NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 16 DE SEPTIEMBRE DEL AÑO 2009 (16/09/2009)
CANTIDAD DE PAGINAS: 52
TEXTO PAGINA: 23
NORMAS LEGALES El Peruano Lima, miércoles 16 de setiembre de 2009 402625 que se transmite de generación en generación es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad, y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana”; Que, el artículo VII del Título Preliminar de la Ley Nº 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, dispone que el Instituto Nacional de Cultura, está encargado de registrar, declarar y proteger el patrimonio cultural de la Nación dentro del ámbito de su competencia; Que, el numeral 2) del artículo 1º del Título I de la citada Ley establece que integran el patrimonio cultural de la Nación las creaciones de una comunidad cultural fundadas en las tradiciones, expresadas por individuos de manera unilateral o grupal, y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad, como expresión de la identidad cultural y social, además de los valores transmitidos oralmente, tales como los idiomas, lenguas y dialectos autóctonos, el saber y conocimiento tradicional, ya sean artísticos, gastronómicos, medicinales, tecnológicos, folclóricos o religiosos, los conocimientos colectivos de los pueblos y otras expresiones o manifestaciones culturales que en conjunto conforman nuestra diversidad cultural; Que, mediante Resolución Directoral Nacional Nº 1207/INC, de fecha 10 de noviembre de 2004, se aprobó la Directiva Nº 002-2004-INC, “Reconocimiento y declaratorias de las manifestaciones culturales vigentes como patrimonio cultural”; Que, corresponde al Instituto Nacional de Cultura en cumplimiento de la función que le asigna la Ley, y con la participación activa de la comunidad, realizar una permanente identifi cación de dichas manifestaciones tradicionales del país que deben ser declaradas patrimonio cultural de la Nación; Que, mediante el documento del visto la Dirección de Registro y Estudio de la Cultura en el Perú Contemporáneo solicita la declaración de la Festividad de la Virgen de Cocharcas como Patrimonio Cultural de la Nación, conforme al expediente preparado por el Comité de Gestión de la Declaratoria de la Festividad Religiosa de la Virgen de Cocharcas; Que, el culto a la Virgen de Cocharcas es uno de los más importantes de la región andina y es originario del distrito de Cocharcas, provincia de Chincheros, región Apurímac. En el pueblo de Cocharcas se encuentra el Santuario que alberga a la Virgen de Cocharcas y cuya fi esta, llevada a cabo el 8 de setiembre de cada año, congrega alrededor de 15,000 feligreses de la región central y sur del país; Que, el Santuario de Cocharcas se encuentra a la vera del camino inca que une Vilcashuamán, Abancay y Cusco, y la peregrinación ha seguido tradicionalmente los caminos prehispánicos. El culto a la Virgen tiene un aspecto itinerante que sigue igualmente las antiguas rutas hasta hoy en día. El Santuario mismo está en una gran plataforma artifi cial sostenida por muros y arcos de contención, ocupando todo el lado este de la plaza mayor de Cocharcas; Que, la Virgen de Cocharcas es uno de los primeros cultos de largo alcance aparecidos en plena época de evangelización. Según los datos proporcionados por el expediente, se inicia en 1598 en el entonces caserío de Cocharcas, conformado por sólo unas veinte familias establecidas en una zona pantanosa (origen del nombre de Cocharcas), y cuyo Patrono ofi cial era originalmente San Pedro. Por entonces Cocharcas era parte de la Diócesis del Cusco; Que, la historia registrada por el Licenciado D. Pedro Guillén de Mendoza en 1625 es protagonizada por un poblador de Cocharcas de 23 años, llamado Sebastián Martín Asto, hijo de Lope Martín y de Luisa Asto, descendiente del antiguo curaca local Chuquisullca, y llamado posteriormente Sebastián Quimichu (“cargador de la imagen”). Un accidente con una hoja de maguey encendida, hizo que las astillas de la hoja se le clavaran en la muñeca, atravesándola de lado a lado. Buscando una cura fue al Cusco, siendo atendido en la casa de una palla, donde se enteró de la existencia de la Virgen de Copacabana. En el camino a este Santuario, una noche, tuvo una visión sobrenatural de la Virgen ordenando su curación. A la mañana siguiente