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13 NORMAS LEGALES Jueves 17 de noviembre de 2022 El Peruano / refl ectante, se consideran asimismo cualidades mágicas. Estos elementos son propios de cada curandero, siendo a veces heredados de sus maestros, adquiridos o a veces encontrados en lugares sagrados, escogidos por el material del que están hechos, su forma y procedencia, y un criterio de analogía simbólica, según los cuales serán dispuestos en un sitio especí fi co en la mesa. En la mesa los elementos serán por tanto de madera chonta, de piedra, metal, piezas arqueológicas, conchas marinas para “singar” o sorber el brebaje por la nariz, perfumes como aguas fl oridas, sonajas del tipo chungana para los cantos o tarios , e imágenes de los santos católicos con el mismo status que los espíritus de las montañas; Que, los rituales están dedicados esencialmente a la curación de pacientes cuyas dolencias son atribuidas a la acción de fuerzas negativas, por entidades espirituales o por la voluntad adversa que se ha valido de otro especialista; bajo esta concepción la curación consiste en la limpieza de tales fuerzas negativas que son expulsadas de la persona afectada, y con ello logrando un equilibrio de fuerzas espirituales que está en la base de la salud con el entorno espiritual circundante. Dentro de esta concepción, el cactus San Pedro se entiende como un vehículo para el conocimiento de las fuerzas espirituales que presiden esta concepción de salud. La mesa es dispuesta con sus elementos en dos secciones, ante ella está el curandero, quien adquiere mediante la ingesta del San Pedro la visión que le permita diagnosticar el origen del mal del paciente, así como la modalidad que ha de tomar la limpia de malestar; Que, el brebaje del San Pedro es ofrecido primero a los puntos cardinales, a los espíritus o encantos de las montañas, lagos y lagunas, a los santos católicos y a los ancestros; con el sonido de las sonajas, el canto y las llamadas del curandero y su asistente o alzador, los seres del mundo espiritual son invocados, el origen del mal es rastreado e identi fi cado, y se procede a la limpia, con el humo de tabaco, la aspersión de agua fl orida, y la aplicación de talco que será soplado por el especialista, como un acto de expulsión de los malos espíritus y de sus efectos, y la ingesta de infusiones o brebajes por parte del paciente, acorde con el tipo de malestar; esta limpieza es concebida como el fl orecimiento, esto es, el inicio de un nuevo período de salud; Que, la inclusión de elementos del cristianismo como imágenes y rezos es una muestra de cómo esta tradición integró creencias de otros orígenes y les dio su lugar en el universo espiritual autóctono. Es el caso del mismo cactus San Pedro, al que se le con fi rió el nombre de uno de los santos fundamentales de la tradición cristiana. Del mismo modo, este complejo cultural ha entrado en ciertos espacios en el circuito mercantil y en los medios de comunicación, lo que ha implicado una variación en los principios que han regulado el uso de esta planta, del mismo modo que la relación entre o fi ciante y pacientes opera de otra manera en los entornos urbanos y bajo un enfoque más orientado a la ganancia y a la oferta turística; Que, los llamados maestros curanderos son especialistas que actúan como articuladores entre una cosmovisión entendida como un conjunto de fuerzas espirituales que rigen la naturaleza y el mundo humano, entre los cuales se ha de lograr una relación armónica, limpiando las fuerzas negativas y restaurando el equilibrio psicosomático en el paciente. El curandero es por tanto el mediador, o fi ciante del proceso de sanación; aunque la procedencia, experiencia y tradiciones locales le dan a cada especialista un sello personal, todos comparten ciertos conceptos, formas de organización y de transmisión de conocimientos que autorizan a hablar de la región norteña como un área cultural donde estas prácticas religiosas y medicinales están asociadas a una serie de relaciones de intercambios de productos y bienes asociados. Estas prácticas adquieren pleno signi fi cado dentro de una red de relaciones sociales bajo un marco ideal de equilibrio y reciprocidad. Bajo principios similares, los rituales establecen una relación de respeto con el mundo espiritual, conformado por seres de la geografía local, de la religión cristiana y en general de los seres vivientes del mundo