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Pág. 170437 NORMAS LEGALES Lima, miércoles 3 de marzo de 1999 ÁREA: CIENCIA Y AMBIENTE ORIENTACIONES METODOLÓGICAS El programa curricular del Area de Ciencia y Ambien- te para el III Ciclo plantea, al igual que en el I y II Ciclo, el logro de tres competencias interrelacionadas: - Conservación de su salud en armonía con el medio ambiente; - Conocimiento y conservación del medio ambiente; - Intervención humana en el medio ambiente. El logro de estas competencias se orienta hacia el desarrollo de las capacidades de los educandos, centrán- dose en los aprendizajes que respondan a sus necesidades y cubran todas las dimensiones del desarrollo de su personalidad. Las niñas y los niños necesitan una cultura científica y tecnológica que les permita relacionar la tecnología con el conocimiento científico, la conservación del medio ambiente y la calidad de vida del presente y el futuro de los pueblos. La enseñanza de la ciencia propicia que las niñas y los niños cuiden su salud y el medio ambiente demostrando curiosidad y responsabilidad, capacidad preventiva y ha- bilidad para describir y explicar los procesos naturales y tecnológicos que afectan al hombre y a los diferentes ecosistemas del país. Se pretende que los niños y las niñas logren establecer relaciones significativas y relevantes entre la ciencia (saber), la tecnología (saber hacer reflexi- vo), la sociedad y el medio ambiente (“saber ser” y “saber vivir juntos”). La enseñanza de la ciencia debe dejar de ser una exposición ordenada y lógica desde la perspectiva del profesor para convertirse en la creación de condicio- nes que permitan reproducir escenarios donde se hace ciencia y tecnología realmente, con el fin de propiciar el pensamiento científico y creativo y poder acceder así a una verdadera comprensión de los procesos natu- rales. La enseñanza de la ciencia debe lograr la integración de ésta y la tecnología, en una concepción holística de lo natural en relación con el mundo social, con un triple objetivo: a) disfrutar del placer de conocer; b) desarrollar el control tecnológico sobre los fenómenos naturales; c) juzgar y actuar desde un marco ético valorativo respecto al desarrollo tecnológico en relación con la sociedad y el medio ambiente. El docente es quien debe propiciar el desarrollo óptimo de las capacidades de las niñas y los niños con el mayor despliegue de su inteligencia y madurez, sin inhibiciones, en el uso consciente de sus posibilidades y en un marco de respeto y solidaridad con el prójimo. El profesor, es quien selecciona y aprovecha situacio- nes con las cuales puede programar sus unidades didácti- cas (proyectos pedagógicos, unidades y módulos de apren- dizaje) y generar actividades pedagógicas óptimas de acuerdo a los intereses, necesidades y potencialidades de los alumnos acordes con la vida cotidiana y el contexto de una sociedad crecientemente tecnológica, sin dejar de lado el componente ético ni el cognitivo. Las situaciones propuestas deben brindar a los niños y niñas oportunidades para establecer relaciones, replan- tear problemas, encontrar explicaciones causales; ha- ciendo uso de sus ideas, su visión del medio, sus destrezas y sus aptitudes, propiciando la búsqueda de alternativas de solución a situaciones cotidianas para lograr encontrar alternativas de respuesta eficiente a los entornos cam- biantes del mundo actual. Estas situaciones desencadenan la motivación intrín- seca en los educandos, despertando: curiosidad ante lo desconocido e inexplicable, interés por jugar con objetos, compromiso por resolver problemas que activan su imagi- nación, logrando satisfacción sentida como la energía que los impulsa a transformar y mejorar sus condiciones de vida y, por otro lado, les permite valorar su propia capa- cidad de generar soluciones a ciertas necesidades enmar- cadas en contextos cercanos a ellos. El aprendizaje de la ciencia no se hace posible si no relacionamos la realidad con las producciones de la mente humana, integrando la experiencia con la teoría, lo cual obliga a centrar los aprendizajes sobre las relaciones y no sólo sobre datos aislados. Los conceptos que han de apren- derse deben ser estructurados a