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9 NORMAS LEGALES Domingo 18 de abril de 2021 El Peruano / éxito a la compra y venta de caballos u otras bestias”, o al que “trata en compras y ventas, especialmente de caballos, y tiene maña para ello”. Según el Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos Vox, “Chalán se aplica especialmente al tratante en ganados”. En varios países de Sudamérica (Argentina, Bolivia, Colombia), y de Centroamérica, es el término para de fi nir al domador y entrenador de caballos; Que, en el Perú, el término denomina no solo a un jinete y entrenador de caballos, sino a un tipo característico, al que se asocia con una serie de habilidades en el manejo de equinos y con un atuendo que ya mostraba sus rasgos básicos a inicios de la República. Viajeros como el inglés Archibald Smith en El Perú tal como es (1839), resultado de su estancia entre 1826 y 1838, y Johann Jakob von Tschudi, tras radicar en el Perú entre 1838 y 1842, dan las primeras descripciones publicadas del personaje. Tschudi describe al chalán como “gente de color, libertos de estatura maciza. Conocen su trabajo a la perfección”. Sujetos con el traje característico de poncho y sombrero de ala ancha ya aparecen en las escenas costumbristas de Mauricio Rugendas en la década de 1840. El Diccionario de Peruanismos de Juan Álvarez Vita, (1990) re fi ere de modo sucinto el término chalán, como “Jinete cuyo atuendo suele ser poncho, pañuelo anudado al cuello y amplio sombrero de paja”, haciendo una descripción de la fi gura arquetípica del personaje, pero, de modo más signi fi cativo, también re fi ere el término chalanear, como “De la maña persuasiva que tiene el chalán en sus compras y ventas”, término usado en Lambayeque, y también como sinónimo de “enamorar”; Que, el papel de chalán, así como las prácticas y conocimientos del manejo del Caballo Peruano de Paso, han sido transmitidos por familias de generación en generación. De su historia dan fe creaciones tan populares como el vals peruano José Antonio, escrito por Chabuca Granda, que describe la fi gura del chalán partiendo de un personaje real, el criador barranquino José Antonio Lavalle y García. Durante buena parte del tiempo republicano, dominó en la costa la hacienda como estructura económica y social, muchos de cuyos propietarios fueron también chalanes, dueños y criadores de equinos de raza. La identi fi cación del chalán y del Caballo Peruano de Paso en general con la presencia de haciendas ha dado lugar a una percepción de esta como una costumbre de élite, cuando ha sido, sobre todo en sus inicios, una tradición popular, y ha sido mantenida también por pequeños propietarios independientes, chacareros y ganaderos; Que, la fi gura del chalán terminó de adoptar su forma de fi nitiva, derivada de sus orígenes populares y republicanos, con los concursos del Caballo Peruano de Paso aparecidos a mediados del siglo XX. La vestimenta del chalán más conocida por este medio consiste en un poncho de color entero, pantalón y camisa de manga larga blancas, pañuelo atado al cuello, botas de montar y sombrero de paja toquilla o de palma, y espuelas de acero. Aunque el blanco es el color característico del chalán, el poncho puede ser de otros colores como crema, mar fi l, marrón claro, vicuña o gris, y ser tejido de lino, hilo de algodón o de seda, de lana de vicuña o combinado de estos últimos; Que, el proceso de entrenamiento del caballo o doma peruana es conocido como enfrenadura, ya descrita por Tschudi, es una labor prolongada y paciente, fundada en el conocimiento profundo del animal y que busca potenciar sus capacidades innatas, resultando en una interacción constante que evita el trato agresivo o impositivo sobre el animal. El chalán dedicado a ello es también llamado enfrenador. La enfrenadura tiene una etapa previa con el cabestreo, es decir, la colocación del cabestro con el que se sujeta y se tira del animal para moverlo. El método usado desde este tiempo inicial es el torno, que consiste en hacer caminar al animal en círculo, sujeto con una soga al cabestro, primero alrededor del enfrenador que le sujeta desde el otro extremo de la soga, y posteriormente alrededor de un bramadero, tronco de árbol de más de dos metros, secado y desprovisto de su corteza