TEXTO PAGINA: 13
PÆg. 236483 NORMAS LEGALES Lima, sábado 4 de enero de 2003 gralidad, coordinación y deficiente focalización, así como por la nula relación con los gobiernos locales y la socie- dad9. Estas instituciones y programas basaron su accionar en un gasto social creciente, en la medida que las accio- nes que desarrollaban requerían el incremento paulatino de recursos para el logro de los fines políticos del régi-men. De esta manera, el gasto social pasó de 3,4% a 5,3% del PBI, entre 1990 y el 2000, siendo el promedio de ladécada 4,8%. Cabe mencionar que la tendencia crecien- te de la inversión social se verifica especialmente en el gasto destinado a los denominados “Programas de Alivioa la Pobreza”, cuyo presupuesto entre 1995 y el 2001 se incrementó de 178 millones de dólares a 400 millones entre esos dos años. Inversión en Programas Sociales de alivio a la Pobreza 0100000200000300000400000500000 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 AñoMillones de US$ No obstante la fuerte inversión dirigida a las perso- nas en situación de pobreza, el efecto en la reducción de la pobreza se vio limitado por las características de la intervención, que no permitió la generación de ca-pacidades e integración de la población más pobre al desarrollo. Entre las principales limitaciones de la intervención esta-tal que impidieron la superación de la pobreza, cabe ci- tar: a. Multiplicidad de programas con poblaciones ob- jetivos similares Para una misma población objetivo se ejecutaron di- versos programas, escasamente coordinados y sin unainstancia que permitiera una acción coherente y efectiva. Ello dio lugar a una superposición de acciones que res- tringieron la eficiencia del gasto social destinado a lossectores más vulnerables 10. b. Enfoque sectorializado y desarticulado Primó el enfoque sectorializado y desarticulado, el cual dificultó una intervención integral sobre los factores cla- ve que determinan la pobreza, imposibilitando la articu- lación de las instituciones y programas del Estado y sec-tor no gubernamental y que se generaran sinergías y efec- tos multiplicadores sobre los diversos aspectos que per- mitiesen el desarrollo de las capacidades de la pobla-ción. c. Gestión centralizada y deficiente focalización El diseño, la programación y gestión de la inversión social para la lucha contra la pobreza se realizó de manera centralizada y sin una focalización real en las áreas geográficas más necesitadas. Ello ha dado lu-gar a la presencia de los programas en zonas geográ- ficas no prioritarias, y a la escasa o nula acción en las zonas de mayor pobreza. La filtración y sobreposiciónson algunos de los resultados de la mala gestión de los programas sociales. d. Nula participación de los gobiernos locales en su ejecución Los programas sociales fueron ejecutados sin una par- ticipación efectiva de los gobiernos locales. A este res- pecto, es menester tener en cuenta que los gobiernoslocales son los que están más cercanos a la población y,resulta fundamental su incorporación en la búsqueda de soluciones para enfrentar la situación de pobreza de las localidades. e. Predominio del asistencialismo El predominio del asistencialismo en los programas sociales por motivos políticos y de clientelismo promovi-do desde el poder, dejó de lado la generación de oportu- nidades económicas para las personas en situación de pobreza, que es la única vía por la cual las poblacionesde menores recursos pueden alcanzar independencia económica y romper con la dependencia del apoyo ali- mentario y otros medios de ayuda fácilmente distorsio-nables. B. Respuesta de la sociedad Estas políticas de corte clientelista y paternalista, ar- ticuladas desde el vértice por el liderazgo autoritario del fujimorismo contaron, a lo largo de la década, con un apoyo sostenido y constante de amplios sectores popu-lares, tanto de la ciudad como del campo, convirtiéndose en el soporte social del régimen. Esto se hacía evidente en las encuestas de opinión pública, en las que la apro-bación a la gestión presidencial del llamado “segmento D” (es decir, el de menores ingresos), osciló entre el 25% y 35%. Ello se explica en gran parte, no sólo por la naturale- za del liderazgo construido desde el vértice (de rasgos eminentemente plebiscitarios), sino, fundamentalmente, por la sumisión creciente de esta población favorecidapor políticas asistencialistas; siendo sujeto de manipula- ción política de manera constante y sostenida. En con- textos reeleccionistas, la masiva red de organizacionesde supervivencia, particularmente, los 100 000 comedo- res populares extendidos a lo largo y ancho del país, ju- garon un papel determinante. Lo que se inició como un programa de emergencia luego del shock de 1990, llevó a que, a fines de la déca- da, como producto de deliberadas políticas gubernamen- tales implementadas a través de organizaciones socia-les, un 42% de la población nacional dependiese de la donación de alimentos. En las zonas rurales en particu- lar, dadas las condiciones paupérrimas de vida el fujimo-rismo consolidó una fuerza electoral reeleccionista so- bre esa base. 11 De otro lado, cabe mencionar que, a pesar de la clara política de marginación de las regiones y actores localesen la formulación, diseño e implementación y rendición de cuentas de las políticas del gobierno central, se pro- dujo, durante los últimos años, una interesante y autóno-ma revitalización de los gobiernos y espacios locales, que derivó en la conformación de los denominados “Conse- jos de Desarrollo” 12. 9El Informe sobre Desarrollo Humano “Aprovechando las Potencialidades” del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo – Perú, de julio 2002, coinci- de con esta apreciación al señalar que los programas asistenciales realizados en la década de los años noventa se ejecutaron de manera centralizada y ver- tical, y que además la participación de las personas fue pasiva y receptiva de ayuda que el Gobierno pudiese brindar. Fue posible detectar en esa década, por tanto, un estilo paternalista y asistencialista contrario al desarrollo humano. 10A manera de ejemplo es importante mencionar que para atender al grupo deedad de niños de 0 a 5 años en el aspecto nutricional, se vienen desarrollando siete (07) programas de alimentación y nutrición y para los del grupo de 6 a 14 años, cinco (05) programas 11Estudios realizados muestran que en el área rural, el 70% de los hogares quese encuentran entre los déciles 1 y 6 reciben alimentos donados. Esto significa que a 7 de cada 10 hogares se les ha creado la necesidad de recurrir a este medio para complementar su consumo. 12Estas experiencias, constituyen hoy la base del proceso de concertación local yregional que se viene impulsando y desarrollando con el objetivo de integrar el accionar del sector público con el de la sociedad civil a través de las “Mesas de Concertación”, espacio destinado a la discusión de prioridades de desarrollo e impulso del desarrollo regional y local.