Diario oficial El Peruano

NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 14 DE NOVIEMBRE DEL AÑO 2002 (14/11/2002)

CANTIDAD DE PAGINAS: 88

Fuente: Diario Oficial El Peruano.

TEXTO PAGINA: 82

/G50/GE1/G67/G2E/G20/G32/G32 /G53/G45/G50/G41/G52/G41/G54/G41/G20 /G45/G53/G50/G45/G43/G49/G41/G4C Lima, jueves 14 de noviembre de 2002 Máximo Pacheco Gómez Hernán Salgado PesantesAlirio Abreu Burelli Sergio García Ramírez Carlos Vicente de Roux RengifoFernando Vidal Ramírez Juez ad hoc Manuel E. Ventura RoblesSecretario Comuníquese y ejecútese, Antônio A. Cançado Trindade Presidente Manuel E. Ventura Robles Secretario VOTO RAZONADO DEL JUEZ VIDAL RAMIREZ Participo en el pronunciamiento de la sentencia razo- nando mi voto con la siguiente consideración: La designación del Juez ad hoc por el Estado notificado con la demanda no implica que asuma su representa- ción, pues pasa a integrar la Corte a título personal,previo juramento. La integración a título personal del Juezad hoc se fundamenta en la necesidad de proteger laindependencia e imparcialidad de la Corte Interamerica-na, como Tribunal internacional. Para integrarme a la Corte como Juez ad hoc he reunido los mismos requisi- tos que los de los jueces titulares y, por eso, he sidoinvestido con sus mismos derechos, deberes y respon-sabilidades. Así resulta de las disposiciones de los artículos 55 y 52 de la Convención Americana y del artículo 10 del Estatu- to de la Corte, habiéndolo también así establecido laresolución del 11 de septiembre de 1995 (caso Pania-gua Morales y otros vs. Gobierno de Guatemala). Fernando Vidal Ramírez Juez ad hoc Manuel E. Ventura Robles Secretario Voto parcialmente disidente del Juez de Roux Rengifo Al realizar una ponderación probatoria relacionada con el artículo 5 de la Convención Americana, la Corte haconcluido que [e]n el presente caso no está demostrado que los señores Nolberto Durand Ugarte y Gabriel PabloUgarte Rivera hubiesen sido objeto de malos tratos oque se hubiera lesionado su dignidad por parte de lasautoridades peruanas durante el tiempo en que estu-vieron detenidos en el penal El Frontón [...]. Resulta claro que hubo un uso excesivo de la fuerza para sofocar el motín [...] Sin embargo, de esta despro-porción no se puede inferir que se hubiese practica-do tortura o trato cruel, inhumano o degradante, con-ceptos que poseen contenido jurídico propio y queno se deducen en forma necesaria y automática de la privación arbitraria de la vida, aún en circunstan- cias agravantes como las presentes. Lamento tener que apartarme de la conclusión transcri- ta. En su reciente jurisprudencia sobre valoración de laprueba (incluyendo la que obra en la sentencia a la que se refiere este voto) este Tribunal ha dejado sentados, entre otros, los siguientes tres criterios: 1) un tribunalinternacional de derechos humanos cuenta con un sig-nificativo margen de flexibilidad en la valoración de laprueba, de acuerdo con las reglas de la lógica y con base en la experiencia; 2) los tribunales internacionalespueden fundar en gran medida sus decisiones en prue-bas circunstanciales o indirectas, en indicios y presun-ciones, siempre que estos medios puedan dar pie a con-clusiones sólidas sobre los hechos; 3) en los procesos por violaciones de derechos humanos la defensa del Estado no puede basarse en la imposibilidad del deman-dante de allegar pruebas dado que, muy frecuentemen-te, éstas no pueden obtenerse sin la cooperación delpropio Estado, que es quien dispone de los medios ne-cesarios para esclarecer los hechos ocurridos en su territorio. Considero que, si estos tres criterios se apli- can con rigor a la ponderación del material probatorio delpresente caso, se arribará, sobre el punto de que setrata, a una conclusión diferente a la de la Corte. Esta última tiene razón al afirmar que de la sola despro- porción de medios utilizados por el Estado para debelar el motín del penal El Frontón, no se puede inferir quehubo tratos crueles, inhumanos o degradantes contralos señores Durand Ugarte y Ugarte Rivera. Sin embar-go, en este caso no sólo se sabe que hubo despropor-ción de medios. También se conoce, con cierta preci- sión, qué tipo de fuerza emplearon los agentes del Esta- do contra los reclusos y de qué manera y en qué se-cuencia la utilizaron, y se sabe o se puede colegir razo-nablemente qué tipo de efectos, además de la muerte,produjo la misma sobre las personas contra las que es-taba dirigida. Atendidas las circunstancias del caso, es muy probable que entre el momento en que los agentes del Estadoemprendieron contra los presos el tipo de ataque del quedan cuenta las pruebas recaudadas, y el momento enque murió cada uno de los reclusos, casi todos, si no todos éstos, sufrieron momentos -cuando no horas- de angustia, de la mayor severidad. A buen seguro, la granmayoría de los presos de El Frontón que perdieron lavida en los hechos de este caso, no se limitaron a perci-bir, antes de fallecer, que estaban involucrados en unasituación de alto riesgo, como la correspondiente a un motín carcelario típico. También alcanzaron a saber que se los estaba atacando a muerte, con medios despiada-dos, sin dar lugar a rendición ni escapatoria. Para quie-nes sobrevivieron, malheridos, entre los escombros deldemolido Pabellón Azul, durante algunas horas o días,las cosas fueron, con certeza, mucho peores. En cual- quier hipótesis, la angustia y la zozobra de las víctimas alcanzaron, con toda seguridad, niveles sumamente ele-vados. El valor de las pruebas indirectas, en general, y las indi- ciarias, en particular, surge de un juicio de probabilidad. Es posible que Durand Ugarte y Ugarte Rivera, hubie- ran caído de primeros, como víctimas de unas balascerteras, sin alcanzar a barruntar cuál era la situaciónen la que se encontraban atrapados. También es posibleque hubieran padecido todas las fases y manifestacio-nes de la cadena de horrores que se vivieron en el penal El Frontón y que hubieran muerto varios días después de iniciado el alzamiento, en medio de las más atrocespenalidades físicas y síquicas. No se sabe en qué pun-to, situado en alguno de esos extremos, o en medio deellos, se ubicó la situación de cada uno. Sin embargo, sise aplican los criterios de evaluación de la prueba arriba reseñados, se dispondrá de fundamentos para concluir con un alto grado de certidumbre, que Durand y Ugarte,sufrieron graves padecimientos psíquicos y morales, yprobablemente serios sufrimientos físicos, antes de morir,como resultado de un tratamiento cruel e inhumano porparte del Estado, en el marco de la debelación del motín de El Frontón. Por tales motivos, no comparto la conclusión de la Corte en el segundo de los puntos resolutivos de la sentencia.A mi modo de ver, ese punto ha debido ser formuladoasí: "LA CORTE, [...]