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16 NORMAS LEGALES Sábado 11 de junio de 2022 El Peruano / por el obispo Baltazar Martínez Compañón y Bujanda, quien elaboró entre los años 1782 y 1785 una de las fuentes más importantes de registro de prácticas sociales y culturales de la época. Conocido posteriormente como Códice Martínez de Compañón, a través de 1411 acuarelas y 20 partituras musicales, recogió diversos aspectos de la vida de las comunidades de la diócesis de Trujillo, representados mediante mapas, diccionarios, acuarelas y partituras de música sacra y profana, brindando información valiosa sobre la vida social y cultural de los pueblos del norte peruano; Que, el Códice Martínez de Compañón presenta información sobre la práctica de instrumentos de cuerda como el arpa, guitarra, laud y violín. El arpa fue adoptada desde los inicios de la época colonial donde tuvo un papel importante en las capillas musicales de las iglesias, formando parte del proceso de evangelización de las poblaciones originarias. Las arpas presentadas en las estampas del Códice son: E.147, Danza del Chimo; E. 149, Danza de Pallas y E. 151, Danza del Chimo. Por otra parte, tanto la guitarra, el laud y la vihuela fueron traídos a América con el arribo de los españoles, sin embargo, la vihuela fue desapareciendo a fi nales del siglo XVI. En las estampas del Códice se observan cuatro guitarras: E.61, Yndios bailando en el Patio de una Chichería; E.141, Danza de Negros; E.145, Danza de los Diablicos y E.152 Danza de Pallas. El laúd, instrumento musical vinculado a la bandola, bandurria y mandolina, es representado en el Códice a través de las estampas E.146, Danza de Carnestolendas; E.147, Danza del Chimo; E.149, Danza de Pallas; E.150, Danza de hombres vestidos de muger; E.159, Danza del Chusco; E.160, Danza de la Ungarina; y E.170, Danza de Venados. Además, la práctica y difusión del violín se da a partir de inicios del siglo XVIII como parte de la repercusión de la música italiana en la corte española. En el Códice, se puede observar su presencia en las estampas E.151, Danza del Chimo y E.152, Danza de Pallas. Estos instrumentos, inicialmente relacionados a las capillas musicales, fueron velozmente incorporados a nuevos espacios y prácticas como salones de tertulia y la música popular de la época. Junto con ello, comenzó el desarrollo de la luthería local, actividad que contribuyó con la difusión y práctica de tales instrumentos en los ámbitos populares. Que, además de su importante trabajo de registro, el obispo Baltazar Martínez Compañón y Bujanda fue un promotor de la vida urbana en el norte y en el oriente del virreinato del Perú, ya que fundó veinte pueblos distribuidos entre los actuales departamentos de Amazonas, Cajamarca, La Libertad, Lambayeque, Piura y San Martín. Así, solicitó a la Corona la elevación de la villa de Cajamarca a la categoría de ciudad, lo que se concretó tras la conclusión de su administración. Posteriormente, en el periodo republicano, la intendencia de Trujillo se convirtió en departamento y el partido de Cajamarca en una de sus provincias hasta que, en el año 1855, el presidente de la República del Perú, General Ramón Castilla, la proclamó como departamento de Cajamarca; Que, así, desde la época colonial y luego, en la época republicana, los conocimientos asociados a la elaboración de instrumentos musicales de cuerda primero en la intendencia de Trujillo, y después en el departamento de Cajamarca, se instituyeron a partir de procesos y técnicas manuales aprendidas y transmitidas de manera no formal en el ámbito comunal. Esto fue el resultado de la práctica, adopción y elaboración de instrumentos musicales de cuerda asimilados por los diversos sectores sociales, durante la época colonial y republicana. Conjuntamente, siguiendo la tradición oral de Namora, los factores que habrían in fl uido en la sectorización de dicha actividad fueron la cantidad de familias dedicadas al o fi cio de elaborar guitarras e instrumentos musicales de cuerda, así como la cercanía con la ciudad capital de Cajamarca en tanto centro de intercambio y comercio de alcance regional; Que, asimismo, la memoria colectiva y tradición oral local conserva los nombres de los luthieres o guitarreros que se dedicaron a este o fi cio poco después de la creación o fi cial del distrito, en 1920. Así, se recuerda el nombre del señor Esposorio