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Pág. 28 SEPARATA ESPECIAL Lima, viernes 25 de mayo de 2001 CREDITOS HIPOTECARIOS (millones de dólares) 10731084 766 483 92743318 020040060080010001200 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 Fuente: Superintendencia de Banca y Seguros En la actualidad, aun cuando se encuentra regulado el mecanismo de las letras hipotecarias, éstas no han tenido el dinamismo esperado, tal como sí sucede en Chile, país en el que existe un mecanismo similar. Así, mientras que en 1997 la Banca Múltiple tenía registrado en su balance un total de S/. 107,6 millones de nuevos soles (US$ 39,4 millones), para diciembre del 2000 dicho monto ascendía a sólo S/. 47,1 millones (US$ 13,3 millones). LETRAS HIPOTECARIAS EN CIRCULACION (millones de nuevos soles) 478496108 020406080100120 1997 1998 1999 2000 Fuente: Superintendencia de Banca y Seguros Los beneficios de contar con un mercado de valores hipotecarios son ampliamente conocidos. Por un lado, permite el acceso relativamente barato y simple a capitales de largo plazo para financiar la compra de viviendas, con el consiguiente efecto multiplicador en el sector real de la economía; manejo eficiente del crédito y de riesgo; un movimiento óptimo de capitales; y compatibilidad de las necesidades de los ofertantes y demandantes de recursos de largo plazo. Una alternativa para desarrollar el mercado de valores hipotecarios en nuestro país podría ser la constitución de empresas especializadas en mercado hipotecario, que podrían emitir valores con garantías hipotecarias, bonos corporativos (apalancamiento), entre otros. 3. Exceso potencial de demanda por títulos En cuanto a la demanda de valores, los fondos administrados por los principales inversionistas institucionales en nuestro mercado han venido creciendo a un mayor ritmo que la oferta de nuevos valores en los últimos años, lo cual ha derivado en un exceso de demanda por valores; siendo el exceso de demanda de bonos de los principales inversionistas institucionales de US$ 879,6 millones, a setiembre de 2000. Como consecuencia, se puede apreciar que estos inversionistas institucionales destinan importantes porcentajes de sus portafolios hacia depósitos en el sistema bancario, lo cual evidencia la necesidad de promover la creación de nuevos instrumentos y mecanismos de inversión en el mercado de valores.