tripa de oveja para ajustar el instrumento. Sin embargo, se mantiene el uso tradicional del toqoro o tuquru, instrumento de viento semejante al pinkillu utilizado en Crucero aunque de un timbre más grave, para ejecutar las melodías que componen la música de la danza. El toqoro de Usicayos, al igual que el pinkillu de Crucero, está confeccionado con el tallo de la caña homónima, alcanzando los 60 centímetros de largo y hasta 5 centímetros de diámetro, en promedio. Cuenta con una embocadura tallada en el extremo superior, 5 agujeros en la parte delantera y 1 en la parte posterior, lo que le permite al ejecutante soplar y digitar las notas requeridas para acompañar la coreografía. Sobre la música, esta se compone de melodías o ritmos musicales distintos que varían de acuerdo a los espacios en que la danza es representada. Por ejemplo, los días que se realiza el malli se ejecutan el mini y la qaswa. La primera es de un carácter más solemne y cumple una función fundamentalmente ritual, acompañando a los danzantes en su saludo a los nuevos cultivos de papa. Mientras que la segunda, más alegre y festiva, se ejecuta para acompañar el juego entre hach’akallas y taquilas, quienes se dan latigazos en los pies con las huaracas. Aparte de ello, los músicos ejecutan la tonada de pasacalle y muranza para acompañar el desplazamiento de los danzantes por calles y avenidas, así como los diferentes pasos o secciones coreográ fi cas que estos ejecutan. Cabe destacar que un elemento constante a lo largo de toda la representación de la danza es el canto, ejecutado principalmente por las taquilas quienes entonan en quechua el nombre de diferentes plantas silvestres que crecen en la zona, y que son respondidas por los varones con la exclamación ¡Wifalitay, wifachay! o ¡Wifay!; Que, respecto a la coreografía, cuando la comparsa se desplaza en pasacalle los hach’akallas y las taquilas se alinean en columnas paralelas encabezadas por sus respectivos guías y formando parejas. Siguiendo esta estructura, los danzantes ejecutan fi guras sencillas como giros y cruces de parejas, agitando las banderas y las huaracas que llevan en los brazos, mientras que son acompañados por el machu, la paya y los músicos. Cuando los músicos ejecutan la tonada muranza, los hach’akallas y las taquilas se agrupan en bloques de 3 parejas, disponiéndose así para ejecutar las secciones coreográ fi cas que caracterizan la danza: punta pacchi, chaupi pacchi y tupa pacchi. En el punta pacchi las parejas de cada bloque entrecruzan sus huaracas. En el chaupi pacchi, el sargento y la sargenta cruzan en carrerilla por en medio de las parejas así entrelazadas. Finalmente, en el tupa pacchi los hach’akallas y taquilas deshacen el entrelazamiento de huaracas y bailan entre ellos y ellas mismas como grupos separados, dirigidos por sus guías; Que, la organización de la danza para su representación en el ritual del malli solía estar a cargo de los 4 ayllus que integraban Usicayos: Anansaya, Urinsaya, Asillo y Azángaro. Pero en la actualidad la responsabilidad de convocar a músicos y danzantes, además de proveerles de alimentos, recae en la fi gura del mayorazgo, autoridad tradicional que es elegida con un año de anticipación en una asamblea denominada parlamento, a la que acuden residentes de los 4 barrios de Usicayos. Cabe resaltar que, aunque la participación en la danza para el malli es voluntaria, queda implícito que aquellas personas dedicadas principalmente a la actividad agrícola son quienes están especialmente llamados a asumir este rol; Que, tanto para el malli de Occosiri, como para el de Usicayos, el mayorazgo escoge previamente las parcelas en donde se realizará el ritual. Las acciones inician en la noche del día previo o víspera, momento en que la comparsa de Hach’akallas sale en pasacalle visitando a los alferados de las festividades al patrón San Bartolomé y la Virgen de la Natividad. Ya al día siguiente, fecha