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Pág. 175457 NORMAS LEGALES Lima, jueves 8 de julio de 1999 auditor dentro del Sistema, siendo sus resultados consi- derados para los procesos que corresponden a su interior. Artículo Cuarto.- La jefatura de los Organos de Auditoría designada conforme a las disposiciones del Sistema Nacional de Control, prestará juramento de honrar y cumplir a este Código de Etica, ante el Contralor General de la República, o a quien éste delegue, en ceremonia especial que programará periódicamente el Organismo Superior de Control. Artículo Quinto.- La Escuela Nacional de Control queda encargada de la difusión del presente Código y la capacitación del personal del Sistema en él, en coordina- ción con la Secretaría de Etica. Regístrese, comuníquese y publíquese. VICTOR ENRIQUE CASO LAY Contralor General de la República PREAMBULO La Contraloría General de la República, es consciente de que los auditores gubernamentales estamos rodeados de un entorno dinámico, que caracteriza a nuestra Adminis- tración Pública, por lo que resulta necesario contar con referentes visibles y continuados que permitan orientar nuestras conductas, a la vez que apreciar y demostrar lo positivo de nuestro desempeño, a fin de honrar, la credi- bilidad y confianza pública sobre nuestro desempeño; Que, el Sistema Nacional de Control, considera que en la función pública, no resulta suficientemente meritorio un buen cumplimiento de las funciones confiadas por la sociedad, si no se encuentra sustentado en la observancia de sólidos principios éticos; Que, como receptores de la milenaria tradición andi- na, debemos asumir la actualidad de su norma "ama sua, ama quella, ama llulla"* como guía de conducta; Que, dentro de este contexto, resulta adecuado adop- tar con carácter vinculante un conjunto específico de normas mínimas que constituyan las guías de orientación para que el auditor las examine, aprecie y aplique, en cualquier circunstancia, que se encuentren en sus actua- ciones concretas durante el ejercicio de su cometido, sin excluir las normas de conducta señaladas en los diversos Colegios Profesionales al cual se pertenezca; Por ello, a continuación reunimos las exigencias éticas cuya forma y espíritu deben ser tomadas en cuenta per- manentemente por todos los que desempeñamos la audi- toría gubernamental; quienes no sólo debemos reflexio- nar privadamente acerca de su cumplimiento y de, si nuestras actitudes cotidianas resultan compatibles con ellos, sino también si nuestros actos u omisiones motivan a que otros racionalmente puedan cuestionar tal perfor- mance ética. Código de la Etica del Auditor Gubernamental I. Aptitud de Servicio Siendo consecuentes con nuestra elección individual de laborar en el Sistema Nacional de Control asumimos la aptitud permanente para desempeñar las actividades que se nos encomienden o disponer, con sostenida iniciativa y diligencia, la realización de aquéllas que correspondan conforme a las disposiciones vigentes, involucrándonos activamente en su cometido. La vocación de servicio se muestra en acciones de entrega diligente a las tareas asignadas, en la disposición para dar esmerada atención a los requerimientos y traba- jos encomendados, en tener receptividad para atender y solucionar las peticiones, denuncias o quejas de los ciuda- danos. II. Calidad de Servicio Propender a que nuestras acciones produzcan mejo- ras continuas en nuestras instituciones y contribuyan al logro de la excelencia en el servicio público, por medio de nuestras recomendaciones y de la información confiable, útil; oportuna y con valor agregado que reportamos. Para dicho fin, somos conscientes de: a) La necesidad de mantener el entrenamiento conti- nuo; b) Ser receptivos a las observaciones y sugerencias que para el mejoramiento de nuestro desempeño nos seanformulados por los compañeros y superiores, así como con las medidas de control de calidad del Sistema Nacional de Control; c) La necesidad de agotar todos los medios necesarios para cumplir nuestras responsabilidades, así como para alcanzar las metas, objetivos y la expectativa técnica perseguida por nuestra acción. III. Compromiso con el País Nuestras acciones se encuentran orientadas al bienes- tar del país, y a propiciar el desarrollo de una Admi- nistración Pública al servicio de la sociedad, para lo cual estamos comprometidos con los intereses permanentes de nuestras instituciones, con la salvaguarda del patrimo- nio público y con el respeto estricto al ordenamiento jurídico y demás deberes del Estado, subordinando a ellos, los intereses individuales. IV. Cordialidad Durante todo proceso de auditoría, las tareas se de- sempeñan teniendo en cuenta los derechos y la dignidad de los auditados, la necesaria eficiencia y eficacia en la administración de recursos, así como la continuidad del servicio de las áreas examinadas; por lo que observamos las reglas de buena conducta con los funcionarios públicos sin poner en riesgo nuestra independencia y probidad, y evitamos cualquier exceso de atribuciones que cree un clima inadecuado para nuestra labor. V. Cuidado y Esmero Profesional Los auditores permanentemente somos cuidadosos en emplear correctamente el juicio profesional para de- terminar y elegir cada una de las decisiones propias de nuestra actividad, así como para premunirnos de todos aquellos elementos y criterios imprescindibles para poder decidir nuestros cursos de acción. VI. Independencia, Objetividad e Imparcialidad Los auditores reconocemos la independencia como un factor esencial para un mejor desempeño, por lo que nuestras decisiones y actuaciones siempre se orientan a aumentar los niveles de independencia y no a disminuirla. Al desempeñar nuestras tareas nos encontramos guia- dos por la exactitud, rectitud e imparcialidad, como ga- rantías mínimas de objetividad, por lo que damos un tratamiento igualitario a todos los auditados, analizamos los hechos alejados de cualesquier predisposición o prefe- rencia acerca de las personas o entidades y anteponiendo los criterios técnicos y la evidencia a cualesquier otra circunstancia. Nos encontramos permanentemente atentos a prote- ger nuestra independencia; evitando cualesquier situa- ción o relación personal que pueda implicar un riesgo de corrupción, suscitar dudas acerca de la independencia requerida, o incurrir en interés personal en conflicto con las tareas que nos han sido confiadas. Del mismo modo, estamos prestos a declinar cortés, pero firmemente, cua- lesquier intento de influencia que pretendiera ejercerse sobre nuestras acciones, por más sutil que sea. VII. Probidad Administrativa En lo personal, mantenemos una conducta intachable, en nuestras decisiones, al administrar los bienes y recur- sos públicos, con entrega leal y honesta al desempeño de nuestras tareas, siendo conscientes y respetando por tanto, las limitaciones, restricciones y abstenciones que ellas nos exigen. Reconocemos que nuestra conducta debe ser irreprochable en todo momento, procurando adoptar siempre el comportamiento que quisiéramos siguiera cua- lesquier funcionario público ejemplar; ya que aún una pequeña deficiencia perjudica la imagen de integridad y calidad de la labor de quienes ejercen la auditoría guber- namental y del Sistema Nacional de Control. A través, de nuestro ejercicio funcional, colaboramos con la probidad pública, comunicando aquellos hechos que denotan irregularidades o fraudes de modo oportuno y con el mayor sustento posible, para permitir su compren- * "no seas ladrón, no seas flojo, no seas mentiroso".