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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 14 DE NOVIEMBRE DEL AÑO 2002 (14/11/2002)

CANTIDAD DE PAGINAS: 88

TEXTO PAGINA: 67

/G50/GE1/G67/G2E/G20/G37 /G53/G45/G50/G41/G52/G41/G54/G41/G20 /G45/G53/G50/G45/G43/G49/G41/G4C Lima, jueves 14 de noviembre de 2002 dora bicameral y multipartidaria de trece miembros, de la que el declarante formó parte y que sesionódurante cuatro meses. En el motín de El Frontón actuó inicialmente la Guardia Republicana y después la Infantería de Marina; primero se dispararon trescohetes y luego se utilizaron explosivos plásticos. En su opinión, hubo desproporción en los medios utilizados, pues no había necesidad de haber usadoexplosivos. La comisión contó con el apoyo de un grupo de ingenieros, que elaboró un informe sobre la demolición. No sabe de alguna investigación quehaya logrado determinar el paradero de Neira Alegría y los hermanos Zenteno. Los informes de mayoría y de minoría de la comisión coinciden en cuanto a loshechos y difieren desde el punto de vista político cons- titucional sobre la responsabilidad de los Ministros que aprobaron la participación del Comando Conjun-to en la debelación del motín. Uno de los sobrevi- vientes informó a una tercera persona que hubo eje- cuciones de amotinados después de que se habíanrendido, pero al ser requerido por la comisión para ratificar su versión, se negó a hacerlo. h) Testimonio de Rolando Ames Cobián (licen- ciado en Ciencias Políticas) En 1987 era Senador, y fue designado presidente de la comisión del Congreso para investigar los sucesos en los tres penales donde hubo motines. La comisiónhizo la investigación con el mayor rigor posible. Los informes de mayoría y de minoría coinciden en cuanto a los hechos; la diferencia está en el grado de respon-sabilidad que cada uno señala en el más alto nivel del Gobierno, por lo que respecta a la represión en los penales. El Gobierno declaró no tomar la rebelión enlos tres penales como un problema de índole policial, sino “como la gran confrontación entre el Gobierno y Sendero Luminoso ... porque los comunicados públi-cos y las declaraciones del Presidente de la República son netas en definir así las cosas, Sendero Luminoso versus el Gobierno”. Esto motivó que la debelación sehiciera lo más rápidamente posible por medio del Co- mando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Las dos terceras partes del Pabellón Azul que estaban en piefueron demolidas por cargas de dinamita colocadas en las columnas exteriores, lo que produjo un número de muertos absolutamente innecesario entre reclusosque no estaban haciendo resistencia activa. No hubo interés en buscar heridos ni personas en los túneles, ni se permitió la entrada al penal sino hasta un añodespués. Neira Alegría y los hermanos Zenteno no estaban entre los prisioneros que se rindieron, pero figuraban en la lista que el Instituto Nacional Peniten-ciario proporcionó a la comisión. Los sobrevivientes de los motines se negaron a declarar ante la comisión. El Congreso aprobó el informe de mayoría de la comi-sión investigadora. La explosión final que demolió el penal se produjo cuando no estaba ocurriendo un ata- que intenso, sino cuando éste ya había concluido, yno ocurrió por simpatía de dinamita, sino por voladura de las columnas que sostenían el edificio. Además de los 28 internos que se rindieron el mismo día de losacontecimien tos, un día después aparecieron uno o dos más, y tres días después aparecieron otros tan- tos. La comisión investigadora solicitó informaciónsobre la investigación que hacía el Consejo Supremo de Justicia Militar, pero la Sala Naval no proporcionó ninguna, e incluso se negó a suministrar los nombresde los oficiales que tuvieron a su cargo la operación. La comisión no contó con evidencia de que los inter- nos del penal tuvieran dinamita, y trató de informarsesobre el motivo de que se no se usaran medios di- versos, como gases lacrimógenos o enervantes y se le dijo que no hubo tiempo de aplicarlos por laurgencia de acabar