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/G50/GE1/G67/G2E/G20 /G32/G39/G38/G32/G30/G34 /G4E/G4F/G52/G4D/G41/G53/G20/G4C/G45/G47/G41/G4C/G45/G53 Lima, domingo 7 de agosto de 2005 19 años de edad, han mostrado que, en cuanto al uso de drogas legales, el 83% ha consumido alcohol, mientrasque un 44.6% ha consumido tabaco. Sobre el uso de dro-gas ilegales, manifestaron haber consumido marihuana el5.2% y respecto a la Pasta Básica de Cocaína, el 1.1% 39. La incierta situación económica y el deterioro de los valo-res tienen mucho que ver en ello. La marginalización yexclusión social que han aparecido como resultado de laspolíticas de ajuste y estabilización económica, figuran en-tre las causas de la violencia y criminalidad en que vivenalgunos medios juveniles 40. Según la Dirección de la Familia y Participación Ciuda- dana de la Policía Nacional del Perú, al año 2004 se detec-taron 451 pandillas en ocho capitales de provincia del Perú 41 (incluida Lima), las cuales estaban integradas por casi 9 milpersonas. La mayoría de jóvenes en pandillas sufre depobreza y marginación en la comunidad. Muchos no tienenni siquiera partida de nacimiento. Se ha ido creando en lasociedad una sensación de temor frente a los jóvenes y laspandillas, que ha sido la base para una legislación cadavez más represiva. Por otra parte, los intentos de aplicar políticas de ree- ducación tampoco han dado resultado porque no existenmecanismos para tal reincorporación. Dar una oportunidadpara una libertad controlada a los jóvenes presos es casiimposible porque no hay espacios para recibirlos. Paraellos, estar en el penal es parte de la actividad delictiva eincluso puede favorecerlos porque cuando están presoslas familias van a atenderlos. Hay también una cultura de-lictiva en muchas de esas familias. Pero se ha visto que, cuando se dan experiencias alter- nativas de readaptación y reincorporación de los jóvenes, lasociedad responde positivamente y las familias vuelven aacercarse. Las organizaciones de base apoyan cuando venexperiencias exitosas de renuncia a las manifestaciones deviolencia. Las experiencias realizadas muestran que no esimposible cambiar la mentalidad represiva, es posible lograrlorealizando y realzando estas experiencias. Por ejemplo, elprograma Colibrí de la Policía Nacional del Perú o los briga-dieres y policías escolares, son experiencias poco conocidas.Esta tarea deberá comprometer la acción sinérgica de la po-licía, los municipios, las iglesias, los comedores populares yotras organizaciones sociales e instituciones públicas. 3.3.2. Jóvenes con discapacidadLa discapacidad no es sólo un diagnóstico médico ba- sado en una deficiencia psicológica, mental, fisiológica oanatómica sino una realidad social, frecuentemente invisi-bilizada. La discapacidad no distingue condición humana,ni de raza, ni de credo, pero no hay población que seavíctima de mayor inequidad de oportunidades que la dis-capacitada. A pesar de ello, los jóvenes con discapacidadhan debido pasar por innumerables luchas y dificultadespara ver reconocidos sus plenos derechos. Las jóvenes con discapacidad constituyen uno de los principales grupos vulnerables de nuestro país, debido a lasituación de pobreza que atraviesa la mayoría de ellos, a laque se añaden los prejuicios sociales y las barreras físicasy mentales existentes en la sociedad. Estas barreras con-ducen a un proceso permanente de discriminación y margi-nación de las personas con discapacidad. No hay aún estadísticas confiables sobre las personas con discapacidad. Sin embargo, siguiendo datos de la OMSse estima que llegan a ser el 10% de la población total. Enel Perú, el Plan Nacional de Igualdad de Oportunidadespara la Persona con Discapacidad establece una correla-ción positiva entre pobreza y discapacidad y señala que,según el Censo Nacional de 1993, del total de la poblaciónentre 15 y 29 años de edad, la población con discapacidadsería alrededor de un 7%. El clasificador internacional de deficiencias, discapaci- dades y minusvalías –CIDDM de la Organización Mundialde la Salud (OMS) define como discapacidad a toda res-tricción o ausencia, debido a una deficiencia, de la capaci-dad de realizar una actividad en forma y dentro del margenque se considera normal para un ser humano en su con-texto social. La discapacidad refleja las consecuencias delas deficiencias en el rendimiento fundamental de la activi-dad cotidiana de la persona: en la ejecución de tareas,actitudes y conductas. 