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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 11 DE JULIO DEL AÑO 2002 (11/07/2002)

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Pág. 226148 NORMAS LEGALES Lima, jueves 11 de julio de 2002 Para el año 2002 la población estimada a nivel nacio- nal es de 26 millones 749 mil personas, de las cuales el 33.8% tiene menos de 15 años de edad, el 60% está entre 15 y 59 años, mientras que el 7.2% cuenta con 60 y más años. Proyecciones oficiales estiman que para el año 2020 esta proporción de adultos mayores subirá al 11% de la población y a 12.6% el año 2025. En cifras absolutas, las personas de 60 y más años subirán de 1 millón 848 mil en el año 2000 a 3’613 mil en el año 2020 y, a 4 millones 470 mil en el año 2025. Además del ritmo acelerado de envejecimiento de la población adulta mayor desde la década de los 80, el proceso de envejecimiento de la población se muestra también por el aumento de la tasa de dependencia de- mográfica, es decir, la relación entre la población de 60 y más años respecto a la población de 15 a 59 años, la cual se incrementa a medida que aumenta el peso relati- vo del grupo adulto mayor. Como se sabe, el envejecimiento poblacional se debe a la disminución de las tasas de fecundidad, las que des- cienden en el Perú desde 1970 y a ritmo más acelerado a partir de 1980. Asimismo, está determinado también por el aumento en la esperanza de vida al nacer, debido a la disminución de la mortalidad de la población en edad avanzada. La evolución de este indicador señala que de 55.5 años en promedio registrada en 1972, la esperanza de vida aumentó a 66.7 años en 1993 y, según proyec- ciones oficiales, al año 2002 bordea los 69.7 años. 2.4 Perfil sociodemográfico de la Población Adul- ta Mayor Una característica de la población adulta mayor es que, a medida que avanzan los años, se presenta una creciente feminización. Actualmente, se estima que el 53.4% de la población de 60 y más años de edad está conformado por mujeres, lo cual equivale a un índice de masculinidad de 87.3%, es decir, que hay 87 hombres por cada 100 mujeres de esas edades. Esta situación está asociada a la mayor esperanza de vida que alcan- zan las mujeres respecto a los hombres, que actualmen- te es de 66 años para éstos, mientras que las mujeres llegan a los 71 años. En cuanto a la distribución geográfica de los adultos mayores, se presenta de manera similar a la del resto de la población del país. En las zonas urbanas reside cerca del 70% de la población adulta mayor y el resto en las rurales, siendo los departamentos donde se concentra una mayor proporción de ellos, Lima (33.8%), La Liber- tad (5.0%), Piura (5.5%), Puno (6.0%) y Cajamarca (4.9%). La información disponible sobre el estado civil de los adultos mayores muestra que el 66.7% de los varones es casado, cifra superior al 40.4% en el caso de las muje- res. Asimismo, el número de mujeres viudas es 2.7 ve- ces más que el de viudos hombres, es decir, 38.7% com- parado con 14.4%, lo cual está relacionado con la menor esperanza de vida del varón. En esta perspectiva, las mujeres adultas mayores tienen más probabilidades de no contar con pareja respecto a los varones, por lo que estos tienen mayores oportunidades de contar con sus esposas para su atención. La dependencia económica de las viudas se agrava por el acceso limitado a las pen- siones así como a los derechos de propiedad. En lo referente al nivel de educación alcanzado, la población adulta mayor aún presenta un bajo nivel edu- cativo. Proyecciones oficiales señalan que en 1999 la tasa de analfabetismo de este grupo es de 35.7%, casi tres veces más que la tasa nacional. En el caso de las muje- res, el 19,7% no tienen ningún nivel de escolaridad y un 49.4% de ellas cuentan con educación primaria. En el caso de los hombres adultos mayores, el 49.2% tienen estudios primarios. Igualmente, el 15.9% de los varones lograron educación superior universitaria mientras en las mujeres este porcentaje es sólo de 5.2%. Esta situación hace que la población adulta mayor pre- sente actualmente limitaciones para su participación la- boral, orientándose hacia actividades de baja calificación. Sin embargo, en los próximos años, este grupo poblacio- nal tendrá un perfil diferente, con mayores niveles de educación