TEXTO PAGINA: 61
NORMAS LEGALES El Peruano Lima, viernes 3 de abril de 2009 393775 llegó abrazar, al principio fue palmeándome el hombro, después me cogió con los dos brazos y luego me abrazó (…) diciéndole “ya doctor, ya doctor”, yo me ponía con los brazos cruzados en el pecho (…)”. “(…) me dijo (…) que le gustaría que el día de mañana lo reciba palmeándole el hombro y con un beso en la mejilla (…)”. “(…) en el mes de mayo hicimos la misma secuencia de orar por los alimentos, es en ese momento en que me coge de las manos, y me dice “ vamos a orar por los alimentos”, terminé de orar y no me soltó las manos, me cogió y comenzó a frotarme las manos (…)”. “(…) me dijo párate y dame un abrazo, yo no le llegué a dar el abrazo y es allí cuando me dice “ quítate las sandalias quiero tocarte los pies”, yo retrocedí y le dije “no, no, no doctor”, él me dijo que los pies es un punto de la mujer y utilizó una frase que no entendí, no me quité las sandalias y vio que me puse nerviosa y me dijo “tranquila, siéntate” me dijo además podía ser mi abuelito, no pienses mal no va a pasar nada (…) me dijo párate y yo me paré y me puse nerviosa, él volvió a repetir tranquila no pasa nada, allí fue cuando me abrazó y me dio un beso en el cuello, me dijo que lo miraba como una nieta, que no pensara mal, yo solamente lo miraba y le decía si, si y por el abrazo que me dio el cabello se me había levantado, así que me dijo que me vaya a arreglar, me fui al baño y comencé a llorar arreglándome el cabello, terminó eso, esperé un tiempo de quince minutos esperando que no estuviera en la salita (…) ese día salí de trabajar temprano… con la idea de no volver a trabajar al día siguiente (…)”. Sobre, Acercamientos corporales rechazados en la ofi cina: “(…) una de las mañanas me dijo que lo acompañara al baño porque quería hacer cambios, concretamente me dijo el papel tapiz estando allí cerró la puerta para que pudiera ver todo el ambiente, momento en que se me acercó y me abrazó por la espalda y al voltearme, metió su mano por debajo de mi chompa, acariciándome la espalda, al frente había un espejo y yo podía ver lo que estaba ocurriendo, yo retrocedía y le decía llorando “no doctor, no”, allí fue cuando me cogió de la cara con sus dos manos y trató de besarme y yo empecé a llorar más fuerte (…) me dijo que cuando yo esté dispuesta a darle un beso se lo pida y, yo le dije “no doctor eso nunca va a pasar”, él me dijo “ya vamos a ver más adelante” (…)” . “(…) a mediados de junio (…) a la hora del almuerzo, al terminar, me levanté a llevar los servicios, momento en que aprovechó para cogerme de la cintura y darme una palmada en la nalga (…) me dijo ya sé cuál es uno de tus atractivos refi riéndose a mis glúteos (…) a partir de ahí ya no sabía qué hacer, ya había intentado lo de la cara seria, lo de la distancia, hablarle de la integridad pero no funcionó (…)”. “(…) siendo las ocho y media de la mañana (…) me llamó para que me acerque al escritorio mostrándome un documento (…) al acercarme me cogió de la cintura con un brazo y con el otro me cogió de la mano, en ese momento sonó el teléfono por lo que aproveché para zafarme (…)” . Sobre, Acercamientos corporales rechazados en el vehículo de la Corte: “(…) bajamos el doctor Cabanillas, Anthony, el chofer, su guardaespaldas y yo, estando en el ascensor me preguntó cuál era mi ruta, le dije que tenía que tomar un carro en la avenida Abancay y otro en la avenida Javier Prado, a lo que él dijo estás en mi ruta te puedo llevar, en ese momento le dije a Anthony que el doctor nos puede llevar y él me contestó que no, sólo a ti (…), encontrándose presente (en el vehículo) el chofer y el guardaespaldas (…) dirigió sus manos hasta mis piernas empezando a frotarlas, después me cogió de los hombros y me jaló hacia él (…) yo trataba de separarme (…)”. Sobre, Ejercer presión sobre su persona: “(…) recalcó (…) que todo debía quedar en privado y que debía confi ar, porque el puesto que yo estaba ocupando