central del ritual, la comparsa se traslada a la parcela elegida para realizar el malli. Una vez ahí, el sargento de los hach’akallas hace la bendición o challa de la parcela para luego ingresar en ella y extraer los primeros frutos de la papa, acompañado por el mini ejecutado por los músicos. Esta ceremonia constituye una muestra de agradecimiento y respeto profundo a la tierra, y se considera un elemento primordial para asegurar que las cosechas sean siempre productivas; Que, después de extraer las primeras matas de papa, la comparsa de Hach’akallas se desplaza en pasacalle exhibiendo los cultivos así extraídos a la población congregada. En el malli de Occosiri, en enero, los festejos culminan con una reunión en casa del mayorazgo, donde se coloca la papa nueva sobre mantas y se la decora con serpentinas, mixtura y fl ores antes de ser cocida y compartida entre todos los presentes. Mientras esto ocurre, los músicos de la comparsa ejecutan la muranza y los danzantes realizan las secciones coreográ fi cas que corresponden a dicha melodía. En el malli de Usicayos, que tiene lugar en febrero, luego de que la papa nueva es traída desde la parcela, la comparsa se congrega por la tarde en el atrio del templo de San Bartolomé de Usicayos, donde ejecuta la coreografía de la danza al ritmo de las tonadas de la muranza y la qaswa. Para esto último, los danzantes varones o hach’akallas, y las danzantes mujeres o taquilas, bailan en parejas dándose de latigazos en las piernas en señal de algarabía. Tras esto, el malli culmina; Que, conjuntamente con las referencias históricas citadas en el Informe N° 000159-2020-DPI/MC de fecha 1 de julio de 2020, de la Dirección de Patrimonio Inmaterial, se detallan las características, la importancia, el valor, alcance y los signi fi cados de la danza Hach’akallas del distrito de Usicayos, provincia de Carabaya, departamento de Puno; motivo por el cual, dicho informe técnico constituye parte integrante de la presente Resolución, conforme a lo dispuesto en el artículo 6 del Texto Único Ordenado de la Ley N° 27444, Ley del Procedimiento Administrativo General, aprobado por Decreto Supremo N° 004-2019-JUS; Que, mediante Resolución Ministerial Nº 338-2015- MC, se aprobó la Directiva Nº 003-2015-MC, “Declaratoria de las Manifestaciones de Patrimonio Cultural Inmaterial y de la Obra de Grandes Maestros, Sabios y Creadores como Patrimonio Cultural de la Nación y Declaratoria de Interés Cultural”, en la que se establecen los lineamientos y normas para la tramitación del expediente de declaratoria de Patrimonio Cultural de la Nación de las manifestaciones de patrimonio cultural inmaterial, correspondiendo al Viceministerio de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales declarar las manifestaciones del patrimonio cultural inmaterial como Patrimonio Cultural de la Nación; así como su publicación en el Diario O fi cial “El Peruano”; De conformidad con lo establecido en la Constitución Política del Perú; la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación; la Ley N° 29565, Ley de creación del Ministerio de Cultura; el Decreto Supremo N° 011-2006-ED, que aprueba el Reglamento de la Ley N° 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación; el Decreto Supremo N° 005-2013-MC, que aprueba el Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de Cultura; y la Directiva N° 003-2015-MC, aprobada por Resolución Ministerial Nº 338-2015-MC; SE RESUELVE: Artículo 1.- Declarar Patrimonio Cultural de la Nación a la danza Hach’akallas del distrito de Usicayos, provincia de Carabaya, departamento de Puno, por constituir una expresión ritual de agradecimiento por la fertilidad del cultivo de la papa, así como un acto propiciatorio para la abundancia de las cosechas profundamente entrelazado con el ciclo agrícola y el calendario festivo de la zona, y que es también un símbolo de identidad para toda la población del distrito.