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Pág. 78 SEPARATA ESPECIAL Lima, lunes 29 de enero de 2001 ORIENTACIONES METODOLÓGICAS En primer lugar, asumimos que el profesor de cualquier área y también el de religión, más que “pasar conoci- mientos”, o exigir la repetición de determinados concep- tos, debe ser un mediador en el proceso de aprendizaje que realiza el educando, porque la enseñanza no puede sustituir la actividad mental constructiva de éste, ni ocupar su lugar. Esta afirmación nos invita a replan- tear la forma de educar en la fe y nos llama la atención para que, cuando se planifiquen las sesiones no nos centremos solamente en los contenidos a desarrollar, sino fundamentalmente en el cómo aprehende el edu- cando estos conocimientos. El profesor del área de religión tiene ahora el desafío de crear un ambiente de construcción de nuevas experien- cias de fe, en donde puedan sugerir problemas que obliguen a los educandos a buscar significados, a anali- zar, proponer y aplicar principios rectores; a apreciar la incertidumbre y a investigar responsablemente. Debe diseñar juegos provocadores de conflictos y paradojas y a partir de ellos sugerir caminos de solución que permi- tan construir nuevas estructuras en las mentes de los destinatarios y provocar nuevos comportamientos. El objetivo que tendrá muy en cuenta el docente del área de religión será incrementar la capacidad de com- prensión y actuación autónoma por parte del alumno a partir de una análisis reflexivo e interiorizado de los contenidos y actividades propuestos. Una de las prácti- cas que el educador puede acrecentar y que más favorece el cumplimiento de este objetivo es buscar que los mismos destinatarios reflexionen explícitamente sobre sus procesos de aprendizaje, que analicen y pue- dan indicar el valor de lo realizado, que presenten formas y criterios de evaluar y mejorar las estrategias utilizadas en la resolución de los problemas que enfren- tan. El educador de la fe, específicamente, debe convencer- se, que los conocimientos que propone a los educandos no caen en sus mentes a modo de peso vacío o pizarra en blanco, sino que tales conocimientos se ven enfrentados a toda una red de significados anteriores más internos, intuitivos y estabilizados que, en distintos grados, faci- litarán o impedirán el enganche o comprensión de los nuevos elementos propuestos por él. El profesor debe suscitar la creatividad de los educan- dos en las actividades propias del aprendizaje, teniendo en cuenta tanto su tarea de acompañamiento del es- fuerzo discente con la otra, igualmente necesaria de orientador y director de ese mismo esfuerzo. En este sentido deberá señalar frecuentemente la Revelación de Dios al hombre y el depósito de la tradición cristiana, fuentes inagotables de conocimiento que deben alimen- tar cada acto, cada elección , cada esfuerzo de la educa- ción de la fe. El alumno debe ser protagonista de su propio aprendi- zaje. Su participación activa y creativa en el desarrollo de una sesión de enseñanza – aprendizaje es fundamen- tal. La sintonía entre capacidades humanas y experiencias de fe nos lleva a especificar la finalidad del curso de Educación religiosa en torno a unas capacidades o dimensiones que integran la fe cristiana. Estas capacidades que se desarrollan transversalmen- te a lo largo de toda la experiencia educativa, son: •Descubrir y dar sentido a la propia vida •Dar razón de la propia fe, viviendo sus exigencias en la comunidad. •Vivir los valores del Evangelio, transmitidos por la Iglesia •Orar y celebrar la fe. •Comprometerse en la transformación de la realidad. La Metodología que se Plantea es: a.- Racional.- Porque parte de la premisa que fe y razón son complementarios. La fe y la razón son como dos alas con la cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. b.- Es experimental .- porque toma en cuenta la vida concreta de los alumnos y del ambiente en que viven, y mediante un proceso dinámico y gradual orienta y trans- forma la propia vida y el entorno. Se han de seleccionarexperiencias inmediatas y cotidianas, insertadas en una cultura, en un contexto y ambiente concreto, se ha de tener en cuenta el lenguaje y la simbología de los alum- nos. Son experienciales que ofrecen un sentido por la novedad que ofrecen a la vida. Convocan e implican a los alumnos, a su responsabilidad personal y a su autoreve- lación. Miran las motivaciones y a las propias expectati- vas. c.- Es grupal.- Porque el grupo es un modo de “SER y HACER” para los adolescentes, de “TRABAJAR Y RE- LACIONARSE”. El grupo ofrece cauces de aprendizaje mediante experiencias de búsqueda, suscitando pregun- tas, seleccionando críticamente contenidos culturales y religiosos, para reformularlos y después de modo creati- vo incorporarlos al propio patrimonio cultural y religio- so. d.- Es activa y creativa. - porque debe superarse acti- tudes pasivas, conformistas, meramente repetitivas. La creatividad va más allá de la cantidad o variedad de las actividades que se realizan y de los medios técnicos que se emplean. Supone unos convencimientos previos. Es- tar convencidos que todos los alumnos pueden aportar algo nuevo al análisis, a la valoración y aplicación del tema en estudio de la actividad que se desarrolla. Estar convencidos que la novedad de las personas y de las situaciones piden nuevos lenguajes, nuevas formas de actuar y responder, siendo fieles al espíritu de la Nueva Evangelización, que nos impulsa a renovarnos en el ardor, en la acción, en la metodología y expresión a la Luz del mensaje permanente del Evangelio. Los rasgos principales de la Metodología que los profeso- res empleen son los siguientes: •Tendrás como medio de transmisión de la doctrina cristiana : Las Sagradas Escrituras, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. •Utilizará diversos tipos de actividades atendiendo a todas las fases del aprendizaje: Perceptivas, reflexi- vas, retentivas, creativas, expresivas. Estas actitu- des deberán ser coherentes con los contenidos reales de la fe. •Desarrollará los actos propios de la inteligencia: Razonar, crear, construir, comprender, analizar, sin- tetizar, observar, concluir, retener, deducir, imagi- nar, etc. •Fortalecerá los actos específicos de la voluntad: que- rer, decidir, imperar, etc. •Buscará que el alumno vaya afirmándose, incremen- te la confianza en su capacidad de conocer a Dios y sea capaz de expresar la vivencia de su religiosidad de manera personal y comunitaria. •Recogerá hechos del contexto para que sean analiza- dos e interpretados a la luz del Magisterio Eclesial y sean generadores de una respuesta de fe. Buscando una verdadera formación cristiana sobre la vida, el amor y la sexualidad. •Conseguirá que los aprendizajes sean estimulantes, activos y significativos. •Desarrollará la participación activa en la respuesta de fe y el compromiso cristiano. •Colaborará con la inculturación del Evangelio en la propia cultura. •Considerará siempre una etapa destinada al análisis de los procesos cognitivos, actitudes interiores y a la expresión de sus conclusiones conceptuales y com- promisos de vida. Las Estrategias de Aprendizaje por las que se opte deben: •Asegurar que cada alumno desarrolle las capacida- des y habilidades que harán posible su aprendizaje a lo largo de su vida. •Responder a las necesidades, motivaciones, valores y actitudes de cada alumno con la finalidad de compa- tibilizar la fidelidad al mensaje revelado y la fidelidad al hombre. •Iluminar desde la Revelación la historia personal y comunitaria, interpretando desde la fe las experien- cias previas de los alumnos y tomándolas como base para los nuevos aprendizajes.