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NORMAS LEGALES El Peruano Lima, sábado 29 de diciembre de 2012 483588 originalidad, las fiestas andinas de la Natividad, en las cuales se dan cita ciertos aspectos básicos del culto católico europeo de los siglos XVI a XVII, así como las tradiciones de origen prehispánico transformadas bajo el nuevo culto. En líneas generales, la fiesta andina de Navidad es un complejo acto de adoración al Niño Dios, cuya imagen es cuidada y venerada por una organización local, colocada alternadamente en un templo o capilla principal y en la casa de un encargado principal, actividad de la que se encarga la organización interna de la comunidad local, y la representación danzada de diversos personajes caracterizados como pastores u otros grupos humanos, de condición subalterna o humilde, en los cuales la población puede reconocerse; Que, la fiesta del Niño Jesús de Reyes se celebra en la capital del distrito de San Jerónimo, entre el 4 y el 8 de enero; y su organización es asumida voluntariamente por un alferado o carguyoq con un año o más de anticipación. La persona comprometida se encarga de organizar todos los aspectos de la fiesta monitoreando la colaboración voluntaria del resto de la población. El alferado también preside la ipalla, invitación general a un almuerzo de confraternidad hecha entre los meses de agosto y setiembre, donde se pide formalmente la colaboración de todos los presentes para la futura fiesta del Niño Jesús de Reyes. Dicha colaboración puede consistir en comida, bebida (por lo general aguardiente de caña), adornos —incluyendo los árboles o mallkis que serán parte de un juego en los últimos días de la fiesta— y músicos. Las contribuciones serán anotadas por un padrino, con un asistente y un secretario. A inicios de diciembre, el alferado y sus agentes, tras revisar cuánto se ha avanzado para la realización de la fiesta, hacen la visita a los vecinos para recordarles que deben cumplir sus compromisos en caso de no haber cumplido su ofrecimiento, costumbre denominada yuyachi (“hacer recordar”); Que, la fiesta se inicia con el antealba del 4 de enero; a las siete de la noche se realiza el traslado de la imagen del Niño Jesús de Reyes del templo a la casa del alferado, realizándose tanto la velada con la participación masiva de la población, como la primera presentación de los Negrillos y otras cuadrillas de baile, con sus respectivos músicos; Que, el 5 de enero se celebra la entrada; a las cinco de la mañana, en el sitio llamado Alto Molino o Molino Pata, en la zona alta de la ciudad, se alza un toldo blanco. Algunas mujeres entonan harawis, cantos rituales en quechua de adoración al Niño Jesús, cuya letra se improvisa sobre la marcha y contiene alabanzas al Niño y referencias a hechos cotidianos de la localidad. Después del mediodía bandas de músicos y cuadrillas de bailarines se reúnen en el toldo. En la tarde aparece a caballo el personaje conocido como el embajador, caracterizado como capataz de hacienda, con una máscara de “viejo” hecha de papel y yeso y un poncho, este personaje es asistido por un “negro” o esclavo, con camisa blanca y pantalón arremangado, con la cara ennegrecida con betún u hollín, premunido de una escopeta de madera. Estos personajes bajan a la Plaza de Armas, el embajador lee en voz alta un texto paródico que anuncia la llegada de las cuadrillas de baile, tras lo cual regresa a Molino Pata para informar de su presentación a los Negrillos. Los alferados, la banda de músicos y las cuadrillas de bailarines, acompañados por acémilas muy engalanadas que traen las bebidas que serán consumidas en la fiesta —chicha, vino, cerveza— y la chamiza (retama seca) que será quemada, se dirigen a la ciudad para iniciar su presentación, anunciados por el estampido de cohetes. Destacan en este pasacalle los Negrillos, enmascarados y montados a caballo, así como las cuadrillas de Huaylías, Inkachas, Corcovas, Loachas, Pallachas, Ukumaris y Chunchitos. Al llegar a la Plaza de Armas, el Caporal de la cuadrilla de Negrillos da a su vez lectura pública de un texto preparado para la ocasión. Luego de un descanso en un toldo levantado al costado del Templo, la comitiva se dirige a la casa del carguyoq para llevar en procesión la imagen del Niño Jesús de Reyes de vuelta al templo; Que, ese mismo día a las siete de la noche, después del rosario, los oferentes comprometidos en la ipalla se reúnen en las cuatro esquinas de la plaza principal, agasajando al carguyoq, mientras que al frente del templo las vivanderas atienden a los asistentes con ponche y aguardiente de caña. La banda de músicos y la cuadrilla de Negrillos animan la reunión, y