para que la soga o cabestrillo pueda resbalar y facilitar el desplazamiento del animal. El terreno que pisa ha de ser suave, con viruta de madera y guano seco, para evitar que los tendones del animal se resientan o que el mismo pueda resbalarse. Las lecciones del cabestreo inician entre los diez meses y el año de nacido, con la asistencia de un jalador, asistente que pueda coger de la soga a menor distancia para evitar que tome posiciones incómodas, que corcovee o haga una frenada repentina, acostumbrándolo a ir con la cabeza siempre en alto. Parte de este primer entrenamiento es el lomeo, acostumbrar al caballo a fl exibilizar la columna vertebral. Esta primera fase del entrenamiento busca desarrollar los músculos del animal y evitar que una postura inadecuada o movimiento brusco lo lastime o genere descon fi anza hacia los enfrenadores; Que, una vez cumplida esta etapa, se le enseña a cabestrear en piso, yendo en línea recta con el enfrenador que le llevará de las riendas a la distancia requerida para que mantenga la postura adecuada de la cabeza, y a controlar la velocidad de su desplazamiento. El adiestrador debe conocer al animal y encontrar su hilo, esto es, el aire o postura en el cual se desplaza con mayor comodidad y elegancia; se considera inapropiado que el animal baje la cabeza, o doble el cuello hacia e jalador, para lo cual se valen de diversas medidas correctivas en el manejo del cabestro. De la misma manera, los caballos pueden tener distinta velocidad de aprendizaje, no habiendo un tiempo determinado para que éste se considere completo. A partir de los 18 meses hasta los tres o cuatro años, el animal desarrolla su musculatura y es tiempo de robustecerlo y mejorar su paso y desplazamiento, con sesiones cada vez más prolongadas; Que, a los cuatro años el caballo ya ha logrado su desarrollo y alzada plena y su carácter particular, con la ventaja de que aún es lo su fi cientemente joven como para ser educado. Es aquí donde se procede al enfrenamiento propiamente dicho. Las tres etapas de este son llamadas de la doma o bozal, cuatro riendas, y freno. La primera consiste en continuar el ejercicio del torno colocándole esta vez la montura y los aperos propios del Caballo Peruano de Paso, compuesto por la jáquima, el cabestro, el tapa ojos y el bozal. Se continúa con un ejercicio en que el chalán hace el ademán de subir y bajar de la montura apoyándose en un estribo para acostumbrar al animal a ser montado. Esta etapa suele durar alrededor de tres meses; Que, la segunda etapa, llamada cuatro riendas, consiste en el manejo del caballo por el chalán que lo monta, con el uso de un bocado mocho, que sustituye al anterior bozal, y maneja al animal por cuatro riendas cogidas por el jinete que, ya entrenado, debe ser capaz de hacer giros, cejar o caminar hacia atrás, y hacer las fi guras fundamentales del Caballo Peruano de Paso. Esta etapa suele durar unos cuatro meses; Que, la tercera etapa, enfrenadura, continúa el procedimiento anterior, pero poniendo énfasis en el uso del freno en lugar del bocado. El caballo es manejado con una serie de técnicas: la rienda coja, que orienta el movimiento del caballo con las riendas cogidas con ambas manos, la rienda pareja, con las riendas cogidas por una mano, y a cuerpo y cintura, donde el enfrenador se comunica con su cabalgadura con el movimiento de su cuerpo, pisar el estribo y eventualmente las espuelas. Esta etapa dura igualmente cuatro meses, hasta que se haya logrado la completa docilidad y dominio del movimiento del Caballo Peruano de Paso; Que, la enfrenadura hace uso de ciertas ayudas, es decir, de formas de comunicación, como voces diversas, variables según el tono de voz, el contacto físico en el acto de montar y el uso de riendas y estribos, eventualmente el uso de medidas correctivas, que en conjunto son un número limitado de señas pero que se combinan de diversas maneras, y que el animal ha de estar en condición de entender; Que, la forma peculiar de andar del Caballo Peruano de Paso, conocida como “piso”, es una de sus características más notorias, que consiste en el movimiento simétrico de las patas anteriores y posteriores hacia un mismo lado, de modo suave y sincronizado, lo que es denominado ambladura y, a diferencia del trote que es común en la