NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 26 DE SEPTIEMBRE DEL AÑO 2007 (26/09/2007)
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TEXTO PAGINA: 52
NORMAS LEGALES El Peruano Lima, miércoles 26 de setiembre de 2007 354078 aparición de focos infecciosos que constituyen medios adecuados para la proliferación de agentes vectores de enfermedades de alto riesgo para la salud humana. La población más vulnerable está constituida por los niños que trabajan en la segregación o que viven cerca de los botaderos, trabajadores de las municipalidades, los segregadores y recicladores informales, la población que no cuenta con servicio de recolección, así como la población cercana a las zonas de disposición (botaderos, rellenos sanitarios y plantas de transferencia). Entre las enfermedades relacionadas con los residuos sólidos que más afectan a los peruanos se pueden enumerar la hepatitis viral A, toxoplasmosis, la fi ebre tifoidea, la leptospirosis, el dengue y la poliomielitis. También están relacionadas las Infecciones Respiratorias Agudas y los Síndromes de Obstrucción Bronquial Aguda, las enfermedades a la piel y los problemas de diarrea aguda infecciosa, que son los trastornos más frecuentes que son provocados por el contacto directo con los desechos. La degradación del aire, el agua y el suelo puede contribuir a la propagación de enfermedades. De allí la importancia de un tratamiento integral de los impactos ambientales de los residuos sólidos en la salud pública. Así, en relación a los impactos en el aire, los gases producidos por la descomposición de la fracción biodegradable de los residuos (metano, sulfuro de hidrógeno y bióxido de carbono) se dispersan por acción del aire, produciendo olores que se difunden en los entornos. Los olores pueden causar malestar, cefaleas y náuseas, además de desvalorizar las propiedades inmuebles dentro de su ámbito de in fl uencia. La quema de los residuos también contribuye a la generación de monóxido de carbono, dioxinas, cenizas y volatilización de sustancias químicas contaminantes que afectan a la salud (tales como bencina, o cloro-vinilo). Estas sustancias contribuyen a que las poblaciones expuestas sean mucho más susceptibles a desarrollar enfermedades respiratorias. El estudio de “Prevalencia de Asma y Relación con el Medio Ambiente en la Población de Lima Norte” de 1998 concluye que ”el 19% de hogares con presencia de residuos sólidos frente a su domicilio tiene al menos un miembro con asma en comparación al 13% de los hogares que no tienen residuos sólidos frente al domicilio”. La quema de los residuos sólidos municipales genera diversos compuestos, entre los que destacan, por su peligrosidad, las dioxinas. Existen algunas dioxinas como la 2,3,7,8-DDTC, que es considerada como una de las sustancias más tóxicas conocidas y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la identi fi ca como cancerígena. Con relación a la contaminación del suelo, la disposición de residuos en sitios frágiles, inestables, o en depresiones causadas por erosión puede ocasionar derrumbes de franjas de morros y viviendas construidas en áreas de riesgo o suelos con pendiente. Adicionalmente, el suelo que subyace a los desechos sólidos depositados en un botadero a cielo abierto o en un relleno sanitario se contamina con microorganismos patógenos, metales pesados, sustancias tóxicas e hidrocarburos que están presentes en el lixiviado de los desechos. Uno de los efectos ambientales más serios provocados por el manejo de los residuos sólidos es la contaminación de las aguas super fi ciales y subterráneas, sobre todo de aquellas que constituyen fuentes de abastecimiento de agua potable y de uso agropecuario. La disposición de residuos sólidos en cuerpos de agua conduce a procesos de eutro fi zación, inundación por obstrucción de canales de drenaje y alcantarillado, pérdida de fuentes de agua para consumo humano o para recreación, destrucción de la fauna acuática y del paisaje, deterioro ambiental de costas y playas, entre otros. Quinto.