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/G50/GE1/G67/G2E/G20 /G32/G35/G37/G36/G39/G38 /G4E/G4F/G52/G4D/G41/G53/G20/G4C/G45/G47/G41/G4C/G45/G53 Lima, viernes 19 de diciembre de 2003 ANTECEDENTES Los demandantes sostienen que, estando vigente la Constitución de 1979, el 5 de abril de 1992, el entoncesPresidente Constitucional de la República, contando con el apoyo de civiles y militares, perpetraron un golpe de Estado e instauraron una dictadura corrupta, la cual, paradisfrazar su propósito de mantenerse en el poder por tiem- po indefinido, y revestirse de legalidad, convocó a un Con- greso Constituyente Democrático para que dicte el docu-mento denominado “Constitución Política del Perú de 1993”. Alegan que dicho documento, además de adolecer de legitimidad de origen, no llegó a regir efectivamente, puesfue reiteradamente violado por sus propios autores; ello, junto a su evidente falta de vocación de Constitución, ha- cen que dicho documento no alcance la categoría de tal,dado que, por su propia naturaleza, una Constitución debe ser el resultado de la genuina expresión libre y soberana del pueblo, que contenga la limitación y control del poder,además de ser garantía para la plena vigencia de los dere- chos fundamentales. Agregan que una vez restaurado el régimen democrático, y en aplicación del artículo 307º dela Constitución Política de 1979, que establecía que ella no perdía vigencia ni dejaba de observarse por acto de fuerza o cuando fuere derogada por cualquier otro medio distintodel que ella misma dispone, corresponde que el Tribunal Constitucional declare su inconstitucionalidad y, consecuen- temente, su nulidad, debiendo restablecerse la vigencia dela Constitución de 1979 con las normas transitorias que definirá el propio Tribunal Constitucional o el Congreso de la República. Admitida la demanda, y efectuado el traslado de ley, ésta no fue contestada, por lo que después de realizada la audiencia pública, los autos quedaron para sentenciar. FUNDAMENTOS §1. Petitorio 1. Los accionantes sustentan su demanda de inconsti- tucionalidad de la Constitución Política del Perú de 1993, que ellos denominan “documento de 1993”, en los siguien- tes argumentos: a) Que la Constitución de 1993 carece de legitimidad de origen, pues fue elaborada por el denominado Congre-so Constituyente Democrático, elegido en un proceso sin transparencia, y manipulado por el gobierno de facto, con el objeto de lograr la legitimación del golpe de Estado del 5de abril de 1992 y revestirse de legalidad; y, además, por- que fue ratificado en un referéndum de dudoso resultado. b) Que la Constitución de 1993, además de carecer de legitimidad de origen, no fue legitimada en su ejercicio, ya que no tuvo vigencia real, ni tenía voluntad de Constitución (sic), ni sirvió para distribuir el poder o limitar su ejercicio, ytampoco garantizó el goce y ejercicio de los derechos fun- damentales. c) Que la Constitución de 1993, al ser obra de un go- bierno de facto, no es democrática, por lo que no puede regir ni tomarse como pauta de un Estado de Derecho que tiene fundamentos muy distintos a los de la dictadura. d) Que, en aplicación del artículo 307º de la Constitu- ción de 1979, el Tribunal Constitucional tiene el deber de declarar la inconstitucionalidad de la Constitución de 1993y, consecuentemente, su nulidad. §2. Naturaleza de la Constitución y los alcances de la impugnación 2. La Constitución es una norma jurídico-política sui generis. El origen de dicha peculiaridad, desde luego, no sólo dimana de su posición en el ordenamiento jurídico, sino también del significado que tiene, y de la función queestá llamada a cumplir. Es común señalar que una de las formas cómo se ex- presa esa singularidad tiene que ver con la doble naturale-za. Así, por un lado, en la medida que crea al Estado, orga- niza a los poderes públicos, les atribuye sus competen- cias y permite la afirmación de un proyecto sociopolítico,que es encarnación de los valores comunitarios, la Cons- titución es, prima facie , una norma política. Ella, en efec- to, es la expresión de todo lo que la nación peruana fue,es y aspira a alcanzar como grupo colectivo. Pero, de otro lado, también la Constitución es una nor- ma jurídica. En efecto, si expresa la autorepresentacióncultural de un pueblo, y refleja sus aspiraciones como na- ción, una vez formado el Estado Constitucional de Dere- cho, ella pasa a ocupar una posición análoga a la que ocu- paba