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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 11 DE JULIO DEL AÑO 2002 (11/07/2002)

CANTIDAD DE PAGINAS: 88

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Pág. 226147 NORMAS LEGALES Lima, jueves 11 de julio de 2002 se, bañarse, continencia y realizar las actividades instru- mentales de la vida diaria, que son actividades tales como: cocinar, limpiar, comprar, lavar o planchar, usar el teléfo- no, manejar la medicación, manejar el dinero, realizar ta- reas o trabajos fuera de casa o salir fuera de la ciudad. Se considera que el 65% de los adultos mayores que viven en la comunidad tienen esta condición. ü Persona Adulta Mayor Frágil: se define como aque- lla que tiene algún tipo de disminución del estado de re- serva fisiológica asociada con un aumento de la suscep- tibilidad a discapacitarse. Se considera que el 30% de los adultos mayores que viven en la comunidad tienen esta condición. ü Persona Adulta Mayor Dependiente o Postrada: se define a aquella persona que tiene una pérdida sustan- cial del estado de reserva fisiológico, asociada a una res- tricción o ausencia física o funcional que limita o impide el desempeño de las actividades de la vida diaria, se considera que entre el 3% a un 5% de personas mayores que viven en la comunidad tienen esta condición. Dado el insuficiente reconocimiento y valoración por parte de la sociedad sobre la importancia de la población adulta mayor, su situación, características y participación en la vida social y económica del país, es importante pro- mover una "Sociedad para Todas las Edades" que permi- ta mantener relaciones equitativas, recíprocas y respe- tuosas entre niños, jóvenes, adultos y personas adultas mayores. Cobra gran importancia entonces, la existencia de un nuevo paradigma que nos permita conciliar un pro- yecto vital participativo, a través de servicios sociales y de salud, a fin de reinsertar a las personas adultas mayo- res en nuestras sociedades, promoviendo de esta mane- ra un envejecimiento saludable. 2. DIAGNÓSTICO INTEGRAL DE LAS PERSONAS ADULTAS MAYORES EN EL PERÚ 2.1 El contexto internacional El proceso de envejecimiento a nivel mundial y parti- cularmente en América Latina, está avanzando a un rit- mo sin precedentes en la historia de la humanidad. La tendencia universal a la disminución de la fecundidad y la prolongación de la esperanza de vida ha llevado a un incremento de la población de 60 y más años en el mun- do, de 204 millones en 1950 a 577 millones en 1998, estimándose que para el año 2050 este grupo poblacio- nal pueda llegar a cerca de 1,900 millones. Así, en el período 1950-2000, mientras la población total del mun- do creció cerca de 141%, la población de 60 y más años aumentó aproximadamente en 218%, mientras que los de 80 y más años de edad lo hicieron en cerca de 385%. En América Latina, el proceso de envejecimiento se caracteriza por ser más rápido que el presentado en los países en desarrollo y por darse en un contexto de po- breza y de inequidades socioeconómicas y de género que, en algunos casos, se acentúan. En esta perspecti- va, los países de América Latina deberán atender las demandas de una población adulta mayor que tiene un tamaño bastante cercano al de los países desarrollados, pero deberá hacerlo con recursos mucho menores. Asimismo, dadas las características de desigualdad en la distribución del ingreso que existe en Latinoaméri- ca, las inequidades entre la población adulta mayor se- rán mayores en esta región. Un caso de estas inequida- des que representa una preocupación muy grande para los responsables de las políticas sociales está constitui- do por los diferenciales en los niveles de mortalidad se- gún estrato socioeconómico, área de residencia o grupo étnico, que se refleja igualmente en los diferenciales de morbilidad. Esta situación significa que mientras en los países desarrollados la población tiende a vivir más años de vida saludable, en América Latina la población vivirá más años pero con altas probabilidades de encontrarse en situación de discapacidad o enfermedad. 