con el motín esa misma noche. No había ninguna posibilidad de fuga por parte de los amotinados. i) Testimonio de José Ráez González (médico cirujano) A solicitud de la Marina de Guerra se pidió al Instituto de Medicina Legal designar dos expertos para hacerestudios en restos cadavéricos en El Frontón, y en esa condición trabajó en la isla desde febrero hastaabril de 1987 y examinó más o menos 90 cadáveres. El objetivo del médico legista es determinar la causa de la muerte y ayudar a la identificación; los cadáve-res habían pasado toda la etapa de putrefacción pri- maria, algunos estaban en momificación y otros ha- bían perdido todas las partes blandas y sólo habíafragmentos de los cuerpos; en muchos casos no se pudo determinar la causa de la muerte por tratarse sólo de restos óseos, en otros se determinó muertecausada por fracturas múltiples. En algunos casos se describieron los restos de ropa, la talla, el sexo, la edad y los restos dentales. No es función del médicoponerse en contacto con los familiares de las vícti- mas para tratar de identificar los cadáveres; la iden- tificación corresponde al Departamento de Investi-gaciones. De algunos cadáveres pudo tomar huellas digitales. La mayoría de las muertes fue por aplasta- miento. Una vez concluidos los peritajes, el decla-rante entregó los protocolos, resúmenes y comenta- rios al Juez Naval y firmó los certificados de defun- ción. Son muchos los factores que impiden tomarhuellas dactilares a un cadáver. No recuerda haber visto quemaduras en los cadáveres. j) Testimonio de Augusto Yamada Yamada (Mé- dico Jefe del Departamento de Anatomía Patoló- gica del Hospital Naval, oficial de la Marina con elrango de Capitán de Fragata Sanidad Naval) Los días 19 y 20 de junio de 1986 comenzó a hacer necropsias en El Frontón. Los de la policía tomaron huellas digitales, y un odontólogo los odontogramas. Hizo los protocolos de necropsia y los certificadosde defunción y actuó bajo las órdenes del juez de la Marina. De las 38 necropsias que suscribió, en 17 se indica herida de arma de fuego como causa demuerte, y en 21, aplastamiento; en algunos casos las heridas de bala eran múltiples y los disparos no se habían hecho a corta distancia. La identificación es-taba a cargo de la Policía de Investigación. En cuatro certificados de defunción se pusieron los nombres de los difuntos, que le fueron suministrados por eljuez. No encontró esquirlas en los cadáveres. Los cuerpos que examinó estaban más o menos ente- ros, salvo tres que no tenían cabeza. Practicó ne-cropsias los días 19 y 20 de junio, varias en julio, y cinco el 22 de enero de 1989. k) Testimonio de Juan Kruger Párraga (médico anátomo-patólogo) Hasta el año 89 fue Jefe del Departamento de Patolo- gía del Centro Médico Naval, con el grado de Capitán de Navío. El objeto de la necropsia, entre otros, esdeterminar la causa de la muerte, la identificación de los cadáveres no compete al médico sino a la Policía de Investigaciones. Fue llamado a practicar necrop-sias en El Frontón. La primera vez que estuvo allí fue el 5 de julio de 1986, y la última, el 22 de enero de 1987. Hizo 23 necropsias y en la mayoría de ellasseñaló el “estado de putrefacción” en que se encon- traban los cadáveres, y que muchos cuerpos tenían fracturas múltiples por aplastamiento; ninguno de losprotocolos de autopsia que él firmó identifica a la per- sona. En las necropsias intervinieron odontólogos que hicieron odontogramas en los casos en que seencontraron piezas dentales. Los dictámenes fue- ron entregados al Juez de Marina. Algunos cadáve- res tenían ropas civiles, pero en los protocolos noconsignó estos datos. No encontró en los cadáve- res rastros de heridas por arma de fuego. Por el estado de los cadáveres, no podía determinar si elfallecimiento ocurrió el 18 o el 19. Cada necropsia duraba dos horas o más. En pocos cadáveres en- contró signos de quemaduras. l) Dictamen de Robert H. Kirschner (médico y patólogo forense) Al rendir su declaración era Sub-Jefe Médico Exami- nador y suplente del principal del Condado de Cook,