Soriano Roncal (1925) como uno de los guitarreros más antiguos. También, se recuerda a los señores Celestino Ocas Cerquín, Guillermo Cerquín Lara, Francisco Bringas Arana, Evaristo Ordoñez Cueva, Abel Huamán Ciriaco, Santiago Huaccha Cerquín, Eladio Urteaga Ciriaco y Alfonso Romero Chávez, quienes se dedicaron a dicha labor durante la década de 1930. En la década de 1940, la amplia aceptación de los instrumentos musicales de cuerda en Namora fue evidenciada por José María Arguedas, quien en 1941 visitó el centro poblado y escribió un artículo acerca del carnaval en el que detalló el uso de la guitarra como un instrumento musical preponderante de la celebración. De manera adicional, enfatiza el aspecto sonoro de su ejecución, caracterizándolo como reiterativo, técnica de acompañamiento que sugiere el uso de la a fi nación abierta (Sol, Si, Re, Sol, Si, Mi desde la sexta hasta la primera cuerda) practicada hasta hoy en día para cantar coplas durante la época de carnaval; Que, la elaboración de instrumentos musicales de cuerda se realiza en talleres que están integrados generalmente por cuatro personas, encargadas de las múltiples etapas involucradas en el proceso. Si bien el término luthier es usado frecuentemente para designar a la persona especializada en la construcción de instrumentos musicales de cuerda, su uso en Namora no es habitual ya que a nivel distrital los portadores de estos conocimientos tradicionales se autodenominan como guitarreros. Los guitarreros de Namora son destacados a nivel nacional por la elaboración de guitarras. Sin embargo, sus labores también comprenden la elaboración de otros instrumentos musicales de cuerda tales como bandurrias, charangos, mandolinas, requintos, ronrocos (variedad de charango de mayor dimensión), violines y más recientemente ukeleles; Que, la elaboración de cualquier instrumento musical de cuerda tiene como materia prima la madera, cuyo tipo varía de acuerdo a las partes que conforman el instrumento musical. Los portadores mani fi estan que, en la década del cuarenta, los guitarreros utilizaban maderas nativas como el capulí, la cucharilla, el churiguillay, el matacoche, el naranjillo, el mulmun y el pauco, las cuales se traían desde la zona boscosa del distrito de Namora. Aunque hoy en día el uso de maderas locales ha disminuido, la paulatina especialización en la elaboración de instrumentos musicales de cuerda como parte de la dinámica propia de la tradición y creatividad de los portadores, ha incorporado y diversi fi cado el uso de maderas que son elegidas y combinadas según su densidad, resistencia, durabilidad, vistosidad, vibración y sonido. Entre las maderas empleadas para la fabricación de instrumentos musicales de cuerda, destacan maderas nacionales e importadas como el arce, la caoba, el cedro, la chachacoma, la chonta, el ciprés, el ébano, el guayacán, el jacaranda, el nogal, el palisandro o palovioleta, el palosangre, el pino Báltico, el pino Oregón, el pino Cedro y la quinilla; Que, del mismo modo, con el paso de los años, las técnicas e insumos para la elaboración de instrumentos musicales de cuerda se han generalizado. No obstante, los procedimientos básicos de elaboración, según como son implementados en Namora, pueden dividirse a grandes rasgos en la selección de maderas, la elaboración de las partes del instrumento musical, el ensamblaje y el acabado. Primero, se seleccionan las maderas que conformarán las distintas partes del instrumento, de acuerdo a su tipo y calidad. Una vez seleccionadas, son tratadas para un óptimo secado y posterior cepillado, proceso necesario para re fi nar la textura y espesor del material; Que, en segundo lugar, se elaboran las partes del instrumento musical. Para ello, se elaboran el mástil y cabezal del instrumento; el diapasón, pieza de madera adherida al mástil del instrumento en donde se pulsan las cuerdas para obtener las notas musicales, según la escala requerida por el tipo de instrumento; la embocadura o roseta, pieza circular con motivos decorativos ubicada alrededor de la abertura de la tapa armónica del instrumento; la tapa armónica, formada por dos piezas de madera donde se cala la abertura acústica del instrumento y se coloca la embocadura. Interiormente se colocan como refuerzos espinetas, dos puentes de madera y la sobreboca, pieza que refuerza internamente la embocadura. También, se elaboran la trastapa, pieza