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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 29 DE OCTUBRE DEL AÑO 2009 (29/10/2009)

CANTIDAD DE PAGINAS: 64

TEXTO PAGINA: 41

NORMAS LEGALES El Peruano Lima, jueves 29 de octubre de 2009 405239 fundadas en las tradiciones, expresadas por individuos de manera unilateral o grupal, y que reconocidamente responden a las expectativas de la comunidad, como expresión de la identidad cultural y social, además de los valores transmitidos oralmente, tales como los idiomas, lenguas y dialectos autóctonos, el saber y conocimiento tradicional, ya sean artísticos, gastronómicos, medicinales, tecnológicos, folclóricos o religiosos, los conocimientos colectivos de los pueblos y otras expresiones o manifestaciones culturales que en conjunto conforman nuestra diversidad cultural; Que, mediante Resolución Directoral Nacional Nº 1207/INC, de fecha 10 de noviembre de 2004, se aprobó la Directiva Nº 002-2004-INC, “Reconocimiento y declaratorias de las manifestaciones culturales vigentes como patrimonio cultural”; Que, corresponde al Instituto Nacional de Cultura en cumplimiento de la función que le asigna la Ley, y con la participación activa de la comunidad, realizar una permanente identifi cación de dichas manifestaciones tradicionales del país que deben ser declaradas patrimonio cultural de la Nación; Que, mediante el documento del visto la Dirección de Registro y Estudio de la Cultura en el Perú Contemporáneo solicita la declaración de la Tradicional Feria del Santurantikuy como Patrimonio Cultural de la Nación, conforme al expediente presentado por la Dirección Regional de Cultura de Cusco; Que, el Santurantikuy es una de las expresiones más llamativas que haya dejado en catolicismo en la región andina. Se trata de una feria temporal de imágenes religiosas -la etimología de Santurantikuy es “compra de Santos”- elaboradas por artesanos de sectores indígenas y mestizos. Durante el Santurantikuy también se comercian artesanías (usualmente cerámica) de otras localidades del Cusco y regiones como Puno o Ayacucho; Que, es consenso entre los historiadores de la cultura y el arte coloniales que tras las primeras décadas de la evangelización se estableció una particular conformación cultural andina de inspiración católica. Esta creación tuvo su apogeo durante el siglo XVII, cuando la sociedad y economía coloniales gozaron de cierta estabilidad, garantizada por un importante fl ujo de recursos y por el poder espiritual establecido por la Iglesia sobre las poblaciones de tan vasto territorio; Que, en un marco cultural orientado por el catolicismo, basado en una economía de extracción de recursos y en el sistema de haciendas, se crean las bases para la aparición de diversas manifestaciones en la plástica, la música, el culto religioso, el relato oral y la danza, que siguen vigentes hoy en muchas expresiones populares andinas. Una de éstas es la imaginería religiosa, cuyos fundamentos estéticos provienen de la gran corriente barroca que en los siglos XVII e inicios del XVIII defi nió a todo el arte europeo y colonial. Al interior de la Iglesia Católica, el movimiento de la Contrarreforma iniciado en el siglo XVI había tenido como políticas la adaptación de ciertos aspectos del culto a la realidad e historia de los pueblos que se intentaba catequizar, así como la enseñanza a estos mismos de las artes y ofi cios europeos. De esta manera se enseñó a las poblaciones nativas la elaboración de imágenes religiosas que, sin salirse de los estrictos parámetros impuestos por el culto, mantuvieron rasgos originales que obedecían a la interpretación que hacían los artistas indios del mensaje religioso y de las leyes estéticas ahora dominantes; Que, crucial para esta producción cultural fue la forma en que operó la superposición del cristianismo sobre las religiones nativas. El mismo estableció la fecha de la Natividad casi en coincidencia con el solsticio de verano; en el mundo incaico esta fecha era motivo de la fi esta principal del Sol, el Qhapaq Inti Raymi. La etnohistoria y el estudio de la iconografía colonial demuestran la asociación que los artistas indígenas hicieron de los personajes protagónicos del cristianismo, atribuyendo a Cristo parte de la iconografía solar y a la Virgen elementos propios de la Pachamama, así como los Santos fueron identifi cados con Apus y Huamanis locales; Que, dada esta sustitución no es extraño que en los Andes hayan proliferado historias de Cristo o la Virgen no como uno sino como varios “hermanos” que pueden estar en confl icto entre sí, tal como ocurría con los dioses