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Pág. 6 SEPARATA ESPECIAL Lima, lunes 29 de enero de 2001 dentro de las cuatro paredes del aula. En ella las carpetas se disponen en columnas orienta- das siempre hacia la pared donde se ubica la pizarra. Además, puede o no haber un pupitre para el profesor. Algo similar se observa en los laboratorios y talleres. En estos ambientes los alumnos reciben “hora a hora” la interven- ción pedagógica de sus docentes. Este escenario es pertinente con la práctica predominante de una pedagogía frontal cen- trada en la transmisión de conocimientos, de la memoria mecánica y del libro texto. Esto da lugar a que los alumnos vean limitadas sus posibilidades de aprender. La mayoría de los contenidos temáticos traba- jados se encuentran desfasados de los conoci- mientos actuales y desconectados del saber inicial y de las reales motivaciones y necesida- des de los adolescentes. El desarrollo de des- trezas y habilidades más reforzadas se reduce a escuchar y copiar. La preocupación princi- pal de los profesores es el desarrollo total de la temática de las programaciones curriculares, lo cual casi nunca logran. Esta situación de- termina que en la mayoría de los colegios públicos la calidad de los aprendizajes sea inferior a la de los colegios privados. Asimismo, hay un abandono importante del desarrollo afectivo del alumno y la alumna, notándose la ausencia de espacios que permi- tan una mayor atención, particularmente en el campo de los valores, así como la renuencia de muchos docentes a asumir la formación humana como parte central de su rol. Se agrava porque la disciplina escolar es organi- zada desde una perspectiva autoritaria. Esta práctica pedagógica concibe a los me- dios y materiales educativos sólo como suple- torios o complementarios. Por este motivo proliferan textos escolares que desarrollan las programaciones curriculares, con la con- siguiente uniformización de la cultura esco- lar en ciertos ámbitos del país. Otros secto- res no tienen acceso ni siquiera a estos mate- riales. El sistema de evaluación vigente refuerza dicha práctica pedagógica. La preocupación principal de los profesores es la asignación de notas. Si el alumno interviene oralmen- te, nota; si elabora un trabajo, nota; si re- suelve una prueba escrita, nota; etc. Al fi- nal, la evaluación sólo consiste en calcular “promedios”. Ello ha servido para estable- cer si está “aprobado” o “desaprobado” de acuerdo con una escala que sólo ha preten- dido medir aprendizajes. Normativamente se debe usar la escala vigesimal; sin embar- go, ésta tiene un uso limitado según los criterios personales y muchas veces subjeti- vos del profesor. En muchos colegios el clima institucional no ofrece las mejores condiciones para el desa- rrollo de los aprendizajes de los estudiantes, producto de prácticas inadecuadas de gestión y gerencia educativa. Si bien existe una norma por la cual el director debe designar un profesor que sea tutor de una sección, formalmente no existe un siste- ma y programa de tutoría. En todos los cole- gios, los profesores realizan tareas relaciona- das con la orientación de los estudiantes. Los tutores voluntariamente cumplen su tarea resolviendo problemas del momento, es decir la tutoría tiene, en el mejor de los casos, un carácter remedial. La administración educativa sólo existe como formalidad. En la realidad es una administra- ción deficiente de los escasos recursos con que cuenta el colegio. Su acción se limita a una intervención fiscalizadora antes que a un acom- pañamiento pedagógico. En este contexto, no hay espacio para la recreación pedagógica, menos aún para las innovaciones. La supervisión pedagógica busca en la mayo- ría de los casos sancionar las deficiencias uomisiones administrativas de los docentes, su finalidad es fundamentalmente de fiscaliza- ción y no de ayuda y acompañamiento pedagó- gico. 1.5. CAMBIO DE CONCEPCIÓN EDUCATIVA Los problemas y retos señalados anteriormen- te obligan a un cambio en la concepción de la educación y en el diseño e implementación de las políticas educativas, promoviendo, ade- más, canales de participación de la sociedad para optimizar la atención de las jóvenes gene- raciones. En este sentido se requiere cambiar la educa- ción centrada en el docente y en la enseñanza por una educación centrada en el alumno y en el aprendizaje. El aprendizaje es una actividad propia del que aprende, de su actividad mental y capacidad comunicativa. La educación impulsa el apren- dizaje en las personas en la medida que pro- mueve su actividad mental y su capacidad comunicativa. Para lograr este objetivo debe brindar oportunidades de acceso a la práctica de relaciones interpersonales, a la inserción social y a las diferentes manifestaciones de la cultura. Una educación centrada en el aprendizaje obliga a reconceptualizar los demás elemen- tos del sistema: los objetivos, los contenidos, las estrategias, los materiales, la evaluación, la relación profesor alumno y hasta la propia organización del sistema. La reconceptualiza- ción es necesaria porque sino se corre el riesgo de seguir haciendo lo mismo, aferrados a prác- ticas pedagógicas que deben cambiar. No sólo es un cambio metodológico o cambio didáctico, sino en la comprensión de la in- fluencia educativa por parte del docente, en la que su rol se enriquece. La influencia que se concreta en una ayuda prestada a la acti- vidad constructiva del alumno se manifiesta de dos formas. Por un lado, es sólo una ayuda porque el verdadero artífice del proceso de aprendizaje es el alumno. Por otro lado, es una ayuda sin cuyo concurso es altamente improbable que se produzca la aproximación deseada. 1.6 MISIÓN DE LA EDUCACIÓN SECUNDA- RIA DE MENORES (ADOLESCENTES) En el marco del proceso de mejoramiento de la calidad Educativa, la misión de la Educación Secundaria es la promoción del adolescente y su desarrollo integral, acorde a su condición de persona, a las demandas del país y a los cambios producidos en la nueva situación mundial. En este sentido se propone que la Educación Secundaria tenga como propósitos: •Preparar a los adolescentes para el ejercicio de la vida en libertad, democracia y paz, promoviendo el fortalecimiento y desarrollo de habilidades sociales para actuar frente a situaciones problemáticas y de riesgo. •Afirmar su identidad personal, cultural y nacional a través del desarrollo de su au- toestima y autonomía. •Ampliar el nivel de comprensión y desarro- llo del conocimiento en los diferentes cam- pos del saber humano: científico, humanis- ta, social y tecnológico, como base de una cultura para continuar estudios superiores y/o desenvolverse en su medio. •Desarrollar competencias que posibiliten la formación del pensamiento divergente e in- novador para su incorporación creativa y productiva al mundo del trabajo. •Ampliar la base de las capacidades motrices para su aplicación en las actividades físicas, el fortalecimiento de la salud y el uso ade- cuado de su tiempo libre.