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NORMA LEGAL OFICIAL DEL DÍA 08 DE ENERO DEL AÑO 2007 (08/01/2007)

CANTIDAD DE PAGINAS: 96

TEXTO PAGINA: 51

NORMAS LEGALES El Peruano Lima, lunes 8 de enero de 2007 337221 no solo una de las pocas y privilegiadas riquezas que aun nos queda sino lo que es peor, el ahondamiento del vasallaje económico que dista apenas un paso del vasallaje político. No era posible tolerar por más tiempo la vergüenza de esta situación. Pero, la hora de la dignidad nacional, el duro ajuste de cuentas ha llegado por fi n. Vamos a moralizar primero y a normalizar después la vida institucional y económica del Estado; para ellos, hacemos hoy un supremo llamamiento a todos los hombres honrados del Perú, para derrocar a la tiranía más cínica que registrara nuestra historia, restaurar nuestros fundamentos constitucionales y hacernos dignos hijos de una Nación libre. Después que la moralización haya sido entronizada, si lo demandase la voluntad ciudadana, nuestra Constitución será revisada; pero siempre la cumpliremos y la haremos cumplir, como lo reclama su augusteza y su intangibilidad. Y, convocaremos también a elecciones generales, dando para ello las más amplias garantías, como no hay antecedentes en nuestra vida republicana. Con criterio cientí fi co se iniciará la depuración de la Legislación Nacional, enmarañada en los últimos tiempos por la inepcia de los legisladores, corifeos de un tirano, espiritualmente enfermo. Conservaremos la unidad nacional, pero es necesario dar a los pueblos en la medida de lo posible, la autonomía económica indispensable para fomentar el progreso local con la legítima aplicación de sus recursos. En este orden de ideas, habrá una equidad sin precedente. Devolveremos al pueblo y a la prensa honesta sus libertades y sus prerrogativas, al parlamento su majestad y al Poder Judicial su excelsitud. Respetaremos todas las ideas siempre que no afecten la moral social y el orden publico. Redimiremos y digni fi caremos a nuestros hermanos indígenas. Este constituirá el “alma mater” de nuestro programa nacionalista, sin que por ningún motivo ello se convierta en mera teoría de signi fi cación aleatoria. Aseguraremos constantemente el bienestar y los derechos de las clases trabajadoras dentro de las normas más equitativas y más justas. Haremos de la honradez culto nacional; por eso perseguiremos sin dar tregua, hasta en sus últimos refugios, a la banda de rapaces que , enseñoreaba hoy en la administración publica, ha amasado y amasa fortunas a costa del erario, obligando devolver los dineros detentados y sancionando ejemplarmente los delitos. Acabaremos para siempre con los peculados, las concesiones exclusivistas, las malversaciones y las rapiñas encubiertas, porque la principal causa de nuestra actual crisis económica reside en la falta de pureza en la administración y de honradez en el manejo de los fondos fi scales. En lo futuro, para ocupar puestos será necesario que los ciudadano declaren públicamente sus bienes; y proyectaremos leyes sobre la moralización de la renta privada, a fi n de poder reprimir con mano férrea el robo en cualquiera de sus formas. Hijos de un país económicamente modesto como somos, no seguiremos hipotecando nuestras riquezas con el idiotesco afán de alardear de falsos progresos. Con un sistema de honrada parsimonia en los gastos públicos, estimularemos las fuerzas vivas del país y fomentaremos sus innumerables posibilidades naturales e industriales para cimentar nuestra autonomía económica, sacudiendo cuanto antes el yugo del acreedor extranjero. Y esto lo conseguiremos, porque vamos a la obra con sinceridad y con fe, resueltos a imprimir honradez con caracteres de fuego. Prometer construcciones de ferrocarriles para después vender a perpetuidad los pocos que tenemos,; fantasear sobre la vialidad cuando los caminos existentes se deben únicamente al entusiasmo y buena voluntad de los pueblos, y no al esfuerzo gubernativo, que solo ha sido cómplice en monstruosos peculados y ha favorecido intereses