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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 25 DE MAYO DEL AÑO 2001 (25/05/2001)

CANTIDAD DE PAGINAS: 164

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Pág. 104 SEPARATA ESPECIAL Lima, viernes 25 de mayo de 2001 ción de la Industria Norteamericana (NAICS), en tér- minos del número de empleados o ingresos totales anuales, aunque otros criterios también son emplea- dos; dichas categorías son establecidas de acuerdo a cada tipo de actividad económica o industria. Para ello, la SBA considera las características económicas que comprende la estructura de una determinada indus- tria, incluyendo el grado de competencia, tamaño pro- medio de las empresas, costos de iniciación del negocio y barreras a la entrada, entre otros. Así, por ejemplo, en el caso del Sub–Sector 111 Producción de Granos (Sec- tor 11 Agricultura y Pesca), los ingresos totales no deben superar los US$ 500 000, mientras que tratándo- se del Sub–Sector 234 Construcción Pesada (Sector 23 Construcción), los ingresos totales no deben superar los US$ 27,5 millones. En el caso del Sub–Sector 522 Intermediación de Créditos (Sector 52 Finanzas y Segu- ros) a algunas de las empresas se les exige activos inferiores a los US$ 100 millones. En Chile , la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) , organismo del Estado chileno, que actúa como una banca de segundo piso encargada de impulsar la actividad productiva nacional poniendo a disposición de las empresas diversos instrumentos que incluyen créditos de largo plazo, cauciones solidarias, subsidios y cofinanciamientos,3 establece las siguientes catego- rías, en función del valor de las ventas anuales en Unidades de Fomento (UF)*: nMicroempresa: Menos de 2 400 UF (aproximada- mente US$ 66 000) nPequeña Empresa: De 2 401 UF a 25 000 UF (aproxi- madamente US$ 688 000) nMediana Empresa: De 25 001 UF a 100 000 UF (aproximadamente US$ 2 750 000) nGran Empresa: Más de 100 001 UF * 1 UF = $ 15 773; 1 US$ = $ 573; 1 UF = US$ 27.53 (Referencia: Enero 2001) II. Mecanismos para incorporar a la mediana y pequeña empresa (a)Vehículos intermedios Fondos de Capital de Riesgo Los Fondos de Capital de Riesgo se han constituido en diversos mercados de valores en el ámbito inter- nacional, en vehículos estratégicos para la canaliza- ción de recursos financieros a la pequeña y mediana empresa. En dichos fondos se observa una importan- te participación de capital de índole privado, estatal y de organismos internacionales. En algunos esque- mas además de recibir capital de riesgo, la pequeña y mediana empresa accede también al servicio de asistencia técnica. En España, recientemente se ha promulgado una ley que regula las características principales de las Entidades de Capital-Riesgo, cuyo objeto social es la concesión de financiación a las pequeñas y medianas empresas (PYME), a través de la adquisición de una parte de su capital con el fin de promover su creci- miento y desarrollo y participar en los beneficios que la empresa obtenga, incluso pudiendo llegar a ges- tionarla con ese fin. Las principales características de esta regulación son que pueden adoptar dos formas jurídicas: (a) Sociedades de Capital-Riesgo (SCR) , son sociedades anónimas cuyo objeto social principal consiste en la toma de participaciones temporales en el capital de empresas no financieras cuyos valores no coticen en el primer mercado de las Bolsas de Valores; y (b) Fondos de Capital-Riesgo (FCR), son patrimonios administrados por una so- ciedad gestora, sin personalidad jurídica propia, con el mismo objeto principal que las anteriores. Al 12 de marzo de 2001, se encontraban autorizados 45 Sociedades de Capital-Riesgo y 24 Fondos de Capital-Riesgo, estos últimos, todos administrados por Sociedades Gestoras de Capital-Riesgo. El Ban- co Europeo de Inversiones (BEI) ha invertido últi-mamente en dos fondos de Capital de Riesgo para empresas innovadoras: El Fondo EBM Principia que tiene un patrimonio de 20 millones de euros (aproxi- madamente US$ 19 millones) de los cuales el BEI aporta el 40 por ciento, el resto pertenece a la fundación Retevisión; y el Fondo Inversiones en Telecomunicación que tiene un patrimonio de 60 millones de euros (aproximadamente US$ 56 millo- nes). Asimismo, la legislación española ha introducido recientemente la posibilidad de que las Institucio- nes de Inversión Colectiva (Sociedades y Fondos de Inversión Mobiliaria) inviertan parte de sus activos en valores no cotizados en un mercado secundario, estableciendo como requisito previo, la acreditación por parte de las Sociedades Gestoras de este tipo de instituciones, que cuentan con medios para la co- rrecta gestión y valoración de este tipo de valores. Hasta el momento, sólo una entidad ha cumplido con este requisito. En Chile, destacan los Fondos de Inversión en Desa- rrollo de Empresas como vehículos para la canaliza- ción de capital de riesgo. Se observa una participa- ción activa en la conformación de estos fondos por parte del sector privado y de organismos internacio- nales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) e instituciones como la Corporación de Fo- mento de la Producción (CORFO) –banca de segun- do piso, similar a la Corporación Financiera de Desarrollo (COFIDE) en el Perú–. El Fondo Multila- teral de Inversiones (FOMIN) del BID participa en fondos de inversión como: a) el Fondo de Capital Privado y Tecnología de Chile, con activos totales del orden de los US$ 30 millones, administrado por la Sociedad Administradora Ventana – Chile, creado para administrar inversiones entre US$ 500 mil y US$ 3 millones en valores de capital y cuasi–capital de pequeñas empresas privadas altamente innova- doras; y b) GENOA, con activos totales de aproxima- damente US$ 50 millones, administrado por PROA, invierte en acciones, bonos, y otros instrumentos de deuda cuya emisión no se haya registrado en la Superintendencia de Valores y Seguros de Chile. Otra característica que presentan estos fondos de inversión chilenos es que invierten en valores cuyos estados financieros anuales han sido revisados por auditores externos, lo cual lleva a que las empresas cuenten con cierto ordenamiento administrativo y contable. Asimismo, se observa que existen fondos que por política no persiguen obtener el control de las empresas, sin embargo, buscan mantener sufi- cientes acciones en dichas compañías para poder participar en su administración, de forma tal que les permita contribuir al incremento del valor comer- cial de las empresas que reciben inversiones del Fondo. Finalmente, otro aspecto a resaltar es que algunos de estos esquemas colectivos de inversión en capital de riesgo orientan sus inversiones a com- pañías que en un horizonte de tiempo deberán ins- cribirse en Bolsa, lo cual contribuye a darle mayor dinamismo al mercado. Este es el caso por ejemplo del fondo Estrella Americana el cual invierte en empresas que desean listar sus valores en el merca- do en un período máximo de 6 años. En Estados Unidos operan dos esquemas bastante interesantes. Entre los programas de financiamien- to otorgados por la Small Business Administration (SBA), destaca el programa Small Business Invest- ment Company (SBIC) , bajo el cual la SBA autoriza, regula y ayuda a proporcionar fondos para firmas privadas de inversión en capital de riesgo. Estas 3Organismo descentralizado con patrimonio propio dirigido y administrado por un Consejo integrado por el Ministerio de Economía, Fomento y Reconstrucción, quien lo preside.