través de experiencias concretas. Estas experiencias requieren del uso de proce-dimientos, así como de actitudes positivas hacia el propio trabajo. El aprendizaje significativo se produce cuando el nuevo conocimiento puede relacionarse de manera co- herente y sustantiva con lo que el alumno ya sabe. Las experiencias que se relacionan con los conocimientos previos activan el pensamiento creador y crítico, la elaboración de estructuras mentales, la memoria cons- tructiva, etc. La influencia activa del docente en el aula y su acción didáctica impulsan el desarrollo de estas funciones intelectuales en las niñas y los niños. La enseñanza desde esta perspectiva está subordinada al aprendizaje. El enfoque metodológico propuesto pretende sustituir modelos tradicionales tales como: el de ”aprender a contestar” - en el cual la función del alumno consistía en ubicar la información solicitada y reproducirla - o el de “aprender a preguntar” - que se quedaba en la pregun- ta generando un activismo preocupado en adiestrar en procesos pero siempre en forma dependiente del profesor o del libro; por el de “aprender a aprender”, e s decir, ya no se trata de saber hacer lo conocido por las niñas y los niños sino más de bien de ayudarles a vincular el “saber” con el “saber hacer” reflexivo, valorativo e inteligente. Se busca integrar la teoría con la práctica de manera que los conceptos se puedan estructurar estableciendo relacio- nes a partir de regularidades. En este sentido, consideramos que el experimento es una opción creativa para integrar la teoría con la práctica, así mismo que todo experimento es una anticipación pensada, fruto del desarrollo conceptual, metodológico, actitudinal y valorativo del pensamiento científico tecno- lógico. El experimento exige, sobre todo del profesor, un compromiso de honestidad, creatividad, claridad y auto- rreflexión que muestre nuevos caminos a los estudiantes para protagonizar los hechos y que con ello hagan una apropiación inteligente, racional, objetiva y valorativa de conocimientos científicos y tecnológicos que afectan as- pectos de su contexto y de su vida cotidiana. Aprender es una construcción personal. Sin embargo, esta construcción personal se complementa con la inte- racción social. Para aprender el significado de cualquier conocimiento es preciso dialogar, intercambiar ideas, com- partir experiencias y, la mayoría de las veces, llegar a un compromiso. Por ello, se propone el trabajo en grupos de estudiantes, para originar animadas discusiones, mejorar habilidades y desarrollar actitudes que favorezcan el trabajo en equipo. A manera de resumen de lo expuesto, presentamos algunas consideraciones para el tratamiento del área que el docente debe recrear en función de su propia práctica educativa. 1. El docente enfrenta a los estudiantes a situaciones de aprendizaje que motiven o despierten sus capacidades naturales, que les suscite interrogantes que estén en capacidad de resolver, que movilicen sus pensamientos, afectos y la práctica de valores; recuperando sus conoci- mientos previos. 2. El docente promueve que los alumnos organizados en equipos interactivos realicen las siguientes acciones: a) Planifiquen su trabajo analizando la situación pre- sentada con objetividad, buscando encontrar caminos para llegar a la meta propuesta en forma democrática, tolerante e innovadora. b) Investiguen con actitud decidida, flexible, abierta, perseverante y respetuosa; formulando hipótesis o expli- caciones tentativas. c) Diseñen experimentos y observaciones controla- das, utilizando diversos materiales tecnológicos y otros de su contexto que estén a su alcance y que usen cotidia- namente. d) Recolecten, organicen y evalúen datos sobre las características de los materiales y las consecuencias de su intervención en ellos. Apropiándose de la lógica que go- bierna los procesos de los principios y fenómenos, es decir, obteniendo y procesando información. e) Reflexionen, sobre las investigaciones realizadas, las posibles respuestas a las hipótesis planteadas, su validez o pertinencia y cómo sustentarlas. Este proceso contribuye, significativamente, a fortalecer la autoestima y autonomía entre otras cualidades deseables de su per- sonalidad.