- Las implicancias que genera la no implementación de una gestión integral de los residuos sólidos. Implicancias Económicas. La falta de inversión en el control de la contaminación derivada de los residuos sólidos produce pérdidas de bienestar, enfermedades, muertes prematuras y sobrecostos para actividades económicas como la agricultura o el turismo que, al no ser compensadas, cali fi can como externalidades ambientales negativas. El informe “Análisis Ambiental del Perú: Retos para un desarrollo sostenible”, preparado por el Banco Mundial a solicitud del Consejo Nacional del Ambiente (CONAM), estima que la contaminación ambiental le cuesta al país el equivalente al 3.9% de su Producto Bruto Interno del año 2003 u 8.2 mil millones de Nuevos Soles al año, y que este monto es “pagado” principalmente por los sectores más pobres y excluidos de la sociedad. Por otro lado, el sistema económico se encuentra inescindiblemente ligado con los sistemas naturales. Por lo tanto, el mal funcionamiento de los segundos, necesaria e irremediablemente termina por afectar los sistemas económicos. Los sistemas naturales prestan tres servicios esenciales a los sistemas económicos, a saber, i) son fuente de utilidad directa, ii) les provee materia prima (renovable y no renovable), y iii) reciben los desechos de la producción y el consumo humano asimilándolos y volviéndolos inofensivos para la vida humana y el ambiente. El ambiente es un sistema cerrado. En consecuencia, es posible considerarlo como capital natural entendido como dotación inicial de recursos para generar las tres funciones de soporte a la producción de bienestar individual y social, antes descritas. En tal sentido, es importante evaluar cuidadosamente que la presión que ejerce el sistema económico sobre los sistemas naturales se encuentre dentro de su capacidad de carga, a fi n de asegurar la provisión constante y sostenida de los servicios ambientales necesarios para la economía. Por otra parte, el principal objetivo de la minimización y el reaprovechamiento de los residuos sólidos es aliviar la presión sobre el ambiente, reducir la dependencia de materia prima virgen y disminuir los costos del sistema de gestión de residuos sólidos. En tal sentido, la importancia de impulsar la minimización y el reaprovechamiento de residuos será visible en la medida en que los costos de no hacerlo sean conocidos. Implicancias sociales: los segregadores formales e informales. En América Latina, la ocupación de los segregadores constituye una expresión de extrema pobreza por ser, en muchos casos, una actividad de sobrevivencia. Esta actividad, que se enmarca dentro de las de reciclaje y que puede ser lucrativa y “ecológicamente positiva”, se debe realizar en condiciones seguras y dignas. El nivel de bene fi cio de esta actividad es mínimo porque los segregadores se encuentran en la parte más baja de la cadena dedicada al reciclaje, permitiendo sólo la supervivencia de los que se dedican a ella. Esta situación, se repite en menor magnitud, en la mayoría de las ciudades del país. La supervisión de la Defensoría del Pueblo realizada en mayo del 2007 mostró que, de 55 ciudades, 44 cuentan con personas dedicadas a la segregación. La salud de los segregadores, recicladores y comercializadores se encuentra permanentemente amenazada por las condiciones en que se desarrollan sus actividades y su limitado acceso a los servicios de salud. En su gran mayoría, los segregadores no cuentan con implementos de protección personal, como sucede en el caso de los recolectores y comercializadores, lo que genera una situación que pone en riesgo su salud. Sexto.- La regulación de la gestión de los residuos sólidos El sistema de gestión de los residuos sólidos se encuentra estructurado y cuenta con un Plan Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos. Sin embargo, la Autoridad Ambiental Nacional, el CONAM, no ha sido facultado con las funciones que le permitan lograr su ejecución y, por lo tanto, hacerse responsable de su implementación. Es importante de fi nir en esta materia si se dota al CONAM con los atributos de una verdadera autoridad ambiental, o si se encarga a otro actor, provisto de funciones ejecutivas, la implementación del sistema de gestión y el Plan Nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos. Recientemente, la Ley General del Ambiente incorporó la gestión de residuos sólidos en el concepto de saneamiento básico. Antes de esta Ley, el saneamiento básico sólo consideraba el tema del agua potable y servida. Por este motivo, la gestión de los residuos sólidos