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Pág. 79 SEPARATA ESPECIAL Lima, lunes 29 de enero de 2001 Esto supone que los profesores de Religión. •Sean orientadores del proceso personal y grupal de crecimiento en la fe •Se constituyan en ejemplo y modelo de las actitudes que deben ser alcanzadas por los alumnos. •Se encuentren dispuestos a atender al desarrollo personal de los alumnos y a reconocer las diferencias individuales. •Brinden ayuda, den pautas, pongan ejemplos, ha- gan preguntas orientadoras y expliquen o proporcio- nen el marco conceptual necesario para el entendi- miento de una determinada verdad. •Diseñen situaciones que lleven al alumno a la toma de postura y a asumir compromisos de cambio cohe- rentes con su identidad de cristiano que viene descu- briendo. Para lograr aprendizajes significativos en el área de educación religiosa, se debe tener en cuenta lo siguien- te: Conectar la nueva información con lo ya conoci- do por el educando El alumno tiene ya conocimientos previos sobre religión, experiencias gratas o ingratas en el proceso de maduración de su fe, conceptos empíricos sobre Dios, Jesucristo, los sacramentos, etc. El nuevo aprendizaje que logre el alumno con la reciente información recibida dependerá de la capacidad de buscar el vínculo más fuerte que ligue el nuevo elemento con los ya existentes, mediante la relación más cercana y con variadas interconexiones. Para esto, es importante partir del conocimiento de cómo está estructurada la matriz cognitiva del educando en lo referente a la concepción de la religión, Dios, prácticas religiosas, o de algún hecho de la vida real con el cual se pueda facilitar la confrontación. Un aprendizaje es tanto más significativo cuantas más relaciones con sentido sea capaz de establecer el alumno entre lo que ya conoce, sus conocimientos previos, y el nuevo contenido que se le presenta como objeto de aprendizaje. Plantear contenidos relevantes para el educando Para que un tema de religión pueda ser percibido como relevante por parte de los alumnos, desde una perspectiva antropológica, se sugiere mostrar que el contenido tiene significado para su vida actual y que será importante en su vida futura. También se sugiere proponer “problemas” que exijan a los edu- candos trabajar con predicciones o hipótesis que sean medibles o comparables por ellos mismos; o también análisis de casos que sean lo suficientemen- te complejos como para obtener múltiples propues- tas de solución que provoquen ángulos variados de respuesta por parte de los alumnos. Este análisis exige una orientación acorde con las enseñanzas de la Iglesia. Plantear desafíos adecuados Intimamente ligado con el punto anterior, se sugiere exigir a los educandos que se impliquen en un esfuerzo que esté a un punto más allá de sus actuales capacidades. El educador de la fe propondrá situa- ciones que sean abordables no sólo por cada alumno, sino fundamentalmente a partir de la cooperación con los compañeros en trabajos grupales. Presentar menos temas, pero más profundos Una de las exigencias más frecuentes que recaen sobre los docentes es que “tienen que cumplir con el programa”. Para solucionar tal situación los educa- dores constructivistas diseñan su programa organi- zando la información alrededor de grupos concep- tuales amplios a través de problemas, preguntas y situaciones y situaciones discrepantes que presen- tan el cuadro general de manera holística o global, más que por separado. Aquí radica la importancia de presentar grandes preguntas englobantes, donde los mismos destina- tarios busquen sus propias estrategias de resolución, dándoles tiempo para que piensen, volviendo una y otra vez a la gran idea o concepto general que cohe- sione a cada una de las unidades. Con esto no se hacesino volver sobre un tema recurrente en la historia de la Iglesia, es decir, respetar la jerarquía de verdades que se desprenden de nuestra fe. Valorar las respuestas equivocadas de los alum- nos. Las respuestas pueden tener variados grados de validez o invalidez, dependiendo de cómo cada indi- viduo haya construido su matriz cognitiva, con me- jores o peores esquemas internos. Toda respuesta “buena o mala”, representa el estado actual de la matriz cognitiva del destinatario en un estado par- ticular de su comprensión. La respuesta equivocada puede ser la punta de la madeja para una interesan- te “investigación pastoral”. El alumno debe ser guia- do desde su respuesta errada a la respuesta acorde con el pensamiento cristiano y con el magisterio de la Iglesia. Generar experiencias que provoquen contradic- ción o conflictos cognitivos . La tarea de los educadores es crear “disonancias cognitivas controladas” que hagan aparecer el apren- dizaje en el educando como respuesta a este estado mental. Los profesores constructivistas introducen a los estudiantes en experiencias que podrían en- gendrar contradicciones para sus hipótesis iniciales y que luego promueven la discusión. Todos los temas de religión se prestan para ser discutidos, trabajados en grupos, contrastados y originar el conflicto que facilite un aprendizaje significativo. El docente debe contar con la habilidad necesaria para hacer esto realidad. Privilegiar la actividad significativa del edu- cando . Se debe dejar muy en claro que se debe privilegiar el protagonismo del educando en el proceso de su propio aprendizaje. Esto significa que en la medi- da de lo posible es mejor que el alumno opere indagatoriamente, que se sumerja en la realidad o tema a investigar, a fin de poder entenderlo y estructurarlo mentalmente; para ello, el docente debe animarlo a que se plantee sus propias pre- guntas y busque sus propias respuestas. Si bien es importante que el alumno construya sus propios conocimientos desde una perspectiva metodológi- ca, es igualmente importante, desde una perspec- tiva epistemológica, que el docente pueda guiar a los alumnos a partir de sus respuestas erradas hacia las verdades fundamentales de la fe. El constructivismo también plantea la conceptuali- zación de verdades o principios fundamentales que deberán ser aprendidos y comprendidos por los alumnos; éstos deben llegar a conocer cuáles son esas verdades de fe. Si ellos no los construyen, al menos, el docente deberá guiarlos a su conoci- miento y comprensión. Si llegara a faltar esta orientación se correría el peligro de incentivar el relativismo y estaríamos frente a un problema mayor, denunciado constante- mente por el Papa a través de los documentos pontificios. EVALUACIÓN CRITERIOS DE EVALUACIÓN PRIMER GRADO •Reconoce el origen divino de la vida como don de Dios. •Valora y defiende la vida asumiendo su responsabi- lidad en el plan de Dios. •Valora la palabra de Dios, como fuente de verdades reveladas por Dios. •Se motiva a iniciar su proyecto de vida teniendo en cuenta el mensaje de Jesús. SEGUNDO GRADO •Conoce y acoge el mensaje de Jesús sintiéndose atraído por su presencia. •Describe en la experiencia diaria de su vida y muerte el misterio pascual de Cristo que nos invita a cami- nar en esperanza.