3.3.3. Jóvenes de áreas rurales y de comunidades nativas En el Perú, más de 3 millones de personas jóvenes viven en zonas rurales, lo que representa el 44.5% del totalde la población entre 15 y 29 años 42. Los jóvenes de áreas rurales y de comunidades nativas enfrentan enormes difi-cultades para su desarrollo, el 70.9% de ellos se encuentraen situación de pobreza (en el área urbana este porcenta-je llega al 38.4%) 43. Sin embargo, cuentan con varias ca- pacidades individuales y colectivas que, de ser aprovecha-das, el país contaría con un enorme recurso humano parael desarrollo sostenible. La ausencia de oportunidades En nuestro país, con índices muy bajos de calidad edu- cativa respecto del resto de Latinoamérica, los jóvenes delas zonas rurales reciben servicios educativos aún másprecarios que los ponen en desventaja con otros jóveneseducados en zonas urbanas y en establecimientos priva-dos. En el caso de los jóvenes que habitan las áreas rurales no se reclama sólo por la calidad de la educación sinotambién por el acceso a la educación. Quedarse en prima-ria o con la primaria incompleta aprendida en escuelasmultigrado en castellano es dramáticamente insuficientepara hacer frente a los desafíos del mundo de hoy. Al igual que en las ciudades, no hay en el medio rural un prototipo de joven sino distintos jóvenes rurales. Lasmujeres del medio rural están entre las más pobres y lasetnias andinas y amazónicas continúan sufriendo discrimi-naciones de diversos tipos. La Comisión de la Verdad yReconciliación recuerda que 3 de cada 4 víctimas erancampesinos cuya lengua materna no era el castellano, loque grafica la alta exclusión de estos grupos. El potencial transformador de las juventudes rura- les El mundo rural puede ser apreciado no sólo desde su condición de pobreza sino desde las oportunidades quealberga. Con sus cultivos de agroexportación, la costa rurales hoy una de las regiones más productivas del país. Losmegaproyectos mineros pueblan la sierra y es un desafíosu evolución hacia la producción de valor agregado y suseslabonamientos con el desarrollo económico, productivoy social de su entorno local y regional. Los procesos deglobalización y las megatendencias como la producciónecológica, limpia, y el retorno a las yerbas medicinales dannueva viabilidad al mundo rural andino y amazónico. Lared de internet está presente en casi todos los pueblosmás grandes y se extenderá en los próximos años por todoel país. La regionalización y la descentralización son procesos que se incrementarán en el futuro, por lo que las oportuni-dades se abrirán en los próximos años en la costa, la sierray la selva, y no sólo en las grandes ciudades. El desafíopara los jóvenes del campo es la formación de capacida-des para aprovecharlas. El proceso de modernización delcampo se realiza de manera diversa en un medio diverso.Lo tradicional se entrecruza con lo moderno, lo rural con lourbano. Hay una cosmovisión, una manera de ver el mun-do donde no se excluye la modernidad. Dentro de esacosmovisión el concepto de juventud, como cultura sepa-rada de la realidad adulta, no existe. El reto pendiente es el de superar la aproximación asis- tencial basada en la concepción de la población rural como 39 DEVIDA. II Encuesta Nacional de Prevención y Consumo de Drogas 2002. DEVIDA, INEI y UPCH, Lima, 2003. 40 Estudios realizados por el Banco Interamericano de Desarrollo han señalado: “Tres grupos de causas -alta desocupación juvenil, familias desarticuladas ybajos niveles de educación- están gravitando silenciosamente día a día sobrelas tendencias en materia de delincuencia. A su vez, forman parte del cuadromás general de pauperización de la región”. Ver de Bernardo Kliksberg, El crecimiento de la criminalidad en América Latina: un tema urgente , Banco Interamericano de Desarrollo, Washington, 2001, p. 8. 41 Incluye Piura, Chiclayo, Trujillo, Huancayo, Ayacucho, Cusco, Arequipa y Lima. 42 Juventud peruana en cifras 2003-2004, op cit.43 Juventud peruana en cifras 2003-2004, op cit.