personales al amparo de la ley de Conscripción Vial, que representa en diez años el despilfarro criminal de cien millones de soles; ofrecer al país un soñado bienestar económico, para que nuestras aduanas tengan después interventoras extranjeros, solo puede caber en programas de gobernantes cínicos y altamente traidores. Jamás permitiremos que nuestros institutos armados sean juguete de los políticos en el porvenir, ni que se les distraiga de la altísima misión que justi fi que su existencia. Por eso, la reorganización de ellos se impone muy especialmente en el Ejército, al que la tiranía se ha deleitado en corromperlo en el criminal sistema, en dividirlo, en herirlo en sus fi bras más sensibles, en suprimir sus ideales, en reducirlo, en supeditarlo con una policía pretoriana, en deshacerlo, a despecho de sus cuadros profesionales, espiritualmente sanos, abnegados, sufridos hasta una resignación insospechada. El Ejército es nuestra enseña; a él el pueblo entrega sus hijos; a él es la parte más fuerte de nuestras esperanzas, ofender a él es la parte más fuerte de nuestras esperanzas, ofender a él es atentar contra la Nación. No es éste el centésimo anuncio de la Regeneración nacional, como acostumbraron hacerlo los caudillos que vituperan nuestra historia. Este movimiento signi fi ca la salvación de la nacionalidad; y, para conseguirla conjuramos ahora a todos los hombres del país que amen la libertad y la honradez. Solo que insinuamos ahora la enorme labor que realiza, instituyendo los fi rmes cimientos de la gran obra que otros patriotas deberán continuar. Y, con pureza de miras, el gobierno provisorio que hoy se inicia en el Sur de la República, se propone preparar el advenimiento del gobierno de fi nitivo una Patria grande y libre. El Presidente Leguía no estaba ya en situación de debelar el movimiento revolucionario. Sin embargo, el domingo 24 de agosto de 1930 acudió, de acuerdo a su costumbre, al hipódromo. Llamó luego a sus amigos y colaboradores. Intentó entregar el mando al general Manuel María Ponce. Pero Sánchez Cerro se mostró intransigente. Desde Arequipa, mediante un boletín de 27 de agosto de 1930, manifestó que Habiendo recibido un telegrama de la Junta Provisoria que preside en Lima el General don Manuel M. Ponce se ha dado la siguiente respuesta telegrá fi ca: General Ponce.-Lima1º- Mis nobles patrióticos ideales, hoy más que nunca interésame a fi anzarlos e fi cientemente. 2º- No me interesa conocer si tropas primera, segunda, quinta División han reconocido incidental y fl ojamente esa Junta. 3º- No se trata hacer comparación efectivos disponibles sino ver patrióticamente calidad elementos que respondan si imperioso llamamiento Patria. 4º- A Leguía le llamo grandísimo traidor; y los encargados su custodia me responderán caso necesario. 5º- Desbordes comunistas, toda clase de desmanes, se reprimen con capacidad, energías. 6º- Hago caso omiso reconociendo Cuerpo Diplomático esa Junta, opinión nacional es la única tomo en consideración. Toda opinión extranjero asuntos internos mi Patria rechazo de plano. 7º-Visto su último capítulo propongo siguiente Junta: Presidente Junta Gobierno (sin cartera), Comandante Sánchez Cerro. Secretario de Guerra, Mayor Alejandro Barco.Secretario de Marina y Aviación, Comandante Carlos Rotalde. Secretario de Gobierno y Policía, Mayor Gustavo A. Jiménez. Secretario de Relaciones Exteriores, Comandante Armando Sologuren Secretario de Hacienda, Coronel Ricardo LlonaSecretario de Justicia, Instrucción y Culto, Coronel Ernesto Montagne Secretario de Fomento e Industrias, Coronel Eulogio Castillo. 8º- Espero respuesta hasta una de la mañana, caso no obtenerla hasta esa hora no deseo continuar esta clase ajetreos políticos criollos y repudiables. En este avión marchan para hacerse cargo de sus puestos respectivos el Presidente de la Junta, Teniente Coronel Luis M. Sánchez Cerro y parte de los miembros que la integran. Luego Sánchez Cerro se constituyó en Lima y asumió el mando de la Nación. Jorge Basadre (ob. cit, tomo XIII, pág. 383) comenta que