descubrió que las astillas habían desaparecido y que no tenía herida alguna. Llegó a Copacabana prometiendo en retribución que llevaría una imagen de la Virgen a su pueblo natal, para promover su culto. Luego de viajar por La Paz y Potosí para obtener fondos de limosnas, pudo adquirir en Cusco una copia de la Virgen de Copacabana hecha por el escultor indígena Tito Yupanqui. Sin embargo, cumplir la promesa resultó difícil debido a las trabas que pusieron en el camino las administraciones eclesiásticas de Copacabana y del Cusco que, sin dar crédito a la historia milagrosa, arrestaron a Sebastián, confi scando la imagen y los fondos recaudados, situaciones de las que el afectado salió tras largas negociaciones con las autoridades religiosas. Tales difi cultades redundaron en la popularidad de la imagen y del primer milagro de la Virgen, siendo la imagen recibida con grandes muestras de adoración a su llegada a Cocharcas. Antes de su llegada Sebastián descansó en Cayara, para dar tiempo a que se construyera el modesto primer templo de adobe e ichu. Recibida con danzas y un arco de fl ores –como se sigue haciendo hoy- se dice que tan pronto se divisó su imagen empezó a llover, aunque el cielo estaba claro, y la lluvia continuó hasta que la imagen entró a la iglesia local. Hacia 1600, deseando hacer mejoras en la iglesia, Sebastián Quimichu reinició su peregrinación en busca de limosnas, llegando a Chuquisaca. Pero la incomprensión a su labor se repitió aquí, pues el dinero le fue incautado por órdenes del Vicario local. El devoto promotor de la Virgen de Cocharcas cayó enfermo y murió sin cumplir su cometido. El dinero recabado fue usado para su funeral y el resto fue enviado a Cocharcas para su fi n original; Que, los restos de Sebastián Quimichu retornaron a Cocharcas recién en 1903 y fueron enterrados en la sacristía del Santuario, donde descansan hoy. Actualmente, los cargadores de la Virgen son llamados Quimichus y forman una comparsa de fi eles dedicados a la difusión del culto y a la recaudación de fondos para sostener los gastos de la fi esta; Que, el culto a la Virgen de Cocharcas se popularizó rápidamente, como un culto distinto de la Virgen de Copacabana. Para cuando Cocharcas pasó a ser parte de la Diócesis de Ayacucho, a la imagen ya se le atribuían milagros y su Santuario se había vuelto objeto de peregrinación de una amplia feligresía de la región central y sur andina. El Obispo de Ayacucho, Fray Agustín Carvajal, hizo de Cocharcas una Parroquia y trasladó ofi cialmente su fi esta del 2 de febrero, fi esta original de la Virgen de la Candelaria, al 8 de setiembre, debido a que la peregrinación, ya importante entonces, sería mayor con un clima más favorable que el tiempo lluvioso de febrero; Que, en la construcción del nuevo Santuario de Nuestra Señora de Cocharcas, fechado en 1623 (según el expediente, su construcción fue terminada en 1675) participaron todos los devotos a través de sus donaciones contribuyendo así a su erección. En 1625, el Licenciado Pedro Guillén de Mendoza escribe la primera historia de esta imagen milagrosa; Que, en el Santuario existen en realidad tres imágenes, siendo la Patrona la original. Las otras dos son reproducciones más pequeñas guardadas en retablos, llamadas Reinas Misioneras, debido a que son llevadas por un conjunto de Quimichus, formado por el “rezador” y dos músicos: un tamborero y un chirisuyero. Cabe destacar el uso de la chirisuya, instrumento emblemático de la peregrinación y que acompaña con una música original los cantos y rezos de los devotos. Este grupo las transporta a diversos pueblos, en sendas rutas opuestas. La Reina Grande se dirige cada año hacia Lima, viajando por una ruta que cruza Ayacucho, Huancavelica y el valle del Mantaro. La Reina Chica va a Bolivia, pasando por Cusco y Puno. Ambas retornan a Cocharcas para la víspera de la celebración principal. Al caer la tarde de la víspera ambas ingresan al pueblo acompañadas por un conjunto de peregrinos, la Reina Grande viniendo de Ayacucho y la reina Chica de Uripa, apareciendo respectivamente por los sectores sur y norte del centro poblado. Las “Reinas” son recibidas con honores por el Carguyoc y la población; Que, este ciclo de peregrinación se renueva cada año, a cargo de dos nuevos conjuntos de quimichus y