debido a la mayor cobertura de los servicios educativos en las cuatro últimas décadas.En materia de salud, a medida que la esperanza de vida aumenta y la persona avanza en edad, la probabili- dad de presentar una discapacidad física o mental, o en- fermedad se incrementa, reflejo de factores como las con- diciones y estilos de vida, la contaminación ambiental, la herencia, la accesibilidad a servicios de salud, entre otros. Información oficial reciente señala que el 46.1% de la población de 60 y más años habría padecido algún sínto- ma de enfermedad o accidente, mientras el 53.9% res- tante no habría padecido enfermedad alguna. Asimismo, de las personas mayores que padecieron enfermedad o accidente, el 83% tuvo acceso a los servicios de salud (40% se atendió en un servicio público, 40% en EsSA- LUD y el 20% restante asistió a establecimientos del sec- tor privado o a lugares no especializados). Sobre la seguridad social, a cargo del Seguro Social de Salud (EsSALUD), del total de población adulta mayor urbana en 1999, el 53.5% está afiliada a un sistema de salud, sea público o privado (51% hombres y 49% res- tante, mujeres), mientras que del 46.9% no afiliados a ningún sistema, la mayoría son mujeres. Asimismo, la costa urbana presenta el mayor porcentaje de población afiliada mientras que la selva urbana es la región con la menor cobertura. La información estadística disponible señala que algo más de la mitad de la población urbana de 60 y más años tiene acceso a un sistema de seguri- dad. El resto de la población necesita utilizar los servi- cios de salud de los diversos establecimientos, lo cual implica cubrir la totalidad de sus costos en medicinas y atención médica. 2.5 Aspectos laborales de la Población Adulta Ma- yor La participación económica de la población adulta mayor refleja sus condiciones de vida, pudiendo mostrar tanto su derecho de continuar realizando actividades la- borales como su necesidad de continuar generando in- gresos. A nivel nacional, el Censo Nacional de 1993 se- ñala que la PEA de 65 y más años representa el 5% de la PEA total, siendo de 3.5% en zonas urbanas y de 7% en las rurales. Asimismo, la tasa de participación en las ac- tividades económicas de la PEA de 65 y más años sobre la población total, es de 32%. En las zonas urbanas esta tasa disminuye a 27% y en las rurales alcanza 43%, ob- servándose una importante participación económica de las personas mayores en esta última área geográfica. Información más reciente para zonas urbanas, prove- nientes de ENAHO 1997, señala que la tasa de partici- pación de este grupo poblacional es 39%, manteniéndo- se fuera de la actividad laboral el 61% restante. De la PEA, el 69% son varones y el resto mujeres. En cuanto a la población adulta mayor urbana inactiva, es decir, que se encuentra fuera de la PEA, el 30% son jubilados o pensionistas y el 13.4% presentan alguna enfermedad o discapacidad. En cuanto a la tasa de actividad, que es la relación entre la PEA y la población en edad activa, en el caso de los hombres de 65 y más años, información censal mues- tra que entre 1981 y 1993 ésta disminuye de 63.5% a 52.3%, lo cual se habría debido a un desplazamiento de la PEA hacia la no PEA, como pensionistas o jubilados. Otro indicador importante de la situación laboral es el desempleo. En el Perú, el desempleo entre la población adulta mayor puede deberse a aspectos relacionados con la oferta laboral (problemas de salud, insuficiente califi- cación) o con la demanda laboral (falta de oportunida- des, discriminación por edades). La población desemplea- da de esta edad que no tiene acceso a una pensión de la seguridad social, activos propios ni apoyo familiar, pro- bablemente esté demandando empleo por un objetivo de subsistencia. Según la información disponible, para 1997 el 7.6% de la población masculina de 55 y más años y el 4.3% de la población femenina, se encuentran desem- pleados. En este caso, los varones de este grupo de edad presentan la tasa de desempleo más alta, luego de los jóvenes entre 14 y 24 años. De otro lado, de acuerdo con la ENAHO 1997, en Lima Metropolitana el subempleo alcanza el 41.3% de los va- rones de 55 a más años, así como el 55.4% de las muje- res de este grupo etáreo. Esto significa que el grupo de 55 y más años es que exhibe los mayores niveles de su-