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Pág. 11 SEPARATA ESPECIAL Lima, lunes 29 de enero de 2001 ha tocado vivir e intervenir en ella para trans- formarla y mejorarla con responsabilidad. Los centros educativos establecerán los conte- nidos transversales a trabajar. 3.5. ORIENTACIONES METODOLÓGICAS Las nuevas exigencias que plantea la pro- puesta curricular requieren un cambio en la práctica pedagógica. Ésta debe considerar lo siguiente: •Crear un clima afectivo que propicie una relación de empatía y de respeto mutuo, de tal suerte que en este clima favorable se produzca una amplia reflexión de los adoles- centes, comprometiéndolos en una partici- pación voluntaria para trabajar cooperati- vamente en interacciones de aprendizaje. •Partir de las experiencias y conocimientos previos. Si consideramos que el aprendizaje precede al desarrollo, los conocimientos pre- vios que han construido los adolescentes en el transcurso de sus experiencias vividas sirven como punto de partida para abordar los conocimientos nuevos. •Promover la actividad de los alumnos en el proceso de su aprendizaje. Es decir, lo que aprendan dependerá de las relaciones va- riadas que consigan establecer entre sus esquemas de conocimiento y el nuevo conte- nido por aprender. La actividad que realizan debe tener una doble naturaleza: física y mental. La prime- ra implica acción; la segunda, reflexión. Si después de la primera (acción) no se produce la segunda (la reflexión), no habrá una ver- dadera actividad intelectual, y como conse- cuencia no se producirá un aprendizaje sig- nificativo. 3.6. ORIENTACIONES PARA LA TUTORIA El sistema de tutoría y orientación educativa, a través del Programa de Tutoría Grupal deberá favorecer el desarrollo integral del alumno interviniendo en tres áreas: personal, académica y vocacional Área personal Las acciones de tutoría en relación a este aspecto estarán dirigidas a acompañar y orien- tar al alumno en el conocimiento y compren- sión de sí mismo y en el desarrollo y consolida- ción de su identidad y autonomía. Deberá también orientarlo en la búsqueda de estrate- gias adecuadas que le permitan enfrentar y manejar las diferentes situaciones y proble- máticas de su vida, tratando siempre de lo- grar respuestas más adaptativas. Área Académica La orientación en el área académica debe estar dirigida a optimizar el rendimiento esco- lar, ofreciendo al alumno la posibilidad de conocer y desarrollar sus capacidades a partir del establecimiento y uso de las estrategias más adecuadas que lo lleven finalmente a la adquisición y construcción de conocimientos significativos y funcionales. Nivel Vocacional En el área vocacional será necesario orientar al alumno en la exploración y descubrimiento de sus intereses y posibilidades de desarrollo profesional, lo cual requerirá del conocimien- to de sus propias características así como las que su contexto social le ofrece en términos de estudio y trabajo. La labor de tutoría lo ayuda- rá a tomar sus decisiones contemplando los aspectos mencionados. Para poder desarrollar la labor descrita el tutor deberá desarrollar una programación que incluya temas y actividades relacionados con los temas señalados, pero debe mantener la apertura y flexibilidad necesarias para aten-der las inquietudes y demandas que surjan espontáneamente de los mismos alumnos. El maestro que asuma el rol de tutor, deberá ser una persona abierta y receptiva, mostrar interés y compromiso en asumir esta respon- sabilidad, contar con capacidad de escucha, apertura y flexibilidad, así como un buen nivel de acercamiento y comunicación con los alum- nos. Es indispensable que aquellos maestros que asuman ese rol reciban una capacitación progresiva y continua. Dado que la labor de los tutores requiere de un acompañamiento y apoyo, es necesario también que una persona asuma la responsa- bilidad de brindar ese apoyo, encargándose también de su coordinación y seguimiento. Esta persona debe ser un psicólogo o un maes- tro preparado y capacitado para ello. 3.7. ORIENTACIONES PARA LA EVALUA- CIÓN La evaluación de los aprendizajes de los alum- nos será permanente e integradora , aunque diferenciada para aquellas áreas o distintos cursos que proponga el centro educativo den- tro del tiempo de libre disposición. La evaluación es permanente en la medida que cuanto es parte consustancial del proceso educativo, cuyo fin es detectar las dificultades en el momento que se producen, averiguar sus causas y, en consecuencia, adecuar las activi- dades de aprendizaje a las necesidades del alumno. Pero, su fin también consiste en des- cubrir las potencialidades del alumno, para que valiéndose de ellas enfrente con éxito las dificultades encontradas. La evaluación es integradora por cuanto exige tomar en cuenta las competencias estableci- das para la Educación Secundaria a través de las distintas áreas. Los referentes de la evaluación permanente son las competencias de cada una de las áreas y sus respectivos criterios e indicadores de evaluación. Estos serán establecidos con ca- rácter general por el MED y adaptados al contexto del Centro Educativo y a las caracte- rísticas de los alumnos y secuenciados, para cada ciclo, en el Proyecto Curricular de Cen- tro. El criterio hace referencia al dominio de los contenidos procedimentales, conceptuales y actitudinales sobre cada uno de los componen- tes de las áreas. Los criterios sirven para establecer el punto de corte a partir del cual se califica el logro o no logro de las competencias. Se entiende por indicador a indicios, señales, rasgos, datos o informaciones perceptibles que al ser confrontados con lo esperado e interpre- tados de acuerdo con una fundamentación teórica, pueden considerarse como evidencias significativas de la evolución, estado y nivel, que los alumnos muestran en un momento determinado en el dominio de los criterios de evaluación de cada una de las áreas. 3.8. EL TIEMPO COMO RECURSO ORGANI- ZATIVO En la actualidad, el tiempo es considerado como recurso organizativo. Es decir: es plani- ficable. Este debe usarse adecuadamente, fundamen- talmente, en la promoción de los aprendizajes de los alumnos. Cada institución debe desti- nar tiempo para las relaciones interpersona- les, reflexión en el aula, sistematización de experiencias, mejoramiento del clima escolar, coordinación del personal docente y otros si- milares. En todo caso la utilización del tiempo deberá orientarse en función de los requeri- mientos del Proyecto de Desarrollo Institucio- nal, el Proyecto Curricular de Centro y los Proyectos Curriculares de Aula. En cuanto al tiempo destinado a la promoción de los aprendizajes, el Diseño Curricular Bá-