su creador. En buena cuenta, en el Estado Constitu-cional de Derecho, el status de Poder Constituyente, es decir la representación del pueblo políticamente soberano, lo asumirá la Constitución, que de esta forma pasará a con-vertirse en la norma jurídicamente suprema. La Constitución, así, termina convirtiéndose en el fun- damento de validez de todo el ordenamiento instituido porella. De manera que una vez que entra en vigencia, cual- quier producción normativa de los poderes públicos e, in- clusive, los actos y comportamientos de los particulares,deben guardarle lealtad y fidelidad. Ciertamente, no se tra- ta sólo de una adhesión y apoyo que pueda ser medido o evaluado en el plano de la moral o la ética, sino también deuna exigencia de coherencia y conformidad de la que es posible extraer consecuencias jurídicas. La infidelidad cons- titucional, en efecto, acarrea la posibilidad de declarar lainvalidez de toda norma o acto, cualquiera sea su origen, según los alcances que el mismo ordenamiento constitu- cional haya previsto. 3. Por cierto, teniendo en cuenta esta doble naturaleza de la Constitución, cabe absolver las impugnaciones que pesan sobre la Constitución de 1993: la carencia de legiti-midad encierra un cuestionamiento que atañe a la natura- leza política de la Ley Suprema; en tanto que los cuestio- namientos a su validez y vigencia comportan una impug-nación a su condición de norma jurídica. §3. Legitimidad y legitimación de la Constitución4. Las palabras “legitimidad” y “legitimación” son con- ceptos que tienen significados diferentes según los con-textos y el uso que de ellas se realicen en el ámbito de la Ciencia Política o en el plano de la Teoría Política; sin des- conocer, desde luego, los usos de otras ciencias -en lasque acaso también quepa incluir al Derecho-. [Así, por ejem- plo, el significado que se atribuye a la voz “legitimación” en el derecho procesal; o, incluso, en el derecho constitucio-nal de ciertos ordenamientos, como el italiano, donde el concepto “legitimidad constitucional” es equivalente al de “validez constitucional”]. De ahí la necesidad de recurrir a una definición estipu- lativa sobre el tema, es decir, se hace necesario explicitar, para lo sucesivo, el contenido y el significado que les he-mos de asignar. Y las vamos a entender no en el sentido clásico, empleado por Max Weber [ Economía y Sociedad , FCE, México 1992, pág. 172 y sgtes.], quien en contrapo-sición a la legitimidad tradicional y carismática, como se sabe, oponía la racional, “que descansa en la creencia en la legalidad de ordenaciones estatuidas y de los derechosde mando de los llamados por esas ordenaciones a ejer- cer la autoridad”. Y ello porque, como más adelante se es- pecificará, sobre la ordenación estatuida denominada“Constitución” no puede realizarse un juicio de “legalidad”/ “ilegalidad”, “validez/invalidez”, dado que el Poder Consti- tuyente, como se rescató en la STC Nº 0014-2002-AI/TC,por principio no está sujeto a límites jurídicos. 5. El sentido o contenido del concepto de legitimidad que aquí se ha de emplear, y que en cierta forma subyaceal planteado por los recurrentes, tiene que ver con la no- ción que formula Karl Deutsch [ Política y Gobierno, FCE, México 1998, pág. 26 y sgtes.], según la cual dicho con-cepto implica la promesa de que la búsqueda de nuestro valor resultará compatible con la búsqueda o el disfrute de otros valores. “Decimos que la búsqueda de un valor eslegítima si, [...] tenemos razones para esperar que no infli- girá intolerables daños a ningún otro valor que también sea vitalmente importante para nosotros (...) la legitimidad esun concepto relativo, antes que absoluto. Es la promesa que se hace a todo actor político de una configuración via- ble (es decir, un conjunto organizado) de sus propios valo-res. Es una relación entre valores dentro de una situación a la que los vuelve compatibles o los hace entrar en con- flicto. Cuando la situación cambia, la legitimidad puedecambiar también. Dado que la legitimidad puede variar con el tiempo y con el lugar, puede variar entre los grupos, y diferentes concepciones de la legitimidad pueden condu-cir a un conflicto entre grupos o intensificar los conflictos existentes”. 6. Uno de los criterios para medir el grado de legitimi- dad de una institución, tiene que ver con lo que el mismo Karl Deutsch denomina “legitimidad por procedimiento”. Mediante éste, por ejemplo, se analiza la forma cómo al-