a la medianoche se encienden los castillos de fuegos artificiales, finalizando con la noche con la quema de la chamiza en fogatas distribuidas en las cuatro esquinas; Que, el día central de la fiesta, 6 de enero, el templo es adornado con bandas de tul blanco y, para las andas del Niño Jesús de Reyes, en donde irán también las imágenes de María y de José en procesión, se arma una compleja estructura piramidal de velas y cirios de cera hecha por artesanos locales. Las actividades inician con la misa de las 10 de la mañana con la presencia obligatoria de los alferados y las cuadrillas de bailarines, a lo que sigue la procesión por la Plaza de Armas encabezada por dichas cuadrillas y sus respectivos músicos, el Sacerdote, los alferados y sus familias, el sacerdote o el párroco del distrito, el anda del Niño y la banda de música, tras lo cual sigue la población local y también pobladores de distritos cercanos como Pacucha, Andahuaylas, Talavera y otros distritos, todos ellos fieles del Niño Jesús de Reyes. Durante esta procesión se realiza el ruchku, acto de lanzar golosinas y panes de la torre alta de la iglesia para los asistentes. El carguyoq, quien porta un guión o estandarte a modo de insignia con una imagen votiva, entrega otro guión más pequeño al nuevo alferado, en un acto público que es recibido con gran algarabía. La imagen del Niño es bajada del anda mayor y colocada en una más pequeña, para ser llevada a casa del nuevo alferado, donde será velada hasta el día siguiente. El resto del día, los bailarines hacen una demostración de su arte por las calles de la ciudad; Que, el 7 de enero es el día del mallki, árbol especialmente plantado para la ocasión, adornado con juguetes, prendas de vestir, objetos de plástico para uso cotidiano, panes y frutas. Las cuadrillas de bailarines intentan subir al árbol para alcanzar los bienes prendidos de sus ramas; el tronco del árbol ha sido despojado de su corteza y encerado para dificultar la subida, siendo que todo aquello que logre coger cada cuadrilla será repartido entre sus miembros. En orden jerárquico, primero intentan subir al mallki los miembros de la cuadrilla de Negrillos, luego las demás cuadrillas de bailarines, y por último el público asistente. Al día siguiente se repite esta actividad en casa del alferado saliente, con la asistencia de la cuadrilla de Negrillos y algunos otros grupos de danzantes; Que, el último día de la fiesta es el despacho, ceremonia de despedida de los bailarines, también celebrado en casa de los alferados. En esta ocasión los anfitriones ofrecen presentes a las cuadrillas de baile, en agradecimiento por su participación; Que, en esta fiesta participan diversas cuadrillas de baile, representando a diversos personajes que ofrecen homenaje y adoración al Niño Jesús. Cada una de ellas incluye a un personaje llamado viejo, con un desgastado traje de aire militar, una máscara de materiales diversos con una característica nariz pronunciada y premunido de un bastón, cuya función es, asumiendo un papel cómico, abrir el paso para su grupo. En la cuadrilla de Negrillos esta función está a cargo de una pareja de viejos; Que, la danza protagónica es la de los Negrillos, que sigue diversas figuras coreográficas con paso ligero, al son de tonadas interpretadas con un violín acompañado por una tarola y un bombo. Uno de sus actos es una serie de arriesgadas acrobacias, en la que destaca la torre humana, en donde los bailarines se paran unos sobre otros en tres o cuatro niveles, en la plaza del pueblo frente a la casa del alferado. Dicha cuadrilla, que se considera imprescindible de las fiestas navideñas de la región, aparece en todos los momentos de esta manifestación; Que, la versión local de las Huaylías está formada por varias parejas que representan a pastores en adoración al Niño Jesús. En el traje tradicional de este baile, con pañuelos de colores, ponchos y mantos bordados, destacan unas altas plataformas huecas de madera atadas al calzado y los estandartes cargados por las mujeres con sonajas y flores de papel. Siguiendo una serie de tonadas interpretadas con un violín y arpa, los bailarines, alternando varones y mujeres, se presentan individualmente a bailar diversos pasos para hacer sonar sus plataformas, zapateando o chocándolas entre sí; Que, la cuadrilla de los Inkachas representa a los pobladores rurales del Cusco. Se trata de seis u ocho varones vestidos con el traje tradicional del poblador rural andino y que llevan pasamontañas de lana y montera roja. Su coreografía sigue diversos pasos al compás de tonadas de ritmo muy marcado, interpretadas con un pito o flauta y un tambor. Este baile también tiene su momento