era de entera confi anza (…)”. “(…) diciéndome que muchas personas desean subirse a su Nissan que es lo que yo estaba despreciando, como es posible que no aceptes, yo soy el Presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima (…)” . “(…) en la tercera de junio (…) volvió a decirme molesto que yo no quería subir a su Nissan que no me estaba comportando a la altura de la persona que él necesitaba, que había muchas personas detrás de mi puesto y que me iba a dar una nueva oportunidad y como en esas fechas se daba la renovación del contrato era por eso. Esa misma semana escuché rumores de que estaban proponiendo a otra chica para que ocupe mi puesto (…)” . Sobre, Afectación a su situación laboral: “(…) El día (…) veintisiete de junio me dijo que tenía que venir a trabajar el día feriado público veintiocho de junio, a las nueve de la mañana (…)yo le pregunté a Ericka Ayala a qué hora iba a venir y ella me respondió a las diez de la mañana (…) llegado el día veintiocho de junio, Ericka llegó entre diez y media y once y yo me quedé sentada en el Parque Universitario, a pesar de que Ericka me dijo que subiera, yo le dije que no, que la iba a esperar, porque yo tenía mucho miedo, al llegar Ericka subimos al despacho de la Presidencia encontrando al doctor Cabanillas, quien molesto me dijo “yo le dije a qué hora tenía que venir señora”(…) durante todo este día lo único que hice fue forrar un libro (…) pienso que me citó a ir temprano para estar conmigo a solas (…)”. “(…) a consecuencia de estos problemas suscitados con el Presidente me enfermé del estómago, dejando de ir a trabajar por espacio de una semana, circunstancia que comuniqué al Presidente el día lunes y que no había problemas y que regresara el martes, pero yo le dije a mi mamá que ya no quería regresar (…) mi padrastro habló con un amigo (…) Rubén Rumiche para que me cambie a un Juzgado, quien habló con Fernando Suárez para que yo pueda ir a trabajar a la ODICMA. Al retornar el día 9 de julio el doctor Cabanillas me dijo que ya se había enterado porque me había ausentado y que yo había dicho que él me iba a llevar a un hotel, lo cual yo negué, que habían cinco personas que estaban enteradas de eso y que vaya a desmentir, estas personas eran Ericka Ayala, Mariola Pinedo, Anthony Muñoz, Alfonso Orrego y Rubén Rumiche, le pedí que me mande a ODICMA y le dijo que sería lo último que haría; agregó el doctor Cabanillas “I. tú no me vas a tumbar, tengo tantos años de carrera y sesentidós años de edad” y si yo decía algo me iba a tildar de loca; esto sucede cuando S.H se encontraba en el cargo; al día siguiente me vio y le dijo a Ericka Ayala “que hace esa mujer acá” que se vaya a Secretaría o atrás, que es Coordinación de Magistrados; Ericka Ayala aprovechó para decirme que me creía pero que el doctor era hombre y que yo le hubiese avisado antes para que ella me cambie a otro sitio, me llevaron a Coordinación y ese día vi que el doctor Cabanillas tomó de la mano a S.H y pensé que a ella le iba a suceder lo mismo; permanecí en Coordinación desde el once al treintaiuno de julio, este último día me dijeron que mi contrato había terminado (…)”. Cuadragésimo Octavo.- Que, dicha versión es corroborada por don Rubén Rumiche Huamaní, quien en la declaración prestada ante la OCMA el 19 de octubre de 2007 manifestó que el padrastro de I.E, Antonio Huamaní Sahuanay, quien era notifi cador del Area de Coordinación, le dijo que I. ya no quería trabajar porque el doctor Cabanillas se había portado mal con ella, la había querido besar, pidiéndole que hable con ella para que continúe asistiendo a laborar porque tenía deudas, frente a lo cual habló con I. y se comprometió en ayudarla para que continúe trabajando pero en otra dependencia de la Corte, hablando para el efecto con el servidor Fernando Suárez de la ODICMA; Cuadragésimo Noveno.- Que, asimismo, el citado servidor de la ODICMA Fernando Suarez Solis, en la declaración prestada ante la OCMA el 15 de octubre de