circundante; Que, junto al maestro curandero está su asistente o discípulo, también llamado alzador en la costa norteña, quien lleva a cabo una serie de labores como la instalación de la mesa, su retiro y cuidado después de la sesión. Asimismo, sigue los cantos e invocaciones del curandero, haciendo sonar la sonaja levantando el humo del cigarro y consumiendo el San Pedro. El alzador suele ser seleccionado por el maestro curandero, con la condición de que asuma esta labor como vocación. la forma más común es la transmisión por vía familiar, y aunque sea más común por vía patrilineal, también hay mujeres que se han asumido este o fi cio. Otra forma de encontrar vocación es haberse recuperado de una fuerte enfermedad, o por un sueño iniciático, sobre todo si a través de este medio se la logrado una curación. El aprendizaje de los principios y métodos del curanderismo suele tardar unos tres años, en los cuales se debe conocer mediante la asistencia al curandero sobre el poder de las plantas, tener una buena conexión con el consumo de los psicotrópicos usados en las sesiones, la capacidad de alcanzar las visiones que presiden las prácticas de duración, guardar disciplina con su alimentación y comportamiento, y ante todo tener la vocación de servicio en su labor. Cuando el maestro considera que el asistente ha alcanzado el conocimiento, le hace pasar por un rito de iniciación consistente en una mesada con la que será bendecido, regalándole los implementos para poder asumir por su cuenta los rituales y los elementos para organizar una mesa ritual, así como oraciones y consejos para resguardarlo del mal. Tradicionalmente, los maestros curanderos tienen dos alzadores, pero su número se ha reducido signi fi cativamente y en amplias áreas en las que se practica el curanderismo tradicional los maestros no han encontrado asistentes a los cuales heredar este conocimiento, ni siquiera entre sus descendientes directos; Que, los maestros curanderos no forman un cuerpo organizado ni menos centralizado. Son personajes oriundos del medio rural que asumen la medicina tradicional como una labor cotidiana, sin ser necesariamente parte de la jerarquía social o política locales, y por tanto no suelen ir en busca de prestigio mediático o de un gran bene fi cio económico, fi nalidades más cercanas al mundo urbano en donde la medicina tradicional ha tenido gran difusión por el proceso migratorio. La práctica del curanderismo ha sido realizada por hombres y mujeres, y bajo estas concepciones se supone que una sesión ideal debería ser presidida por o fi ciantes de ambos sexos; Que, el cactus San Pedro, en virtud de sus cualidades psicotrópicas, es conocido en este universo cultural como un medio que permite el conocimiento del mundo espiritual, al que solo se puede acceder a través del conocimiento y guía del maestro curandero, en el marco de los rituales de curación, distinguiendo este uso de cualquier forma de consumo con fi nes recreativos. En tal sentido, el complejo ritual y sus elementos dentro de los cuales el cactus San Pedro tiene una función central, es la expresión dinámica de una cosmovisión que une los niveles físicos y espirituales de la vida de estas poblaciones, y de la cual parte una noción integral de la salud como un estado de equilibrio entre estos niveles. El curandero tradicional, como agente de este complejo ritual, ha sido parte constitutiva del tejido social de las sociedades rurales donde ha logrado permanecer, y de donde deriva su prestigio como personaje sabio en la comunidad; Que, el uso tradicional del cactus San Pedro es uno de los componentes del complejo cultural conocido como curanderismo en la región norteña peruana, cuya raíz prehispánica e in fl uencias cristianas han sido ampliamente documentadas por la arqueología, la etnohistoria y la etnología. Como expresión de varias formas de conocimiento del mundo circundante, ha asimilado una serie de elementos de muy diversa procedencia, haciendo su aparición también en el entorno urbano. Para muchas localidades de la región norteña, este complejo constituye una forma de conocimiento del mundo y de las propiedades farmacológicas de la fl ora circundante, erigiéndose como una expresión de un universo cultural que la ha logrado sobrevivir a todo tipo de prohibiciones y de campañas abocadas a su desaparición; Que, todo ello distingue al uso de esta planta de cualquier forma de toxicomanía, uso recreativo, o de