locales; o que las imágenes tengan voluntad propia, y la población les atribuya sentimientos y expresividad humanos, e incluso movilidad, porque pueden salir del lugar de culto como cualquier ser humano; Que, esta misma transposición ocurre con el protagonista de la Natividad, el niño Jesús recién nacido y en su infancia, cuyo culto en el Cusco fue introducido por la orden Betlemita. Reinterpretando el nombre bíblico de Emmanuel (“Dios con Nosotros”), Jesús nacido fue rebautizado en el Cusco como Niño Manuelito. Las historias de apariciones locales del Niño Manuelito en las localidades cusqueñas muestran en qué medida este culto se ha andinizado y los personajes del cristianismo han ocupado el lugar protagónico de muchas deidades andinas, aunque se haya mantenido una forma de relación con lo sagrado propia; Que, de hecho, se supone en varias de esas historias que el Niño Manuelito no es otra versión del Niño Jesús, sino un personaje distinto de éste; su mismo nacimiento es anunciado por las campanas del Cusco antes que por las de Belén. También se supone que este Niño es travieso y puede salir a jugar y a recorrer los pueblos, por lo que estas imágenes bien pueden estar guardadas en urnas o cajas de cristal, o incluso estar encadenadas, para evitar que escapen. Los relatos suponen que el Niño Manuelito es campesino, es decir indígena, y en cada localidad ha tenido una aparición particular, lo que explica además la diversidad en la iconografía asociada al Niño Manuelito en la región Cusco (sentado en un trono, echado, dormido en el pesebre, llorando con una espina en el pie, envuelto en pañales, como niño pastor, o el Niño Varayoq, por citar algunas de las más conocidas); Que, un segundo aspecto que da testimonio de la transmisión del contenido cristiano a la mentalidad andina es el estético, al ser la imagen tan importante para la transmisión del mensaje religioso, en sociedades como las de los siglos XVI al XVIII, con una gran mayoría de la población iletrada. La corriente estética dominante era la que hoy denominamos barroca, que sucedió a la inspiración renacentista para crear imágenes que dieran la ilusión de realidad, enriquecidas con una decoración profusa, inspirada en el mundo natural, y con fuerte contenido alegórico. Esta corriente estética conoció en la región andina una excepcional fortuna, pues en las imágenes religiosas los artistas locales se permitieron incluir motivos provenientes de su propio entorno natural y algunos signifi cados de origen precristiano. El naturalismo propio de la corriente barroca les permitió, por otro lado, hacer representaciones de Cristo, la Virgen o los Santos más asequibles a la población, la cual volcó hacia ellos una adoración que continuaba ciertos aspectos del culto prehispánico mencionados arriba, como el hecho de considerarlas vivas y susceptible de tener pasiones humanas. Así, el culto al objeto sagrado en el mundo prehispánico pasó con rapidez al icono cristiano en toda la región andina; Que, el tercer aspecto de esta adaptación es el más profano, el relativo al ciclo económico, al que se asociaba el antiguo calendario festivo. A pesar de estar sometido al nuevo régimen colonial, este ciclo mantuvo parte de sus espacios y tiempos y, en concreto, esto fue cierto en la actividad de intercambio. En épocas prehispánicas se realizaba el trueque periódicamente en determinados espacios públicos destinados a este fi n, este intercambio acompañaba, además, al calendario de fi estas presidido por la organización incaica. El intercambio en la ciudad del Cusco tenía lugar periódicamente en la plaza Cusipata, llamada Plaza del Regocijo a partir de la Colonia; actualmente la actividad comercial que se mantiene es justamente el Santurantikuy mercado de imaginería, celebrado en las Plazas de Armas y del Regocijo; Que, de esta manera, después del traumático establecimiento del sistema colonial, se dispusieron los parámetros de una nueva confi guración cultural signada por el predominio cristiano ofi cial, la que empezó a dar frutos tempranamente. La llegada al Cusco de las primeras imágenes, provenientes del taller sevillano dirigido por el fl amenco Roque de Balduque –Vírgenes de la Asunción (1551) y del Rosario (1558)- a ser colocadas en las respectivas iglesias hacía poco fundadas, seguidas por las del italianizante Juan Bautista Vásquez el Viejo en la década de 1580, encontró respuesta en las primeras imágenes hechas con materiales nativos, como el maguey, material base de imágenes tan importantes como el Señor de los Temblores y el Cristo de las Ánimas, elaboradas en la segunda mitad del siglo XVI;