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Pág. 189675 NORMAS LEGALES Lima, lunes 3 de julio de 2000 Desarrollar estrategias de intervención nutricional preventiva, que incluyan acciones de carácter informativo- preventivo-educativo, detección de personas en malnutri- ción y en riesgo de malnutrición y, detección de personas adultas mayores frágiles para intervención agresiva. Capacitar a la familia en educación alimentaria y promover la atención alimentaria adecuada del adulto ma- yor en su hogar de acuerdo a sus requerimientos. Promover la difusión de Guías Alimentarias para las personas adultas mayores, fortaleciendo los principios bási- cos de una buena nutrición y una vida saludable. c) Uso del tiempo libre El tiempo no destinado al trabajo o el dedicado al descan- so es particularmente relevante en el caso de las personas adultas mayores ya que, contrariamente a lo que podría ocurrir con generaciones más jóvenes, para ellas la abun- dante disponibilidad de horas libres resulta con frecuencia en una importante fuente de preocupación. En este contexto, el uso adecuado del tiempo libre, entendido como un conjunto de ocupaciones que les permita a las personas un descanso pleno físico y psíquico liberador del aburrimiento y monotonía de las actividades obligadas, debe constituirse en un mecanismo de resocialización y facilitador de la realización de inquietudes individuales y colectivas, así como un medio para el desarrollo de potencia- lidades creativas que contribuyan a ejercitar la capacidad de decidir y realizar, y de intervenir positivamente en los procesos de cambio a que se enfrentan los adultos mayores. La recreación, el esparcimiento y las actividades cultu- rales permiten a las personas adultas mayores estimular conductas positivas, fortalecer su integración en el medio social y aumentar su calidad de vida. Las recomendaciones de política que se proponen para el uso del tiempo libre de las personas adultas mayores son las siguientes: Promover la valorización del tiempo libre de las perso- nas adultas mayores, como dimensión que permite efectuar actividades creativas y enriquecedoras, utilizando mecanis- mos de información y difusión, con la participación de los medios de comunicación. Promover la creación de ámbitos que favorezcan el potenciamiento de las aptitudes físicas, psíquicas y sociales de las personas adultas mayores. Desarrollar programas que permitan el aprovecha- miento de canales existentes para que las personas de edad participen en actividades deportivas, recreativas y cultura- les, a costos reducidos. Promover programas para incorporar a la población adulta mayor en las actividades turísticas, que permitan no sólo el esparcimiento y el conocimiento del lugar, sino principalmente la posibilidad de relacionarse grupalmente. Desarrollar programas de capacitación de recursos humanos en servicios de recreación y esparcimiento especia- les para la persona adulta mayor. 6.2 Empleo, previsión y seguridad social Las características socioeconómicas de las personas adul- tas mayores muestran no solamente que sus niveles salaria- les y de sus pensiones son bastante reducidos, sino que también tienen muchas dificultades para insertarse adecua- damente en el mercado laboral, lo cual grafica un escenario desalentador en la última etapa del ciclo vital de este grupo poblacional. Por tanto, desde la perspectiva de empleo, previsión y seguridad social, las orientaciones de política deben incidir tanto sobre las personas mayores que se encuentran activas, como sobre las que al estar en el sector pasivo pasan por problemas y dificultades más difíciles. Adicionalmente, debe tenerse en cuenta que una impor- tante proporción de adultos mayores no pertenece ni al sistema previsional ni al sistema de seguridad social, sobre todo la población más pobre y vulnerable. El panorama se agrava cuando el sector privado evita la selección de estas personas por razones de edad. Las políticas específicas que se proponen en materia de empleo, previsión y seguridad social son las siguientes: Promover la solidaridad con las personas adultas mayores, especialmente con aquellas que se encuentran en situación de mayor precariedad tanto por carecer de ingre- sos económicos o por haber incrementado con la edad su grado de dependencia. Iniciar gestiones conducentes a garantizar a todas las personas adultas mayores un nivel mínimo de ingresos adecuados. Iniciar gestiones conducentes a la mejora de las pensiones mínimas que permita a los mayores un nivel de vida digno. Promover estudios