2.2 El contexto sociocultural de la Persona Adulta Mayor en el Perú El envejecimiento en el Perú se produce con caracte- rísticas diferenciadas en el caso de hombres y mujeres.Debido a profundas inequidades estructurales, los varo- nes que actualmente cuentan con más de 60 años tuvie- ron acceso a los diferentes niveles de instrucción, lo que les permitió alcanzar una mejor calificación para inser- tarse en el mercado laboral en condiciones más ventajo- sas. Este hecho hizo que ellos accedieran en su mayoría a un trabajo formal y luego de un número de años labo- rando, tuvieran derecho a una pensión de jubilación y servicios de seguridad social. Lo anterior tiene como consecuencia que la vida de los varones adultos mayores se desarrolle en condicio- nes de mayor independencia, preferentemente en espa- cios no domésticos, mientras que en el caso de las muje- res adultas mayores, éstas en su gran mayoría fueron marginadas para acceder a la escolaridad, lo que poste- riormente limitó sus posibilidades de calificarse para el trabajo y su participación en el sector formal. Su queha- cer tuvo lugar sobre todo en la esfera doméstica, convir- tiéndolas en personas económicamente dependientes. Las diferencias de género en el envejecimiento se evi- dencian en diversos aspectos. Así, las mujeres viven más tiempo que los hombres, pero con inferior calidad de vida. Si bien su esperanza de vida se ha incrementado más rápidamente en relación a la de los hombres, esta dispa- ridad es el resultado de una combinación de diferencias biológicas, entre ellas la menor susceptibilidad a las en- fermedades cardiovasculares de las mujeres antes de la menopausia, y de influencias culturales como la mayor exposición de los hombres a riesgos laborales. Asimis- mo, las mujeres registran tasas más altas de discapaci- dad en edades más avanzadas, lo cual refleja las mayo- res cargas acumuladas a lo largo de su ciclo vital. El es- tado de salud de las mujeres adultas mayores se resien- te en términos generales, debido a la falta de servicios de salud, educación y por una deficiente nutrición en las etapas anteriores de su vida. En el tema de la pobreza, las mujeres ancianas tie- nen más probabilidades de ser pobres que los hombres adultos mayores, debido a efectos acumulados, tales como no haber sido preparadas para desempeñarse en labores valoradas socialmente, percibir ingresos más bajos a lo largo de su vida y tener acceso a menores pensiones y bienes, todo lo cual las lleva a pertenecer a una condición social más baja y contribuye a generar ta- sas desproporcionadamente altas de pobreza entre las mujeres de más edad. Las más gravemente afectadas son las mujeres adultas mayores que nunca se casaron, o aquellas que quedaron viudas. Por otro lado, los sistemas públicos de pensiones se diseñaron considerando que los hombres serían la prin- cipal fuente de apoyo económico. Pese a que hay mayor cantidad de mujeres a edades más avanzadas, ellas re- ciben menos apoyo que los hombres por parte de estos sistemas, debido a que lo frecuente es que ellas no han participado en la fuerza laboral de la economía formal. En la práctica, las pensiones de las mujeres ancianas dependen de las aportaciones que hicieron sus esposos, lo cual se evidencia en el caso concreto de las viudas, las que al fallecer sus esposos ven reducida su pensión en un 50%. Asimismo, las mujeres que han enviudado tienen ma- yores probabilidades de vivir solas que los hombres viu- dos, debido a que viven más tiempo y, por motivos cultu- rales, generalmente se casan con hombres mayores que ellas. Por esta misma razón, existe para ellas menos pro- babilidades de contraer matrimonio después del falleci- miento del cónyuge. Además, la carga de atender a los ancianos recae con un peso mayor en las mujeres respecto a los hom- bres, pues son las mujeres quienes atienden a los miem- bros mayores de la familia, además de ocuparse de sus esposos e hijos. 2.3 Magnitud de la Población Adulta Mayor en el Perú Si bien la población peruana continúa siendo predomi- nantemente joven, viene presentando un proceso de en- vejecimiento que además de cambiar progresivamente el perfil demográfico nacional, está generando nuevas de- mandas sociales y una constante preocupación por parte de autoridades y planificadores del desarrollo del país.