e investigaciones que permitan conocer el grado de adecuación de los servicios previsionalescon las características propias de la población adulta mayor, proponiendo soluciones a la problemática existente. Promover estudios e investigaciones que permitan mejorar el sistema de pensiones vigente, a fin de hacerlo más funcional y eficiente frente a las demandas y necesidades de las personas mayores que son pensionistas. Desarrollar programas que permitan la accesibilidad de las personas adultas mayores a las líneas de crédito para la micro, la pequeña y la mediana empresa, contando con el apoyo y asesoría de ONGs especializadas. Impulsar la creación de Asociaciones de Expertos, confor- mado por población adulta mayor especializados preferente- mente en servicios a la comunidad, contando con el apoyo de ONGs especializadas y el auspicio de los gobiernos locales, a fin de insertarse adecuadamente en el mercado laboral. Desarrollar programas de capacitación que permita la actualización permanente y recalificación de la población adul- ta mayor, a fin de incrementar sus posibilidades de permanen- cia en el mercado laboral en condiciones competitivas. Estudiar la problemática previsional y de seguridad social de la mujer y de los trabajadores informales, propo- niéndose las soluciones más adecuadas. 6.3 Participación e integración social La dinámica actual de un mundo globalizado y el afán de progreso permanente que caracteriza a sociedades como la nuestra, se traduce muchas veces en la necesidad de actuar a un ritmo apresurado que algunos grupos sociales, como las personas adultas mayores, difícilmente pueden mantener con lo que, generalmente, quedan excluidos sino margina- dos, y sin participar en la dinámica de la sociedad. La escasa o nula participación de las personas mayores no solamente resulta negativa para ellos mismos sino tam- bién para la sociedad en su conjunto, que necesita del aporte de todos sus miembros y sobre todo de la experiencia de aquellos para construir una sociedad más justa y solidaria, en donde todas las generaciones ocupen su lugar. Es importante, por tanto, propiciar la práctica y el desarrollo de la participación de las personas adultas mayores tanto a nivel individual como asociativo, en los diferentes campos y actividades de la vida social, y también en las distintas fases de la formulación y segui- miento de programas específicos orientados a su propio beneficio. Las recomendaciones de política en los aspectos de participación e integración social de las personas adultas mayores que se proponen, son las siguientes: Promover la participación social y política de las personas adultas mayores, apoyando la creación de organi- zaciones a nivel comunitario integradas por hombres y mujeres de este grupo poblacional. Garantizar la participación de las personas mayores en el diseño, seguimiento y desarrollo de programas y medidas enmarcadas en esta política social, estableciéndose en los distintos niveles de la administración pública, órganos de representación, consulta y asesoramiento. Promover programas que conviertan a los adultos mayores en agentes sociales de la vida comunitaria, con capacidad para participar en la gestión del desarrollo de su comunidad. Apoyar la conformación de una Red de Adultos Mayo- res, integrado por organizaciones sociales a nivel local, que potencien las acciones de sus integrantes y generen meca- nismos e intercambio de información, conocimiento y expe- riencias. Promover e impulsar la organización y actividades de Voluntariado de Adultos Mayores, que apoyen y fortalezcan programas sociales con otros sectores y generaciones, como niños, jóvenes, familia, mujer y discapacitados. Impulsar la incorporación activa de la mujer adulta mayor en el proceso de participación e integración social al que no ha tenido acceso mayoritario por actitudes de discri- minación de género. Apoyar los programas vigentes orientados al fortaleci- miento de la familia, a través de información y capacitación para la no exclusión o marginación del adulto mayor. Promover la aprobación de normas que permitan la eliminación progresiva de barreras arquitectónicas, urba- nísticas y de acceso al transporte público, que permitan y faciliten la integración social de las personas adultas mayo- res a la vida cotidiana. 6.4 Educación, conciencia y cultura sobre el enve- jecimiento y la vejez La Educación no sólo es un derecho de todas las personas sino que se le considera también como un mecanismo prin- cipal para mejorar la calidad de vida a nivel personal y para